Niños e hidratación en verano

REBECA PASTOR | Llega agosto y con él, las temperaturas más altas del año. Para los niños, el verano es sinónimo de juegos, playa, piscina, campamentos y mucha actividad.

Llega agosto y con él, las temperaturas más altas del año. Para los niños, el verano es sinónimo de juegos, playa, piscina, campamentos y mucha actividad. Pero también es la época en la que su cuerpo pierde más agua a través del sudor, aumentando el riesgo de deshidratación.

Suelo decir a las familias que los niños no siempre son conscientes de la sensación de sed. De hecho, diversos estudios señalan que los mecanismos de regulación de la sed en los más pequeños no están completamente desarrollados. Esperar a que pidan agua puede no ser suficiente, porque muchas veces están tan distraídos jugando que se olvidan de beber. Por eso, es importante ofrecerles líquidos de forma regular, incluso aunque no los pidan. O incluso pueden confundirlo en ocasiones con hambre.

¿QUÉ DEBEN BEBER LOS NIÑOS?

El agua debe ser siempre la bebida principal. Es la opción más saludable y la que mejor hidrata. Para los niños más pequeños, puedes ofrecer agua fresca ¡no helada! y llevar siempre una botellita si salís de casa.

Las bebidas azucaradas, como refrescos o zumos industriales, no son la solución para hidratarse. Aportan un exceso de azúcares libres que, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se asocian a un mayor riesgo de obesidad y caries. Además, generan una sensación de sed aún mayor tras consumirlas.

Pero hay algo que muchas familias desconocen: el consumo habitual de bebidas azucaradas modula el sabor del paladar de los niños, acostumbrándolos a sabores excesivamente dulces. Esto puede hacer que, con el tiempo, rechacen alimentos naturalmente menos dulces como frutas, verduras o lácteos naturales, y que demanden más productos ultraprocesados, ricos en azúcares, sal y grasas poco saludables. Es un círculo del que es mejor mantenerse alejados desde pequeños. Por ello la educación nutricional en familia es clave.

FRUTAS Y ALIMENTOS QUE HIDRATAN

Una forma deliciosa y natural de mantener a los niños hidratados es incluir frutas y verduras ricas en agua. Sandía, melón, melocotón, fresas, pepino o tomate son grandes aliados. Por ejemplo, una merienda de trocitos de sandía o un gazpacho suave son maneras frescas y divertidas de sumar líquidos a su alimentación.

HELADOS

En verano, los niños piden helados casi a diario. Una idea saludable es preparar polos caseros con yogur natural y fruta triturada. Así reducimos el azúcar añadido y aumentamos el valor nutritivo. Es una actividad divertida para hacer juntos, que implica a los niños en su propia alimentación.

SEÑALES DE ALERTA

Es fundamental estar atentos a posibles signos de deshidratación en los más pequeños:

🔴Boca seca.
🔴Irritabilidad o cansancio inusual.
🔴Menor frecuencia de orina.
🔴Orina más oscura de lo habitual.
🔴Piel menos elástica.

Si observas alguno de estos síntomas, ofrece líquidos inmediatamente y, si no mejora, consulta con un profesional sanitario. Os recomiendo convertir la hidratación en un juego y que el agua esté al alcance de su y tu mano. Usar vasos divertidos, jarras especiales… etc. Este verano, cuidemos la hidratación de nuestros niños. No solo evitaremos sustos como golpes de calor, sino que estaremos sembrando hábitos saludables que durarán toda la vida◙

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