Embarazo adolescente en la Región de Murcia: una realidad y un riesgo

La doctora Karen Aguilar Duarte explica que solo el 29% de las gestaciones en menores se producen en familias desestructuradas

En el Día Mundial de la Salud, que se celebra el 7 de abril de 2025, la Organización Mundial de la Salud (OMS) arrancará una campaña de un año de duración sobre la salud de la madre y el recién nacido. Uno de los colectivos más vulnerables en este ámbito son las adolescentes que se quedan embarazadas.

La doctora Karen Aguilar Duarte, ginecóloga y obstetra en el hospital Rafael Méndez de Lorca, con un máster en anticoncepción, salud sexual y reproductiva, explica que “la tasa de embarazos adolescentes se está manteniendo estable en los últimos cinco años, pero con cifras bastante altas: según el estudio realizado en el Área III de la Región de Murcia, el 30% de las adolescentes de las menores de 18 años se quedan embarazadas”, a lo que añade: “lo que sí ha cambiado es la edad de inicio de las relaciones sexuales, que está siendo cada vez más precoz, aunque el cambio de la Ley de Salud Sexual y Reproductiva, que cambio el inicio del consentimiento sexual de los 13 a los 16 años, parece que está ayudando a que tarden un poco más en empezar”.

A pesar de que la adolescente ‘pueda’ quedarse biológicamente embarazada, no quiere decir que su cuerpo esté preparado para asumir el impacto que supone la gestación, por no hablar de su salud mental y su bienestar social. “Este embarazo tiene muchas repercusiones a nivel biopsicosocial, tanto a nivel de la propia adolescente como para toda su familia”, asegura la ginecóloga Karen Aguilar Duarte, “a nivel físico, tiene más riesgo de que se produzcan partos prematuros con bebés de bajo peso, requieren de más analgesia durante el alumbramiento, usan más la epidural, sufren más desgarros y se realizan más episiotomías. Del mismo modo, tienen más factores de riesgo como patologías que aún no les han diagnosticado, lo que les predispone a tener más complicaciones en el parto”.

A nivel psicosocial, el embarazo y el parto en adolescentes, apunta la ginecóloga Karen Aguilar, las madres adolescentes tienen más riesgo de abandonar sus estudios a nivel primario, de perder las relaciones con sus iguales (amigos) y con otros miembros de su círculo social más cercano, y a menudo requieren de apoyo familiar para poder mantenerse. Más de la mitad de las madres adolescentes no obtiene un trabajo y debe ser la pareja de dicha madre quien mantiene económicamente al núcleo familiar.

“Un dato relevante es que solo el 29% de los embarazos adolescentes se producen en familias desestructuradas, lo que demuestra la teoría de que esta situación puede darse en cualquier entorno”, apunta la ginecóloga.

INTERRUPCIONES VOLUNTARIAS Y EDUCACIÓN SEXUAL

“Nos falta llegar a más consenso porque aunque nosotros pensamos que se está divulgando, que se está llegando a los colegios, que estás haciendo una educación sexual muy bien, siempre hay déficit y siempre se puede mejorar”, asegura la ginecóloga y obstetra.

Esta educación, aunque pueda parecer tarea solo de los profesionales sanitarios y los centros educativos, debe comenzar en los hogares. “No hay buena comunicación entre los padres y las hijas. Si yo creo que mi hija puede estar teniendo ya relaciones, deberíamos hablar con ella sobre métodos anticonceptivos, tomarnos la situación con normalidad y no escandalizarnos. Todavía hay gente que se echa las manos a la cabeza con temas como la regla o que prefieren esperar fuera cuando sus hijas tienen que ir a la consulta. Se debe hablar de educación sexual en casa”, concluye Karen Aguilar Duarte.



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