Mi hijo se ha quedado ‘bajito’: ¿puedo darle suplementos ‘naturales’ para potenciar su desarrollo?

En cada niño hay un crecimiento esperable que depende de múltiples factores tanto hereditarios como ambientales

Muchos padres y madres se van a encontrar con que sus hijos, al volver a clase, no han pegado el ‘mismo estirón’ que sus compañeros durante el verano. Lo que en junio eran un par de centímetros de diferencia, ahora es ‘una cabeza’. Esta situación puede hacer que los progenitores se preocupen sobre si sus hijos e hijas están desarrollándose apropiadamente para su edad y decidan intentar incentivar este desarrollo con suplementos que prometen hacer crecer a niños y niñas.

El doctor Manuel Carpio, médico interno residente en la especialidad de endocrinología y nutrición en el hospital Santa Lucía de Cartagena, advierte sobre la eficacia de estos suplementos que “actualmente no tenemos evidencia científica de que un suplemento consiga aumentar la talla adulta en un niño sano y que esté bien nutrido”.

En cada niño, apunta el endocrino, hay un crecimiento esperable que depende de múltiples factores tanto hereditarios como ambientales y “muchas veces se comercializan productos como la arginina, vitaminas u otros compuestos que estimulan, por ejemplo, la hormona de crecimiento, pero no está demostrado que la estimule de forma significativa y tampoco está demostrado que la elevación transitoria de la hormona en cuestión aumente la talla adulta”.

Advertido esto, y ante la situación expuesta en la que los padres puedan estar preocupados por el desarrollo de sus hijos, el doctor Manuel Carpio recuerda que “en la talla final, la talla diana, intervienen múltiples factores pero, para contribuir con el desarrollo normal de crecimiento de los niños, basta con una nutrición adecuada, con un aporte energético y de micronutrientes, una buena higiene del sueño porque esto hará que el niño sano crezca más y de forma adecuada, y una actividad física que evite el sedentarismo”.

LOS RIESGOS EN NIÑOS Y ADULTOS

No optar por este método ‘tradicional’ y recurrir a la suplementación sin una supervisión médica es una decisión con muchos riesgos, sobre todo en los niños. “Lo principal que tenemos que tener en cuenta es que natural no significa inocuo. Mucha gente lo confunde. Un suplemento puede producir toxicidad, al igual que otras sustancias, cuando la dosis es excesiva, a pesar de que sea natural. Por ejemplo, el exceso de vitamina A se puede acumular y producir alteraciones hepáticas o una intoxicación por vitamina D puede producir hipercalcemia, cálculos renales, incluso puede llegar hasta una insuficiencia renal”, advierte el endocrino del Santa Lucía.

Además, continúa, “suplementar a los niños sin recomendación médica puede producir un retraso diagnóstico. Si un niño empieza a desacelerar su crecimiento y durante meses intentamos solucionarlo con vitaminas o productos comercializados para crecer más, podemos estar retrasando el diagnóstico de una enfermedad como puede ser un hipotiroidismo, una enfermedad celíaca o un déficit hormonal”.

El tercer riesgo de esta suplementación sin supervisión médica es que “las autoridades sanitarias cada vez alertan más de productos de suplementos que contienen sustancias que farmacológicamente no están declaradas, incluso algunas son tóxicas o están prohibidas por las diferentes agencias de medicamentos. Como ejemplo, hace dos años analizaron 50 suplementos distintos y vieron que solo el 11% contenían el producto principal que venían declarados y que la mayoría de ellos tenían productos que no estaban declarados y o sustancias que no estaban aprobadas por las agencias del medicamento”.

Por último, tomar suplementos de manera descontrolada y sin que nuestro médico de cabecera o pediatra sepa que lo estamos tomando, también puede producir interferencias a la hora de interpretar los resultados de pruebas médicas o interferir con medicamentos prescritos para patologías previas. En este sentido, el doctor Manuel Carpio ejemplifica: “Las personas con enfermedades tiroideas tienen que tener cuidado porque muchos suplementos contienen yodos o contienen un tipo de algas y tanto el déficit como el exceso puede alterar la función tiroidea. Por ejemplo, la biotina que está presente en muchos suplementos para el pelo y para las uñas puede falsear las analíticas hormonales del tiroides”.

A QUIÉN ACUDIR

En el caso de que, de todos modos, se quiera recurrir a una suplementación, para escoger el adecuado en función de nuestras necesidades y situaciones particulares, “si es para un niño debemos acudir a su pediatra y una persona adulta tiene que acudir a su médico de cabecera. En el caso, por ejemplo, del crecimiento del niño, si el pediatra constata que hay una desaceleración de la velocidad de crecimiento, lo derivará a endocrinología para un estudio completo”, concluye el doctor.

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