
La enfermería se ha caracterizado por ser capaz de tomar decisiones a la hora de realizar su trabajo. Su independencia laboral era una nota que los caracterizaba: los antiguos practicantes, las matronas, etc. Hoy en día, se sigue igual: ‘cada maestrillo tiene su librillo’ en lo que respecta a su trabajo, respetando por supuesto los protocolos. Hoy se pueden tomar decisiones que antiguamente eran impensables por los progresos acadé-micos de la carrera.
¿Qué seguimos teniendo en común a través de los años? El silencio. Ya no les secamos el sudor de la frente al médico, no les llevamos los cafés, ni llevamos carpetas porque ya tenemos ordenadores, pero la vida sigue y seguimos con el temor de levantar la voz, de hacer la contra cuando sabes que tienes razón. En fin, seguimos con nuestros ‘Cafés veneno’.
Se gestan en las mesas de control, en los estares (mientras se desayuna, se come, o se cena), e incluso en las reuniones fuera del propio hospital. Todas nuestras quejas e incomodidades se hablan ahí, pero nunca salen de ahí. Nos encendemos, nos quemamos con un fuego que no llega a ninguna parte. Todo esto nos lleva, a veces, a unos límites de irritación que se manifiestan entre los propios compañeros e, incluso, a las formas de trabajar.
Siempre he mantenido que estas posturas, silenciosa e irritable a nivel despachos y en los registros, estaba causada por la situación laboral de la enfermería, caracterizada por cargas de trabajo que se multiplican, ratio enfermera/o-paciente que aumenta cada día, y estrés laboral.
INCERTIDUMBRE
Otra de las causas de esta mala situación laboral en la enfermería es la incertidumbre por los contratos basura de días, sin saber si trabajas, hoy o mañana, de mañana, tarde o noche. Aunque de todos es sabido que falta enfermería en nuestra Región y porque no, en toda España, es preferible cerrar media planta en épocas de vacaciones o pagar peonadas, antes de hacer nuevos contratos.

Esta situación hace que muchos interinos no vean la forma de acceder a una plaza en propiedad o por lo menos a una vacante, que les estabilice sus vidas. Al mismo tiempo, hay pocas opciones para las nuevas generaciones debido a la alta edad del retiro, 67 años y medio, ¡por ahora! ¿No es una locura? Me encantaría saber si algunas de las personas que firmaron esta ley del retiro sabían lo que estaban firmando, y si sabían lo que es estar trabajando con esa edad. Y si alguna de ellas, eran enfermeras/ os. Yo me retiré con 66 años y 6 meses en una puerta de Urgencias. Vuelvo a repetir, ¿No es una locura?
Mis compañeros me decían que como estaba en un centro de salud o en una consulta, creían que eran trabajos ‘más tranquilos’. Esta es una idea extendida entre enfermeros y enfermeras que trabajan en el área hospitalaria, pero, ¿habéis pensado en el estrés que suponen las citas y el trato con los pacientes/familiares no encamables? Yo he preferido siempre el turno de 12 horas con 4 días libres. Creo que es más fácil la conciliación familiar trabajando con este turno, frente a un turno de mañana de lunes a viernes, pero eso también va en cuestión de gustos.
LOS ENCHUFES
Los enchufes son otro de los problemas de la profesión enfermera. Los sindicatos me van a matar, pero antes de hacerlo, que piensen: quién esté libre de pecado, que tire la primera piedra.
Sigue habiendo enchufes, los contratos se retardan ‘hasta que mi amiga/o haya terminado su anterior contrato’, algunos despachos se dan ‘a dedo’, etc. Llevamos muy a raja tabla la lista de los puntos de bolsa, pero de lo que hablo se habla en los despachos. Todos lo sabemos y seguimos en silencio, pero nuestros Cafés veneno están que nos queman ◙
