Cada año se diagnostican en la Región de Murcia cerca de 400 casos nuevos de enfermedad de Parkinson, y se calcula que unas 3.500 personas sufren ya esta enfermedad.
El párkinson es una patología neurodegenerativa, crónica e invalidante que afecta al sistema nervioso central, y que tiene carácter progresivo. Es la segunda enfermedad más frecuente de este tipo que afecta, principalmente, a personas mayores de 60 años, aunque de forma general, entre un 5 y un 10 por ciento de los diagnosticados no supera los 45 años.
Se trata de una patología que no sólo afecta al sistema motor, sino que también puede producir depresión y fatiga crónica.
La enfermedad de Parkinson se produce por la muerte de neuronas en una zona cerebral llamada ‘sustancia negra’ -una región del mesencéfalo-, lo que reduce de forma crítica la producción de dopamina, un neurotransmisor esencial para coordinar los movimientos.
Los últimos avances terapéuticos y las terapias de rehabilitación, psicoterapia, logopedia y fisioterapia han supuesto una gran mejora en su tratamiento. Además, en las últimas décadas, los tratamientos sintomáticos, tanto farmacológicos como quirúrgicos, han mejorado la calidad de vida de los pacientes y, en muchos casos, se consigue un grado relativamente alto de autonomía.
Los servicios de Neurología de los hospitales regionales tratan a los pacientes afectados. En el caso del Hospital Clínico Universitario Virgen de la Arrixaca, se cuenta, además, con la Unidad de Párkinson, de referencia para determinados casos.
Esta unidad tiene dos décadas de experiencia y desarrolla una terapia quirúrgica que mejora notablemente el funcionamiento del sistema motor respecto al temblor, la rigidez y la lentitud de movimientos incluso 20 años después de someterse a ella.
Este procedimiento es una intervención de alta precisión que consiste en la estimulación cerebral profunda para regular la actividad eléctrica anómala en algunas zonas del cerebro.
Aunque esta práctica no es curativa ni frena el deterioro cognitivo que lleva asociado de la enfermedad, sí que se han constatado avances en cuanto a la reducción del dolor y la necesidad de medicación, así como la mejora de la calidad del sueño, lo que aumenta la calidad de vida de los pacientes.
El equipo que realiza esta terapia está compuesto por neurocirujanos, neurólogos y una neuropsicóloga, quienes trabajan en estrecha colaboración con anestesistas y neurorradiólogos. Cada paciente es valorado de forma individual, ya que no todos son candidatos a la estimulación cerebral profunda◙
Fuente: Consejería de Salud (CARM)
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