Los ‘coach del éxito’ de las redes sociales: “no es ilegal, pero tampoco ético”

Carlos y Pablo, de 20 años, advierten sobre los riesgos de los cursos fraudulentos que prometen dinero y cambios físicos

JÓVENES

Está más que asumido que las redes sociales no son solo espacios en los que las personas se conectan con otras personas. La irrupción de las figuras de los ‘influencers’ y los ‘creadores de contenido’ abrieron la veda para convertir Instagram, TikTok, Youtube y otras plataformas en un método para ganar dinero a través de contratos publicitarios con marcas o a través de la oferta directa de productos, ya sean tangibles o intangibles.

En este sentido, uno de los grandes riesgos de la oferta y la demanda en redes sociales es la publicidad de supuestos cursos, formaciones o trucos que prometen grandes resultados en poco tiempo. Estos resultados pueden ser desde un cambio físico en el aspecto de la persona que lo contrata hasta ganar grandes sumas de dinero en poco tiempo.

Los principales objetivos de estos perfiles son los jóvenes de todo el mundo. Concretamente, Pablo Paredes, de 20 años y natural de Murcia, explica por lo que él puede ver a través de sus propias redes sociales, que lo que buscan quienes ofertan estos cursos son “personas con baja autoestima, que no están pasando por un buen momento y que necesitan o quieren resultados rápidos, a quienes pueden captar haciendo un contacto bastante agresivo, es decir, creándoles la falsa ilusión de que haciendo algo en concreto van a conseguir todo lo que se propongan en poco tiempo”.

De izq. Pablo Paredes y Carlos López

Las personas que ofrecen estas supuestas formaciones, continúan el joven murciano, “se muestran como ejemplo de que sus consejos funcionan, lo que hace que las personas que le siguen y les imitan, al no conseguir los mismos resultados, se frustran y se autoculpabilizan porque creen que no lo están haciendo bien y acaban con peor autoestima que antes”.

“Lo que no sabe la gente –continúa Carlos López Rus, también de 20 años-, es que los resultados de las personas que dan esos cursos no son naturales. Te dicen que han conseguido su aspecto físico haciendo, por ejemplo, equis cantidad de flexiones al día o con un entrenamiento en concreto, pero lo que no saben es que muchas veces llevan ‘una farmacia’ encima (es decir, que consumen drogas del tipo anabolizantes y similares para aumentar su masa muscular y su capacidad física). Obviamente, si te apuntas a un curso de estos y tú te esfuerzas, tienes disciplina y fuerza de voluntad, vas a tener resultados, pero van a ser gracias a ese esfuerzo no al curso”.

FRAUDE ECONÓMICO

Además de consejos sobre cómo conseguir un aspecto físico en concreto, este tipo de formaciones fraudulentas también prometen enseñarte cómo alcanzar grandes sumas de dinero en poco tiempo. “Esa gente enseña coches de lujo y te dice que son suyos cuando, en realidad, muchas veces no lo son, son alquilados precisamente para que la gente los vea y convencerles de que han tenido éxito siguiendo su método. Te prometen que te van a enseñar un tipo de modelo de negocio específico que, según ellos, te va a hacer ganar mucho dinero”, explica Carlos López, “pero en realidad el negocio es el siguiente: ellos ganan dinero porque tú te apuntes a su curso porque lo pagas, y te dicen que tú también puedes ganar dinero haciendo lo mismo a los demás, y por cada persona que tú encuentres y se apunte al curso, te llevas una comisión. El negocio es engañar a la gente”.

RIESGO DE EXCLUSIÓN

Por si el riesgo económico y el riesgo para la salud física que conlleva imitar el comportamiento de estos perfiles no fuera suficiente, también está el riesgo de distanciarte de tu entorno. “Estos cursos te prometen sacar la mejor versión de ti –continúa Carlos-, pero lo que hacen es excluirte y convertirte en una persona más solitaria porque te aleja de tu entorno. Te dicen que te tienes que alejar de las personas que no siguen tu estilo de vida, que no ‘se cuidan’, que no cuidan su aspecto, que te impiden ‘ser mejor’”. Conseguir esta exclusión y separación del entorno directo también hace que la persona sea más fácil de convencer.

Los cursos y formaciones fraudulentas son especialmente peligrosos para los jóvenes que tienen perfiles en redes sociales. Pablo Paredes, a este respecto, comenta que “al fin y al cabo, son personas que aún se están desarrollando y son más fáciles de manipular. Consiguen que se gasten el poco dinero que tienen, o el que les dan sus padres, en estos cursos en los que solo gana la persona que los ofrece. Al final, son estafas piramidales. No son ilegales, pero desde luego no son éticas”◙

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Artículos relacionados