El papel del cuidador es vital para la evolución de las personas con demencia

El trabajo de cuidar a una persona dependiente implica una labor fundamental para garantizar la calidad de vida de quienes, debido a su edad, enfermedad o discapacidad, no pueden valerse por sí mismos. Este empleo requiere habilidades específicas y un profundo sentido de la empatía por parte del cuidador. Los perfiles de quienes desempeñan este trabajo varían, desde profesionales de la salud como enfermeros y auxiliares de enfermería, hasta cuidadores no especializados.

El 80% de los cuidados a personas con alzheimer son asumidos por sus familiares. Esto conlleva una carga física y económica, siendo un gasto medio de 30.000€ anuales por cada usuario afectado.
Los profesionales de la salud poseen conocimientos médicos y destrezas técnicas para atender las necesidades de los pacientes dependientes. Por otro lado, los cuidadores no especializados, a menudo, ofrecen apoyo emocional, asistencia en actividades diarias y compañía. Ambos perfiles requieren paciencia, compasión y habilidades de comunicación efectivas.

En 2019, el periódico ABC titula en un artículo que 9 de cada 10 cuidadores no tienen la formación suficiente para cuidar a su familiar.

Positivo y negativo

Los aspectos positivos de este trabajo incluyen la oportunidad de cambiar significativamente la vida de alguien, establecer vínculos emocionales, y el crecimiento personal al enfrentar desafíos constantes.
Sin embargo, también presenta desafíos como la carga emocional, el desgaste físico y mental, y las demandas irregulares de horarios.

La precariedad laboral en el cuidado de personas dependientes es común. El cuidador profesional a menudo enfrenta salarios bajos, falta de beneficios, horarios inestables y condiciones laborales precarias. Además, muchos cuidadores no especializados pueden carecer de formación adecuada y enfrentar una falta de reconocimiento por su labor.

Mujeres cuidadoras

Según el Instituto de la Mujer, más de 5 millones de mujeres son cuidadoras no profesionales, considerando que 9,05% de empleo en España son puesto sin reconocimiento y en fraude de ley. La falta de regulación en algunos lugares contribuye a esta precariedad, dejando al cuidador vulnerable a la explotación, y dificultando la provisión de una atención de calidad.

Esto puede afectar negativamente tanto a los trabajadores como a los pacientes, ya que la fatiga y la insatisfacción laboral pueden traducirse en atención deficiente.

Desde la Federación de Asociaciones de Familiares de Enfermos de Alzheimer (FFEDARM), trabajamos para que la atención de los usuarios afectados tenga la mayor garantía posible, y para proporcionar una calidad de vida digna a los familiares y a los cuidadores.

Para cualquier consulta, pueden contactar con la federación en alzheimer@ffedarm.org o en 611 588 509, y le derivaremos a la asociación local más cercana.

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