Voluntariado inclusivo, factor protector de la salud y contra la soledad

El Día Internacional del Voluntariado se celebra para que el voluntario y las organizaciones celebren sus logros, compartan sus valores y promuevan su labor. El Día Internacional de los Voluntarios reconoce en 2023 el poder de la acción colectiva: ‘Si todos hiciéramos…‘.

Si todos hiciéramos voluntariado, el mundo sería un lugar mejor. Pero si, además, hablamos de voluntariado inclusivo, es decir, de personas con y sin diagnóstico en salud mental cooperando por mejorar el acceso al trabajo, a la vivienda, a la educación y a la cultura, y por facilitar la inclusión y participación en las actividades de la comunidad, no solo la sociedad sería más amable, menos estigmatizante, sino que las personas con diversidad en salud mental aumentarían su bienestar psicológico y social, sus sentimientos de autoestima-autoeficacia, de pertenencia y de utilidad, se convertirían en agentes de cambio y transformación social.

Soledad y felicidad

Tomás, uno de los voluntarios de Fundación SOYCOMOTU, compartió en el grupo un vídeo sobre la felicidad. En ese vídeo se presentaban las conclusiones de varios estudios, en especial el del psiquiatra Robert Waldinger que dirige en EE.UU. una investigación longitudinal iniciada hace 85 años sobre cómo afecta la felicidad y la satisfacción en el envejecimiento de las personas.

Waldinger afirma que lo que nos lleva a tener más salud y más felicidad cuando nos hacemos mayores son las buenas relaciones sociales. ¿Y qué les pasa a las personas con diversidad en salud mental y/o autismo? Carecen de estas buenas relaciones porque la sociedad las condena al ostracismo, a la exclusión social y, por ende, al agravamiento de su condición psíquica, a presentar más problemas de salud física, a una vida menos longeva que el resto y, en última instancia, al suicidio.

Afirma Waldinger que la soledad mata y que las personas con más vínculos sociales son más felices, tienen mejor salud física y viven más que las personas con menos vínculos.

Voluntariado inclusivo y relaciones sociales

Está demostrado que las relaciones sanas y estrechas son buenas para el bienestar bio-psico-social, y el voluntariado inclusivo puede ser un medio para establecer este tipo de relaciones: cooperando con los demás, mejora uno mismo.

Para Aristóteles, el fin último que el hombre persigue es la eudaimonía, la felicidad entendida como plenitud de ser, y para alcanzar esta plenitud es importante no solo el desarrollo personal, la forma de afrontar los retos vitales y el esfuerzo por conseguir nuestras metas, sino también las valoraciones que hacemos de las circunstancias y de nuestro funcionamiento dentro de la sociedad.

El bienestar psicológico y el social se asocian positivamente a indicadores de salud mental general y de salud mental interpersonal tales como la satisfacción con la vida, la felicidad, la participación en actividades voluntarias de ayuda, el capital cívico, el apoyo social y la confianza.

Sentimiento de pertenencia

Las personas tenemos la necesidad de sentir que pertenecemos a un grupo. Esta disposición conduce a la implicación solidaria en la búsqueda de soluciones para problemas que atañen a la comunidad.

Quienes cuentan con una actividad social tienen mayor interés por desplegar sus potencialidades y se sienten miembros vitales de la sociedad, con sentimientos de utilidad, eficacia y aportación al bien común.

El voluntariado inclusivo, el que abraza y pone en valor la diversidad mental, es un factor protector de la salud y de la soledad, y reduce el estigma, contribuyendo a la mejora de la imagen social de las personas con diversidad y facilita el avance en un proceso de recuperación con el apoyo social, la inclusión y participación social real. Si quieres participar en el Equipo Mucho + Que Voluntarios de Fundación SOYCOMOTU, escribe o llama al 682 170 282.

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