La relación entre los jóvenes y las redes sociales está a la orden del día. Le achacan a las largas horas que los adolescentes pasan delante de la pantalla del móvil los malos resultados del informe PISA, algo difícil de concluir de forma tajante, pero también culpan a las redes sociales de algo más fácil de demostrar: que son un hervidero de estímulos que funcionan con métodos copiados de industrias que buscan adictos como son las apuestas o las drogas, y que son el escenario del ya nada nuevo acoso digital o ciberbullying.
La Unión Europea no se mantiene al margen de esta situación. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen ha ocupado parte de su discurso sobre el Estado de la Unión para anunciar una propuesta que tiene por objetivo establecer reglas comunes y estrictas sobre el acceso y el uso de las redes sociales a los menores de edad. Aunque esta propuesta se divide por edades, la idea es clara: «Sin redes sociales antes de los 13 años. Sin cuenta personal antes de los 15 años». En esta franja de edad, entre los 13 y los 15, los adolescentes podrán tener acceso a cuentas en páginas infantiles supervisadas por adultos. Desde ese momento y hasta que cumplan la mayoría de edad, es decir, 18 años, podrán tener un perfil en aquellas plataformas que dispongan de un diseño que no provoque adicción.
Recordamos que el pasado mes de agosto, el gigante Meta (dueño de Whatsapp, Instagram y Facebook) tuvo que pagar más de 16 millones de euros tras se acusado de fomentar la adicción de los usuarios menores de edad a sus plataformas. En este mismo proceso, Meta tuvo que acceder a crear opciones que impongan límite de horas en su uso, destinado a los usuarios menores de edad, entre otras especificaciones.
Ante esta actitud por parte de las tecnológicas, que no se han prestado a tomar medidas hasta que se les ha obligado por la vía legal, Von der Leyen recuerda que debe ser Europa y no las tecnológicas, quienes establezcan las normas.
Aunque sea Europa quienes lleven la voz cantante en este asunto, la realidad es que para que esta propuesta, que deberán adoptar todos los Estados miembros, pueda ser llevada a cabo, es necesario que sean las plataformas quienes la ejecuten. Por ejemplo, deberán adaptar su adictivo diseño para que este sea seguro para usuarios menores de edad, deberán poner más interés en la privacidad de las cuentas y mejorar las posibilidades de control por parte de los padres.
Lo que sí puede hacer la Unión Europea y así lo ha hecho, es crear una aplicación que permita verificar la edad de los usuarios en Internet. Con un sistema parecido al del certificado digital, los menores de edad tendrán que descargar en sus dispositivos esta aplicación, gratuita, registrarse, verificar su identidad con un documento oficial y, desde ahí, será la aplicación la que corrobore que tiene la edad necesaria para entrar en la red social, sin tener que otorgarle a la plataforma datos personales.
España ya lo anunció
Aunque el objetivo de esta iniciativa es que sea común para todos los países miembros, muchos de ellos ya habían dado pasos hacia el camino de prohibir las redes sociales en menores de edad. España está entre estos países desde principios del año pasado, amparada por el hecho de que las redes sociales han demostrado ser dañinas para la salud física y mental de los menores.
