Entender y frenar cómo las células cancerígenas se diseminan por el cuerpo, es decir, realizan la metástasis, es uno de los principales objetivos actuales en la investigación en oncología. En un contexto en el que extirpar tumores es posible de forma cada vez más segura, la mirada se dirige ahora a evitar estas recaídas derivadas de la capacidad de los tumores de metastatizar.
Es el caso del grupo de investigación liderado por Sonia Castillo-Lluva, investigadora del departamento de Bioquímica y Biología Molecular de la Facultad de Ciencias Químicas de la Universidad Complutense de Madrid. Este grupo se ha centrado en la proteína RAC1, que si bien es esencial para muchos procesos celulares tan importantes como cerrar heridas, también es el mecanismo que utilizan las células cancerígenas para llegar a otras partes del cuerpo.
Por ello, el grupo liderado por la investigadora busca evitar que la proteína pueda ‘ayudar’ al tumor a diseminarse sin anular otras funciones de esta proteína, vital para el ser humano. La importancia de lograr esto es altísima, “ya que, si lográramos evitar que el tumor metastatizara, podríamos pasar de una enfermedad mortal a una enfermedad crónica”, explica Sonia Castillo-Lluva.
Tras analizar esta proteína, el grupo de la Complutense concluyó que “esta proteína, cuando tiene hacer control de migración celular (la metástasis), se le añade una ‘etiqueta’ y la proteína ya sabe que tiene que controlar este proceso y ninguno más. Y nosotros hemos descubierto que si anulamos esta etiqueta, la célula no se ve afectada en ningún proceso menos en el de migración celular”.
Habiendo descubierto esto, continúa la coordinadora de la investigación, “diseñamos una pequeña molécula llamada péptido con capacidad para entrar en la célula y solo unirse a las partes de RAC1 en la región donde está esta etiqueta de la proteína y ya no se le puede poner esa etiqueta, por lo que el tumor ya no puede migrar”.
El siguiente paso de la investigación “es vehiculizar este péptido para que pueda entrar en la célula tumoral de forma estable, porque sin este vehículo el péptido no es estable, dura muy poco en el cuerpo”, apunta la investigadora.
En caso de encontrar la manera de estabilizar este péptido dentro del organismo y anular la capacidad del tumor de diseminarse, esto podría convertirse en una terapia combinada o complementaria al tratamiento del tumor primario.
¿Para otros tumores?
Esta investigación se ha realizado sobre la metástasis del cáncer de mama, pero en caso de resultar exitosa podría extrapolarse al tratamiento de otro tipo de cánceres “siempre que sean tumores sólidos, porque es en ese tipo de tumores en los que se ha visto que entra en juego esta etiqueta. De hecho, ya hemos visto algunas cosas, con líneas celulares de cáncer de próstata y cáncer de pulmón”, concluye Sonia Castillo-Lluva.
