Pantallas en la mesa: ¿enemigo invisible de la salud de nuestros hijos?

La alimentación infantil es una preocupación constante para madres y padres. En la era digital, las pantallas se han convertido en un elemento omnipresente en nuestras vidas, y su uso durante las comidas se ha vuelto cada vez más común. Sin embargo, esta práctica puede tener consecuencias negativas para la salud física y mental de los niños.

Se tiende a recurrir a ellas por falta de tiempo, comen más rápido porque les podemos dar la comida. Rechazan los alimentos de la comida o porque se distrae o se levantan mucho en la mesa. En la mesa son un problema porque:

  • Distraen del momento de la comida. Los niños no se concentran en el sabor, la textura o la cantidad de lo que comen, lo que puede generar malos hábitos alimentarios y sobrepeso. No son conscientes de que comen y qué están comiendo. A corto y largo plazo es más problemática la relación con la alimentación.
  • ¿Qué ven? Si ven dibujos, series o películas con consumos normalizados de productos ultraprocesados, alcohol, esto generan el consumo en los niños.
  • Interfieren con el desarrollo de habilidades sociales. La comida en familia es un momento ideal para conversar, compartir y aprender. Las pantallas convierten este momento en una experiencia individual y solitaria.
  • Afecta el sueño. La luz azul de las pantallas puede alterar el ritmo circadiano, dificultando el descanso y afectando el rendimiento escolar y el estado de ánimo. Se come peor.
  • Generan dependencia. Los niños pueden empezar a asociar la comida con las pantallas, creando una necesidad artificial de entretenimiento para comer.

¿Qué podemos hacer?

  • Establecer límites claros y amables: Definir lo que se ve y un tiempo máximo de uso de pantallas al día y asegurarnos de que no se usen durante las comidas. Si ya las usas, empieza con reducir el tiempo de exposición en las comida, empezando siempre a Crear un ambiente agradable.
  • Apagando la televisión, el móvil y cualquier otra distracción. La mesa debe ser para conversar y disfrutar del momento.
  • Ofrecer alimentos nutritivos siempre e involucrar a los niños en la preparación de la comida que crea más interés para probar nuevos alimentos. Cocinar les ayudará a generar sensaciones de bienestar vinculadas a la comida y disminuir la dependencia a pantallas para comer.
  • Ser ejemplo: comer con ellos y disfrutar de la comida en familia.
  • Ser pacientes: cambiar hábitos no sucede de la noche a la mañana. La paciencia, la constancia y el diálogo son claves para lograr un cambio duradero.
  • Tomar acción: la alimentación es un pilar fundamental para la salud y el desarrollo de los niños. La elección de los alimentos saludable es nuestra y ellos aprenderán de nosotros. Es hora de tomar acción y crear un ambiente más saludable en la mesa, donde las pantallas no sean protagonistas
  • Preguntarnos: ¿Qué tipo de alimentación queremos para nuestros hijos? ¿Qué papel queremos que las pantallas tengan en nuestras vidas?
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