Encontrar sangre al limpiarse o en el inodoro suele asociarse de inmediato con las hemorroides, sobre todo en edades inferiores a los cincuenta años, en las que la idea de que sea algo más se entiende, equivocadamente, como improbable. Cierto es que las hemorroides son la causa más frecuente, pero no es la única que puede derivar en estos sangrados. También están las fisuras anales, los pólipos o el cáncer colorrectal.
El doctor Alfredo Alonso Poza, jefe del Servicio de Cirugía General y del Aparato Digestivo del Hospital Universitario del Sureste y cirujano en el Hospital Ruber Juan Bravo, insiste en que la edad no basta para restar importancia al síntoma. «La mayoría de los episodios de sangrado rectal se deben a problemas benignos, pero eso no permite dar por hecho que sean hemorroides. Primero hay que escuchar al paciente, conocer sus antecedentes y explorar la zona para localizar la causa», subraya.
Otro punto a tener en cuenta, continúa el doctor Alfredo Alonso Poza, es que el hecho de tener hemorroides no exime de que el sangrado pueda ser por otra cosa. En el caso de las hemorroides, el síntoma principal es la sangre sin dolor, visible al limpiarse o en las heces si son internas. Si son externas, pueden doler si se trombosan o si la piel se erosiona. Por otra parte, en caso de fisura anal (una pequeña herida en el canal anal), suelen producir un dolor agudo durante la evacuación e inmediatamente después. Aparece un poco de sangre roja brillante y suele estar derivado del estreñimiento o del sobreesfuerzo al evacuar. Pero no hay que olvidar el hecho de «que una persona tenga hemorroides conocidas no significa que todo sangrado posterior proceda de ellas. Si el episodio cambia, se repite o no encaja con el cuadro habitual, hay que volver a estudiarlo», afirma el cirujano.
Las señales que requieren una exploración
El sangrado persistente o recurrente, la sangre mezclada con las heces, un cambio mantenido del ritmo intestinal, dolor abdominal, pérdida de peso no buscada, cansancio o anemia deben llevar a una valoración médica. Asimismo, merecen especial atención los antecedentes personales o familiares de cáncer colorrectal, pólipos, enfermedad inflamatoria intestinal o síndromes hereditarios. Si el sangrado es abundante, aparece mareo o desmayo, o las heces son negras y alquitranadas, se necesita atención urgente.
Aumento del cáncer colorrectal en jóvenes
La incidencia del cáncer colorrectal de aparición temprana ha aumentado en numerosos países. Este cambio no significa que el cáncer sea la causa más probable de un sangrado en una persona joven, pero sí obliga a evitar que la edad se utilice como único argumento para descartarlo. El sangrado rectal, el dolor abdominal, la diarrea persistente y la anemia por falta de hierro figuran entre las señales descritas con mayor frecuencia antes del diagnóstico en adultos jóvenes.
«El mensaje no es alarmar, sino consultar. Ver sangre una vez puede tener una explicación sencilla, pero si se repite, persiste o aparece junto a otros síntomas, necesita una valoración. Diagnosticar pronto una fisura o unas hemorroides permite tratarlas bien; y, cuando existe otra enfermedad, evita perder un tiempo valioso», concluye el doctor Alonso Poza.
