«El ruido es un veneno invisible para la salud»

El ruido puede tener consecuencias muy negativas para la salud física y mental de las personas. Las asociación Juristas Contra el Ruido trata de sensibilizar de este problema, así como ofrecer asesoramiento y representación jurídica a las personas que sufran las consecuencias de la contaminación acústica en sus entornos.

Yomara García, presidenta nacional de esta asociación, explica que una de las acciones que llevan a cabo es concienciar a la población de que pueden reclamar en caso de estar conviviendo con niveles de ruido por encima de lo permitido.

“Estamos hablando de derechos fundamentales como  el de la inviolabilidad del domicilio y la intimidad personal. Este derecho está jerárquicamente por encima del derecho de la libertad de empresa o el del ocio. La gente está empezando a entender que puede reclamar y su derecho es de protección preferente”, asegura. 

Mitos sobre el ruido

Sobre el ruido existen falsas creencias que hacen que las personas crean que no pueden reclamar ante situaciones de contaminación acústica. Entre los conceptos erróneos más extendidos, Yomara García  destaca las siguientes:

  • Se puede hacer todo el que quieras durante el día. FALSO. “Hay límites de ruido para el día, para la tarde y para la noche. Y hay límites dependiendo de si es un área sanitaria o educativa, un área residencial o un área industrial”, explica Yomara García.
  • En la ciudad tienes que aguantarte. FALSO. “Esto no es así. Los ayuntamientos tienen la competencia para controlar, inspeccionar y reducir el ruido. Existen unos límites y unos objetivos acústicos que deben cumplir los municipios”.

Daños en la salud

El ruido puede afectar a la salud. “El problema es que el ruido es invisible, es un veneno invisible para la salud y como no lo vemos como sucede con el humo, no nos damos cuenta de los daños”, advierte Yomara García.

Entre las consecuencias para la salud, la asociación de juristas referencia estudios que lo relacionan con un aumento en las patologías cardiovasculares, ictus, depresión, ansiedad o demencia. También produce problemas auditivos. 

Además, aunque creamos que estamos acostumbrados al ruido, “este va a haciendo que nuestro cuerpo genere cortisol – advierte la presidenta de la asociación -, que es la hormona  del estrés y terminamos intoxicados de cortisol, lo que provoca que bajen nuestras defensas”. Esto sucede, añade Yomara García, incluso aunque el ruido no nos despierte por las noches. 

Abordar la situación

En España existe una normativa contra el ruido, pero a menudo no la aplican las administraciones. “Debe haber voluntad política para hacer cumplir la normativa porque el problema del ruido es que no hay prevención, no se tiene en cuenta cuando se hace la planificación, se dan autorizaciones, por ejemplo, para poner terrazas en un bar y luego hay que resolver el problema. Obligan a los afectados a presentar reiteradamente reclamaciones y quejas en la vía administrativa que se eternizan, y ante la inactividad municipal deben recurrir a la vía judicial”, denuncia Yomara García.

Para ayudar a estas personas existe Juristas Contra el Ruido. En su página web tienen disponible una lista con los abogados expertos por toda España.  

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