Alumnos de ingeniería biomédica forman un grupo estudiantil para complementar su formación

El grupo CAIB (Concilio de Alumnos de Ingeniería Biomédica), sirve como sede territorial del grupo CEEIBIS (Consejo Estatal de Estudiantes de Ingeniería Biomédica e Ingeniería de la Salud)

Complementar la formación que ofrecen las universidades puede suponer una gran diferencia a la hora de entrar en el mercado laboral una vez egresados. También permite, antes de acabar los estudios universitarios, conocer diferentes ámbitos para poder elegir mejor en el futuro. Conscientes de esto son los estudiantes de Ingeniería Biomédica de la Universidad Politécnica de Cartagena. Por ello, hace algo menos de dos años, se formó el grupo CAIB (Concilio de Alumnos de Ingeniería Biomédica), que sirve como sede territorial del grupo CEEIBIS (Consejo Estatal de Estudiantes de Ingeniería Biomédica e Ingeniería de la Salud). A nivel nacional CEEIBIS y a nivel regional CAIB se encargan de complementar la formación que los propios alumnos reciben en la universidad buscando ellos mismos talleres, charlas, congresos, cursos, contactos con empresas o demás eventos que puedan prepararlos más y mejor para el futuro.

Lo que mueve a estos estudiantes a formar parte de esta asociación, explica Paula Hernando, estudiante de tercero del Grado en Ingeniería Biomédica y miembro de CAIB es “la pasión y la inquietud por saber más, por conocer cosas diferentes. Queremos movernos, conocer diferentes ámbitos, no quedarnos solo con la universidad. Eso, al final, te da una visión distinta y te ayuda a recibir formación de diferentes profesionales”.

Francisco García, presidente del CAIB, explica que realizan toda esta actividad de manera autónoma, con el apoyo económico y el asesoramiento de la UPCT. “El objetivo final es reducir la brecha que existe desde que sales de la universidad hasta que encuentras un trabajo real. La organización es plenamente estudiantil, pero los profesores colaboran muchas veces asesorándonos, diciéndonos que podríamos buscar algo en concreto o cómo podríamos ponernos en contacto con las empresas. También ayudan a nivel de dejarnos material y a nivel económico”, apunta el estudiante, que está cursando ahora mismo tercero del Grado en Ingeniería Biomédica.

La financiación ofrecida por ETSII (escuela técnica superior de ingeniería industrial) de la UPCT les permitió el pasado mes de septiembre acudir por primera vez a las Jornadas de Formación del CEEIBIS, organizas en Málaga. Más de 60 estudiantes asistieron a diversas ponencias de expertos en diferentes sectores dentro del ámbito de la ingeniería biomédica, y participaron en un ‘hackathon’ (una competición en la que los estudiantes forman grupos para resolver a contrarreloj un reto técnico). En esta competición participó Claudia López, que explica que esta consistió en “hacer más con menos, para poder aplicarlo en lugares donde hubiera que aprovechar al máximo recursos limitados, como pueden ser las vendas. Me gustó mucho porque fue algo totalmente práctico; nos involucró de lleno y nos exigió poner a prueba nuestra imaginación en un caso que podría darse perfectamente en la vida real”.

El futuro

Mejorar, diversificar y complementar la formación académica con este tipo de eventos estudiantiles y el resto de formaciones que consigue para los alumnos el CAIB permite a sus miembros conocer una gran cantidad de ramas y opciones que pueden elegir cuando tengan que incorporarse al mercado laboral.

En el caso, por ejemplo, de Miguel Garrido, secretario de CAIB y asistente a las jornadas, explica: “Yo entré en Ingeniería Biomédica porque quería hacer prótesis, y en estas jornadas fuimos a un taller muy chulo sobre biomecánica. En este taller nos enseñaron el proceso real de crear un reemplazo, una prótesis, que va a ir dentro del cuerpo humano y todos los procesos a los que se somete. Estuvo bien porque son cosas técnicas, son cosas que puedes ver cómo van a ayudar. Ves que, por ejemplo, les va a ayudar a niños con problemas de movilidad. Aquí en Murcia hay una empresa muy fuerte de prótesis de miembros superiores y en el futuro nos gustaría ver si podemos colaborar con ellos. Ahora mismo hay un ecosistema en este sector que es muy favorable para los estudiantes que salimos ahora de la universidad porque están surgiendo muchas empresas del sector en la Región y nuestro perfil se adapta muy bien a ellas”.

Sus compañeros también se inclinan por otros ámbitos punteros y en auge, como puede ser la imagen médica, el diseño de algoritmos que puedan ayudar a prevenir y diagnosticar enfermedades en fases tempranas como pueden ser los tumores, incluso a reconocer patrones antes de que se den las enfermedades, la robótica aplicada a la práctica médica para crear herramientas tan útiles como el robot Da Vinci.

¿Se conoce la ingeniería biomédica?

A pesar de que la ingeniería biomédica está detrás de un gran porcentaje del éxito del sistema sanitario actual, que apoya cada día en los ámbitos en los que estos estudiantes quieren formarse y trabajar como la imagen médica o la robótica, este grado universitario y la carrera profesional de después siguen siendo unas desconocidas para un porcentaje alto de la población.

A este respecto, Claudia López ejemplifica: “Quien te opera con un Da Vinci es un médico, pero detrás hay un ingeniero biomédico que lo ha diseñado y que le ha explicado cómo usarlo, como implementarlo”.
También se desconoce, añade Paula Hernando, lo completo que es a día de hoy el perfil de un ingeniero biomédico: “Por ejemplo, para crear una máquina de imagen médica o una prótesis, necesitas que el ingeniero biomédico sepa de diseño, de programación, de robótica. Es un perfil muy versátil y no es común que exista algo así”.

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