
CARMELO GÓMEZ
Enfermero especialista en geriatría en HCU Virgen de la Arrixaca
Catedrático de Humanización y Cuidados a los Mayores de la UCAM (Universidad Católica)
Cuando hablamos de abordar los problemas de salud de las personas mayores, solemos atender a dos grandes grupos de procesos. Por un lado, un grupo estaría formado por todas las enfermedades crónicas que, si bien pueden afectar a cualquier persona, en el caso de los mayores tiene un abordaje especializado. Estaríamos hablando de la diabetes, la hipertensión arterial, la cardiopatía isquémica, los problemas con el colesterol y conotras grasas, entre otras.
Por otro lado, el otro grupo estaría compuesto, más que por enfermedades, por los llamados síndromes geriátricos derivados de algunas de ellas. En este caso nos referimos a la demencia, en su más amplio espectro, el dolor, muy específico en la persona mayor, los problemas relacionados con la artritis y artrosis, las caídas, o la incontinencia, entre otras. Lógicamente, el abordaje siempre es complejo y requiere el despliegue de muchos recursos sanitarios y sociales. También se necesita la motivación y la participación de la persona mayor y su familia, si esto es posible.
Además de estos problemas, más o menos conocidos y más o menos abordados, existen otras alteraciones de salud que en el grupo de personas mayores adquieren una significación nada baladí. Se trata de los problemas de visión, de audición, de la boca y de los pies.
MAYORES Y VISIÓN
En relación a los problemas de visión, no es raro encontrar a personas mayores que han ido asumiendo que con los años es normal perder vista, y se rinden a esta circunstancia de manera sumisa. Como consecuencia, limitan mucho su experiencia sensorial, llegando incluso a dejar de salir de casa por miedo a caerse.
Si bien es cierto que la pérdida de visión con la edad, denominada ‘presbicia’, es algo esperable como fruto de cambios físicos en el ojo, debemos insistir que es una situación que debe ser tratada lo antes posible por el especialista adecuado, es decir, el oftalmólogo. Enfermedades como las cataratas, el glaucoma o la degeneración macular pueden ser abordadas, con más o menos éxito, facilitando que el mayor siga haciendo una vida lo más adaptada posible a su situación.
A veces el problema radica en el gran coste económico de la compra de unas gafas. Para ello la persona mayor debe saber que hay subvenciones que ayudan a sufragar total o parcialmente este coste para mejorar su calidad de vida. Infórmese a través de la trabajadora social de su centro de salud o del centro municipal de servicios sociales.
PÉRDIDA DE AUDICIÓN
También es un problema de salud poco abordado la pérdida de audición relacionada con la edad, denominada ‘prebiacusia’. Estas pérdidas a veces son benignas, fruto del acúmulo de cera en el fondo del oído que forma tapones, y cuya aparición no está necesariamente relacionada con los hábitos de higiene, sino más bien con lo cambios que experimenta con el transcurrir de los años la cera del oído, incluyendo una mayor sequedad de las células de la piel de su interior. Estos tapones son fácilmente detectables por los profesionales sanitarios, médicos y enfermeras. Pero para ello, los mayores deben comunicarles la pérdida de audición. A veces hay que acudir al especialista otorrinolaringólogo para que haga la exploración más precisa y concienzuda.
SALUD BUCAL CON LA EDAD
Por otro lado, están los problemas de la boca. No es infrecuente ver a mayores con varios dientes rotos e infectados, a veces moviéndose, o incluso supurando. También otras personas que no llevan prótesis que suplan la ausencia de dientes. Estas situaciones son graves pues pueden constituir verdaderos focos de infecciones que, cuando se producen, suelen ser muy graves y afectar a otros órganos. En el mejor de los casos, la falta de dientes o la presencia de dientes en mal estado, provoca una alteración en el sabor de los alimentos y también un problema de masticación, dando lugar a indigestiones, vómitos, diarreas y a carencias nutricionales graves. Acuda a su odontólogo para que le haga una revisión de la boca y aporte la solución.
LA SALUD DE LOS PIES
Por último, nos encontramos con los problemas de los pies. Con la edad se pueden producir alteraciones sustanciales de los puntos de apoyo de la planta del pie, pero también deformaciones de las articulaciones por el uso continuado de ciertos calzados. Las callosidades, los problemas de tamaño y color de las uñas y la aparición de rojeces en dedos pueden ser también síntomas de que hay problemas que se deben solucionar. Los problemas en los pies pueden estar detrás de muchas alteraciones de la marcha y de las caídas que se producen sin causa aparente. Acuda a su podólogo para que le haga un estudio adecuado y aborde junto a usted las posibles soluciones.
