Las guardias 24 horas son fatales para la salud de sanitarios y pacientes

La cronobióloga Mª Ángeles Bonmatí escribe las consecuencias a corto y largo plazo de una privación de sueño continuada

En medio de todas las negociaciones sobre la aprobación o no de un Estatuto Marco propio para los facultativos, hay una cuestión que parece poner de acuerdo a todo el mundo: las guardias de 24 horas no son compatibles con la salud. Esta práctica lleva vigente en el Sistema Nacional de Salud desde hace sesenta años, pero entonces se concibió de una manera muy distinta. En un primer momento, los facultativos permanecerían en el hospital para atender urgencias esporádicas y mantener así la continuidad asistencial, pero se entendía que la mayor parte del tiempo lo pasarían durmiendo. Hoy en día, sesenta años después, la realidad es otra: en muchísimos casos, las jornadas de guardia tienen igual o mayor volumen de trabajo que la jornada laboral normal.

Esta privación del sueño, derivada de una jornada laboral de 24 horas en la que existen escasos o nulos períodos de descanso, tiene consecuencias fatales tanto para la salud de los trabajadores como para, en el caso de los sanitarios, la salud de los pacientes que deben atender en estas condiciones.

Mª Ángeles Bonmatí, doctora en fisiología, cronobióloga y profesora del Departamento de Anatomía Humana y Psicobiología de la Universidad de Murcia, advierte de que las consecuencias para la salud de esta privación del sueño “se producen prácticamente en todos los niveles porque dormir lo suficiente y en el momento adecuado es fundamental para todos los procesos fisiológicos”.

Entre los efectos concretos de esta falta de descanso reparador “podemos percibir somnolencia o fatiga extrema, pero es que también destaca el aumento de cortisol y mayor activación del sistema nervioso simpático. Esto va a ponernos en una situación de estrés permanente que tiene efectos en la salud a medio y largo plazo. A nivel físico, vamos a tener una mayor probabilidad de tener dolores de cabeza, migrañas y peor coordinación, pero es que nuestra función inmunitaria va a ser peor, por lo que a corto plazo también nos puede predisponer a padecer enfermedades infecciosas. A nivel mental, vamos a estar más lentos de reflejos, vamos a tener más probabilidad de cometer errores, y la regulación emocional, por supuesto, también se va a ver afectada. La memoria a corto plazo y, especialmente, la memoria de trabajo se ven afectadas cuando no hemos dormido lo suficiente y mucho más si hemos pasado una noche entera sin dormir”.

Estos efectos pueden ser graves si exponemos a ellos a personas que tienen que llevar a cabo una asistencia sanitaria urgente, como es el caso de los facultativos durante sus guardias de 24 horas: “estamos hablando de una mayor lentitud y una menor capacidad de concentración. Se toman decisiones de forma más impulsiva y menos razonada que si la persona hubiera dormido las horas que necesita”.

En este sentido, yendo más allá de las consecuencias para la salud de la persona que sufre la privación del sueño, también es importante recordar que este riesgo derivado de peores reflejos, mayor lentitud y menos concentración puede ser también muy grave en el caso de que la persona que acaba de hacer una guardia de 24 horas tenga, por ejemplo, que conducir hasta casa sometido a esa privación del sueño. “Estamos hablando de algo equivalente a cierto nivel de alcoholemia. Sin embargo, la alcoholemia la puedes medir con un aparatito, el nivel de somnolencia no, pero ahí está. Y puede suponer, desde luego, un riesgo tanto para quien conduce en esas condiciones como para quien se cruza con quien conduce en esas condiciones”, advierte la especialista.

Efectos a largo plazo

Estas consecuencias, continúa la experta en cronobiología, no se limitan solo al momento presente en el que se produce esa privación del sueño. Al tratarse de una situación recurrente, ya que los trabajadores obligados a hacer guardias de 24 horas están sometidos a esta obligación durante años, es importante recordar que “esa activación del sistema nervioso simpático, cuando se prolonga a lo largo del tiempo y es constante, va a tener efectos también negativos sobre el sistema cardiovascular. Vamos a estar más predispuestos a padecer hipertensión y otro tipo de problemas cardiovasculares como infarto de miocardio, accidentes cerebrovasculares, etc.”.

En este sentido, Mª Ángeles Bomatí, continúa: “También va a afectar al metabolismo porque cuando no dormimos lo suficiente se produce una peor regulación metabólica, mayor propensión a padecer enfermedades como diabetes tipo 2. Además, se ve comprometida la función inmunitaria, por supuesto, predisponiéndonos a diferentes enfermedades, ya no solo infecciosas sino también pues vinculadas a otros procesos como procesos tumorales”.
A nivel cognitivo, advierte la cronobiólga “se sabe que una privación de sueño sostenida en el tiempo puede derivar en un mayor riesgo de enfermedades neurodegenerativas, como el alzhéimer”.

Además, las guardias de 24 horas también suelen tener como consecuencia que la persona que pasa ese tiempo sin dormir, termine durmiendo durante el día. “Por ello, no hablamos solo de privación del sueño sino de cronodisrupción. Esto tiene unos efectos parecidos a la falta de descanso, por lo que dichos efectos se verían, además, aumentados”.

¿Se puede contrarrestar?

Las personas obligadas a hacer guardias de 24 horas en sus trabajos pueden querer contrarrestar estos efectos en su salud durmiendo más durante el resto del tiempo, pero en este sentido la cronobióloga Mª Ángeles Bonmatí recuerda que “una noche de sueño perdida no se recupera luego durmiendo el doble. Esto no ocurre así”. Aún así, para paliar un poco los efectos de esta privación del sueño, la experta recomienda que, “cuando se pueda dormir, se duerma lo que uno necesite. Es decir, que no le quitemos más horario del que ya nos quita ese horario laboral. Por supuesto, también tratar de, en lo que se pueda, llevar una vida lo más ordenada posible dentro de ese desorden que nos viene impuesto. Aquí se incluye una buena alimentación y una actividad física equilibrada”.

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