El cambio climático está sacudiendo el planeta y haciendo que cambien muchas de esas cosas que creíamos que eran estáticas o periódicas en el tiempo. Entre ellas, el comportamiento de las plantas y, por tanto, la cantidad de polen con la que convivimos.
Patricia Guillem, catedrática de epidemiología, medicina preventiva y salud pública en la Universidad Europea, explica que los procesos reproductivos de las plantas se ven altamente influidos por las temperaturas.
“El calor hace que las plantas crean que están en otras épocas del año, y aceleran sus ciclos de reproducción. Muchos de estos ciclos de reproducción cursan con la emisión a la atmósfera de polen y otros alérgenos. Con el cambio de la temperatura las plantas tienen una producción de polen más agresivo y esta producción se vierte en la atmósfera y, como no hay lluvias, los alérgenos no precipitan y caen al suelo, sino que se quedan suspendidos en el aire”, explica Patricia Guillem.
Este tipo de alergia suelen cursar con picor de ojos, mocos, pitidos en los pulmones o tos en los afectados.
Alergia al calor
Las altas temperaturas también generan otro tipo de alergia, lo que se denomina ‘alergia al calor’.
“El calor hace que aumente nuestra temperatura corporal, y a las personas que tienen una tendencia a sufrir de alergia se les manifiestan más los síntomas debido a ese bochorno y a las altas temperaturas. Por ejemplo, las personas que tienen la piel atópica, en el momento en el que sube la temperatura, se suda más y ese sudor en determinadas zonas de nuestra piel, como puntos próximos de contacto como las axilas o el cuello, hace que aparezcan urticaria, eccemas, granitas o comezones”, explica Patricia Guillem.
Tras la pandemia
Por otra parte, el uso de la mascarilla durante los años que duró la pandemia causada por la COVID-19 hizo que nuestro cuerpo estuviera significativamente menos expuesto a alérgenos como el polen. Por este motivo, tras prescindir de la mascarilla en la vida diaria, nuestro sistema inmune se ha visto expuesto de nuevo a alérgenos, causando alergias que antes no teníamos.
Tanto si son alergias previas como nuevas, la catedrática en epidemiología, medicina preventiva y salud pública, recomienda las siguientes medidas para reducir la exposición al polen y otros alérgenos:
- Evitar las horas de máxima polinización (de 5:00 horas a 10:00 horas y entre las 19:00 horas y las 22:00 horas).
- Mantener cerradas las puertas y ventanas de la casa.
- Si viaja en coche, mantener las ventanillas subidas.
- Usar gafas de sol y abundante foto protector 50+.
- No secar la ropa al aire libre.
- Evitar zonas con césped y sentarnos sobre él.
- Continuar usando la mascarilla en exteriores.
