Una investigación financiada por la Unión Europea y liderada por científicos españoles ha detectado la presencia de Toxoplasma gondii en el 4,1% (aproximadamente una de cada 25) de las bolsas de ensalada preenvasadas que se venden en diez países del continente. Este protozoo es el causante de la toxoplasmosis, una infección que suele cursar de forma leve o asintomática en personas sanas. Sin embargo, representa un riesgo alto para pacientes inmunodeprimidos y mujeres embarazadas, en quienes puede provocar daños al feto.
Aunque se conocen las principales formas de exposición a este parásito —a través de heces de gatos que viven al aire libre, verduras crudas sin lavar y productos cárnicos crudos o curados—, la investigación subraya que la contribución de cada una de estas fuentes de infección por Toxoplasma gondii en la población sigue siendo, en gran medida, una incógnita.

En este sentido, el estudio destaca que «aporta pruebas sobre la contaminación de las ensaladas, lo que representa un riesgo potencial para los consumidores».
Los hallazgos de este estudio abren nuevas interrogantes que futuras investigaciones deberán abordar. La cuestión más importante, como señala Rafael Calero-Bernal, autor principal y miembro del grupo Saluvet del Departamento de Sanidad Animal de la Universidad Complutense de Madrid, es que las pruebas moleculares empleadas detectan la presencia de ooquistes de Toxoplasma gondii. Esta es la etapa del ciclo de vida en la que el protozoo desarrolla una cubierta muy resistente, pero las pruebas no pueden determinar si estos ooquistes son viables e infecciosos, o si han sido inactivados por los procesos de lavado de las empresas productoras.

