La caspa puede causar alopecia

La caspa suele tener un origen hormonal en la etapa de la pubertad y se suele mantener en la edad adulta, pero también puede desencadenarla como la producción incrementada de sebo, la predisposición genética, el estrés, la existencia de algunas enfermedades e, incluso, hábitos como el uso de productos inadecuados para el cabello o una higiene deficiente que conlleve no lavarlo con suficiente asiduidad

Aunque a menudo se cree que la caspa aparece solo en el pelo de la cabeza, también puede presentarse en zonas como las cejas, la barba, el bigote, el tronco o la zona retroauricular.

Esta secreción de sebo, por su parte, puede acabar afectando al equilibrio entre las bacterias y los hongos del cuero cabelludo, produciéndose, en consecuencia, una alteración de la microbiota cutánea que, a su vez, provoca la proliferación de hongos.

Caspa y alopecia

La caspa a menudo genera un complejo a la persona que la sufre por los restos que se quedan en la zona de los hombros o el pecho, que pueden llegar incluso a diseminarse por el entorno de la persona. 

Pero la caspa también puede provocar otra consecuencia que, a su vez, es el origen de uno de los complejos más extendidos tanto entre los hombres como entre las mujeres: la pérdida de cabello.

Aunque la caspa no provoca por sí misma la caída del cabello, sí existe una relación directa entre la seborrea y la alopecia. 

Esto se debe a que el exceso de grasa en la zona impide que el pelo se desarrolle correctamente, afectando, por tanto, el crecimiento de este.

Asimismo, cuando existe un brote severo de esta afección, aparece un picor y un rascado intenso que, a su vez, podría provocar un daño en el cuero cabelludo y en los folículos pilosos, acelerando su debilitamiento y llevando a una posterior pérdida de pelo.

Frenar el problema

Un cuero cabelludo limpio y libre de residuos permite el crecimiento de un cabello fuerte y sano. 

Por ello, para prevenir este y otros problemas capilares, los expertos recomiendan la utilización de champús anticaspa que contengan agentes activos, como pueden ser el piritionato de zinc, que inhiban la proliferación de los microorganismos que la provocan, optando también por un lavado frecuente del cabello para reducir, así, la producción de sebo. 

Además, las personas con tendencia a sufrir caspa  deberán mantener, en la medida de lo posible, el estrés a un nivel bajo, así como limitar el uso de elementos de calor como los secadores, con el fin de no resecar el cuero cabelludo, o el abuso de productos químicos como lacas o tintes.

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