La Región de Murcia se enfrenta a un escenario meteorológico cada vez más extremo, marcado tanto por los temidos episodios de lluvias torrenciales como por la intensificación de las sequías y olas de calor.
Detrás de cada pronóstico o alerta oficial, existe un equipo de meteorólogos, observadores y técnicos que trabajan 24 horas al día, 7 días a la semana, en ocasiones bajo condiciones de máxima presión. Es un trabajo discreto pero vital, centrado en la toma y el análisis continuo de datos para proteger la vida y los bienes de la población murciana.
Para entender cómo la comunidad científica aborda los nuevos desafíos climáticos y qué implicaciones tienen para la agricultura, el turismo y la seguridad ciudadana, entrevistamos a Juan Esteban Palenzuela Cruz, delegado territorial de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) en Murcia. Licenciado en Ciencias Físicas por la Universidad Complutense de Madrid y Licenciado en Ciencias y Técnicas Estadísticas por la Universidad Miguel Hernández. Funcionario del Cuerpo Superior de Meteorólogos del Estado desde 1990.
¿Con cuántas estaciones de medición cuenta la Región de Murcia, y adónde se centraliza la información que trasladan?
JUAN ESTEBAN PALENZUELA CRUZ: Actualmente las estaciones disponibles de AEMET en la Región de Murcia se dividen en una red de estaciones automáticas, unas 26, incluidos dos observatorios principales (Murcia y San Javier); un observatorio principal, aunque manual en la Base Aérea de Alcantarilla y 68 estaciones manuales atendidas por colaboradores altruistas, entre las que se encuentran 39 termo-pluviométricas (miden temperatura y precipitación) y 29 pluviométricas (miden precipitación). Las estaciones automáticas están en proceso de cambio y sustitución, sobre las estaciones manuales de colaboradores se está analizando actualmente su futuro.

La información que se obtiene de estas estaciones y observatorios tiene diferente recorrido en función del tipo de estación. Las observaciones realizadas en los observatorios principales y en algunas estaciones automáticas se difunden internacionalmente de forma inmediata. Esta difusión se hace en forma de códigos o claves establecidos por la Organización Meteorológica Mundial. Dichos datos se utilizan para ser incorporados a los modelos meteorológicos de predicción del tiempo. No obstante, la mayor parte de los datos que alimentan dichos modelos meteorológicos de predicción provienen de los satélites meteorológicos.
Las observaciones de las demás estaciones automáticas y manuales, atendidas por colaboradores, se difunden por diferentes medios y se introducen en el Banco Nacional de Datos Climatológicos, que constituye la memoria del clima en nuestro país.
Los datos procedentes de las redes de estaciones automáticas, no solamente la red de AEMET; por ejemplo, estaciones de la Confederación Hidrográfica del Segura, de la Comunidad Autónoma e incluso de las asociaciones de aficionados; se integran en plataformas que permiten su seguimiento en tiempo casi real, algo fundamental para la vigilancia meteorológica.
¿Cuáles considera que son los fenómenos meteorológicos extremos más desafiantes y recurrentes en la Región de Murcia, y cómo está evolucionando su frecuencia o intensidad en los últimos años?
J.E.P: Si entendemos por desafiantes aquellos que producen más impacto, parece claro que los fenómenos serían las lluvias torrenciales y persistentes y las sequías, que pueden dar lugar a impactos medioambientales y socioeconómicos e incluso a pérdidas de vidas humanas. Asimismo, las olas de calor tienen una incidencia directa en la mortalidad, coincidiendo aproximadamente el percentil 95 de las series de temperaturas máximas de verano con la temperatura de disparo de la mortalidad.
Según cálculos para la serie temporal 2000-2009 realizados por el Instituto de Salud Carlos III, el riesgo de mortalidad atribuible a las olas de calor crece, con una probabilidad del 95%, entre un 9,1% y un 10,7% por cada grado que la temperatura ambiente ascienda por encima del umbral de impacto en la salud.
La mortalidad asociada a las olas de calor en el estudio referido fue de 13.119 muertes atribuibles a las olas calor, es decir, unas 1.300 muertes/año.
Con datos más recientes, el sistema MoMo (Sistema de monitorización de la mortalidad diaria por todas las causas) estima que las defunciones atribuibles en España a olas de calor entre los años 2015 y 2024 fueron de 23.820 defunciones. El año 2022 con 4.789 defunciones atribuibles a olas de calor fue el año con más excesos sobre las defunciones esperables. Estás estimaciones son heterogéneas entre CCAA y provincias y se concentra fundamentalmente en los mayores de 75 años.
Si nos fijamos en las olas de calor registradas en España peninsular desde 1975 y definidas con el criterio climatológico de AEMET (que afecte al menos al 10% del territorio o de las estaciones meteorológicas consideradas, que persista al menos durante tres días consecutivos y que se superen los umbrales establecidos de temperaturas máximas en ese 10% de las estaciones, que son los percentiles 95% de las series de temperaturas máximas diarias de los meses de julio y agosto del periodo 1971-2000), se observa que el número anual de días en situación de ola de calor aumenta a razón de 3,3 días por década. Además, el número de provincias afectadas en días con ola de calor presenta igualmente una tendencia positiva de 3,2 provincias cada 10 años.
El aumento de la concentración de contaminantes en la atmósfera es muy dependiente de la situación meteorológica existente, de forma que en determinadas condiciones meteorológicas se propician episodios de contaminación, por ejemplo, mucha insolación, vientos flojos, baja o ausencia de precipitación, entornos urbanos limitados por cierta orografía, que pueden facilitar la formación de inversiones térmicas durante las primeras horas del día, etc.

¿Ha detectado la AEMET en Murcia cambios significativos en los patrones climáticos a largo plazo que se puedan atribuir al cambio climático?
J.E.P: Las modificaciones en los patrones climáticos no se evalúan a nivel regional, son tendencias observadas a escala planetaria. Según el sexto informe del Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC AR6, 2021) se han observado cambios significativos en los patrones de circulación atmosférica, incluyendo desplazamientos de los cinturones de vientos del oeste, modificaciones en la corriente en chorro y variaciones en la frecuencia e intensidad de sistemas de alta y baja presión. Es decir, la circulación general atmosférica, que determina el tiempo meteorológico, en nuestras latitudes se ha desplazado hacia el norte, mientras que las altas subtropicales parece que se han extendido hacia nuestras latitudes.
También se ha observado una mayor frecuencia de situaciones de bloqueos atmosféricos que pueden favorecer los episodios de olas de calor o sequías. Estas tendencias podrían favorecer la aparición de episodios de contaminación atmosférica.
Además, según las proyecciones del clima en la Región Mediterránea (amplia zona que incluye a todos los países ribereños del Mediterráneo), esta zona será una de las zonas en la que los impactos negativos del cambio climático serán mayores.
¿Qué retos logísticos o científicos implica realizar predicciones precisas en zonas costeras (como el Mar Menor) o en áreas de montaña dentro de la Región?
J.E.P: Aunque la Región de Murcia presenta cierta complejidad en la predicción meteorológica debido a un relieve relativamente próximo al mar y la presencia del Mar Mediterráneo, los retos en la predicción meteorológica no están enfocados a mejorar en una determinada zona o región. Las posibles mejoras deben ser detectables en las verificaciones a mayor escala. Los sistemas de predicción meteorológica están en constante revisión y mejora, con un análisis permanente de posibles implementaciones que mejoren los resultados.
En el corto plazo, la introducción de observaciones cada vez más completas y precisas procedentes de los satélites meteorológicos como la familia Meteosat Tercera Generación está mejorando las salidas de los modelos meteorológicos tradicionales (modelos de predicción numérica del tiempo), asimismo la incorporación de la IA a la predicción meteorológica puede mejorar en determinados aspectos nuestra predicción, como es el caso de la predicción probabilista al disponer con menor coste computacional de un mayor número de salidas de los modelos que hagan más robustas esas predicciones probabilistas.
Hay que tener en cuenta que los resultados de las predicciones basadas en IA serán tanto mejores cuanto mejor entrenados estén los modelos basados en datos, lo que hace necesario disponer de buenas bases de datos de situaciones pasadas que permitan entrenar dichos modelos. Uno de los retos más importantes es la predicción inmediata o en el plazo de unas pocas horas en situaciones de tormentas, que permita conocer, en ese muy corto plazo, su desplazamiento y cuáles serán las zonas más afectadas. Para afrontar ese reto se está trabajando en sistemas de asimilación muy rápida de datos procedentes tanto de estaciones meteorológicas como de sistemas de teledetección como los radares meteorológicos. Por cierto, la red de radares de AEMET se está sustituyendo por radares de tecnología dual, los cuales proporcionarán datos más precisos y más frecuentes que los radares que han estado funcionando durante las últimas tres décadas en nuestro país. Por otro lado, también se están reemplazando las estaciones meteorológicas automáticas con muestreo y difusión de datos más frecuentes.
Considerando la importancia del agua en Murcia, ¿cómo se colabora con las entidades de gestión hídrica (como la CHS) y qué papel juega la AEMET en el monitoreo de la sequía y las precipitaciones?
J.E.P: Nuestra colaboración con las Confederaciones Hidrográficas es muy estrecha, aportando información en ambos sentidos.
Desde AEMET se proporcionan datos previstos de precipitación para que los organismos gestores de las cuencas puedan planificar sus actividades de tipo hidrológico. Además, se colabora con la Dirección General del Agua del Ministerio para la Transición Ecológica en el servicio climático llamado S-ClimWaRe (Seasonal Climate predictions in support of Water Reservoirs management), concebido y generado para apoyar la toma de decisiones relativa a la gestión de los embalses en España.
Este servicio climático ofrece dos tipos diferentes de información para el periodo de llenado de los embalses (noviembre a marzo) en cualquier embalse o punto de la geografía peninsular española. Por un lado, el diagnóstico basado en las observaciones hidrológicas y meteorológicas, que permiten analizar cuál es el riesgo hidrológico debido a la variabilidad del clima. Esta variabilidad se expresa mediante el valor del índice de la Oscilación del Atlántico Norte, que es un patrón climático, principal responsable de la variabilidad interanual de la precipitación en amplias zonas de España en el periodo invernal. Desgraciadamente para la Cuenca del Segura este índice explica poca variabilidad en nuestras precipitaciones. Por otro lado, proporcionando pronósticos estacionales probabilísticos de variables hidrológicas y meteorológicas.
Las diferentes confederaciones disponen de redes de medida de precipitación muy densas y con disponibilidad en tiempo casi real. La Confederación del Segura es un claro ejemplo de este tipo de redes, con más de 130 pluviómetros distribuidos por toda la cuenca. Esta información es muy aprovechable por AEMET para la vigilancia meteorológica, ya que nos permite conocer casi al momento las precipitaciones registradas en muchísimas zonas.

Con respecto a la sequía, hay que puntualizar que AEMET hace un seguimiento y monitorización de la sequía meteorológica, basada en las cantidades de precipitación registradas en las estaciones de observación, mientras que la sequía que se monitoriza desde las confederaciones hidrográficas es la sequía de tipo hidrológico basada en las reservas disponibles, consumo previsto, etc. Por tanto, se trata de conceptos de sequía diferentes, aunque muy ligados. Es conveniente tener presente este matiz, ya que puede ocurrir que las precipitaciones registradas sean sobre una zona en la que no se recargarán las reservas de agua superficial (pantanos, cuyos niveles pueden estar muy reducidos), y sin embargo podamos hablar de un mes lluvioso o muy húmedo desde el punto de vista meteorológico.
¿Cuál es el protocolo actual para emitir alertas meteorológicas en Murcia, especialmente ante situaciones de alto riesgo como inundaciones, y cómo se asegura su difusión completa y efectiva a la población?
J.E.P: Lo primero que debemos conocer es la diferencia entre aviso y alerta. AEMET emite AVISOS según el Plan Meteoalerta con un criterio semafórico según el peligro que pueden representar esos fenómenos meteorológicos para la ciudadanía (amarillo peligro bajo, naranja peligro importante, rojo peligro extraordinario). Una vez que AEMET emite sus avisos y los difunde a las diferentes autoridades de Protección Civil, son éstas las que, por un lado, les dan difusión a los avisos y por otro, declaran la alerta o prealerta en función del impacto que puedan tener los fenómenos meteorológicos contenidos en los avisos. Puede incluso ocurrir que los avisos meteorológicos no coincidan con las declaraciones de situaciones de alerta o prealerta debido a los diferentes criterios de valoración por parte de Protección Civil.
El protocolo para la emisión de avisos por parte de AEMET está contemplado en el Plan Meteoalerta que se puede consultar en la página web de AEMET, al igual que los avisos en vigor.

El criterio de emisión de avisos está basado en umbrales para los siguientes parámetros meteorológicos: Racha máxima de viento, espesor de nieve en 24 horas, precipitación en 1 hora, precipitación en 12 horas, temperatura máxima y temperatura mínima. También se emiten avisos por tormentas, fenómenos costeros, aludes, galernas, deshielos, risagues, nieblas y polvo en suspensión. Algunos de estos fenómenos no se aplican en la Región de Murcia.
Un aviso meteorológico es una llamada de atención sobre la ocurrencia de un fenómeno meteorológico capaz de producir, directa o indirectamente, daños a las personas y los bienes y que, por tanto, puede producir impactos. En sentido menos restringido, también puede considerarse como tal cualquier fenómeno meteorológico susceptible de alterar la actividad humana de forma significativa en un ámbito espacial determinado.
Hay que tener en cuenta que se trata de fenómenos meteorológicos extremos previstos para una zona amplia (zonas meteoalerta) que contienen varios municipios, por tanto, su ocurrencia tiene un carácter probabilístico intrínseco. No se debe interpretar que el fenómeno va a ocurrir en toda la zona meteoalerta. Por otro lado, no se dan predicciones de valores concretos, sino los umbrales que se espera se puedan superar. Por ejemplo, un aviso amarillo en la comarca del Campo de Cartagena y Mazarrón por precipitación en 1 hora de 20 mm, hay que interpretarlo como que se espera alcanzar esa cantidad en algunos puntos de dicha comarca, pero no se espera superar los 30 mm, que es el umbral para aviso naranja.
¿Qué le dirían a la ciudadanía cuando critican la ‘falta’ o ‘exceso’ de alertas?
J.E.P: Las críticas pueden ser positivas y pueden poner de manifiesto que no se ha entendido bien o no se ha transmitido correctamente el mensaje. Es un asunto importante, especialmente lo referido a la interpretación de los avisos y la concienciación del ciudadano del peligro real que puede suponer una situación adversa. Creo que es necesaria más divulgación y pedagogía por parte de las diferentes administraciones, y por supuesto desde AEMET también.
Los titulares excesivamente alarmistas que se presentan en algunos medios tampoco ayudan a que se preste la suficiente atención cuando realmente la situación lo requiere◙

