Kike Siscar: “El tenis en silla ha sido la mejor decisión que he tomado en mi vida”

El deportista, que ha participado dos veces en los Juegos Paralímpicos, es una combinación de actitud, esfuerzo y realismo.

Enrique Siscar Meseguer (Torre Pacheco, 1983), conocido en el mundo del deporte como Kike Siscar, es tenista en silla de ruedas, deportista paralímpico y (aunque no le guste que le llamen así) referente para muchos jóvenes dedicados al deporte. Kike sufrió un accidente de coche con 20 años que le ocasionó una fractura incompleta en la zona L1-L2 de la médula espinal. Este giro radical en su vida hizo que comenzara un extraño efecto mariposa que le terminó llevando a los Juegos Paralímpicos de Tokio en 2020 y a los de París en 2024. Pero empecemos por el principio.

El deporte siempre ha tenido un lugar preferente en la vida de Kike Siscar. Debatido entre el fútbol y el tenis, terminó decantándose por el deporte rey cuando los estudios no le permitieron compaginar las tres cosas. En el campo de juego, y en la vida, Kike se define como cabezota: “Tengo mucho espíritu de sacrificio y de superación, y siempre me ha gustado competir, ser un buen baluarte para mi equipo”. Además de jugador, Kike Siscar ha sido entrenador de fútbol sala en categorías infantiles en las que ha intentado “sobre todo, que los niños disfrutaran, que se fueran contentos y volvieran con ganas de más, sin centrarnos en el resultado. Me encantan los niños y ver la sonrisa con la que venían para mí era la mejor victoria”.

ACTITUD

Este espíritu de superación, y esta manera de enfocarse en el camino y no en el resultado que Kike Siscar demostraba en el deporte también fue su motor tras el accidente de coche que afectó a la movilidad de sus piernas. “El deporte es competición y a mí, tras el accidente, la vida me puso delante una nueva competición. Tuve que empezar una nueva vida, ni mejor ni peor, pero nueva y así la afronté”, explica el deportista.

Así, dos días después del accidente, el fisioterapeuta de Kike Siscar vio que podía contraer ligeramente el cuádriceps “y me dijo: con esfuerzo y sacrificio, volverás a andar. Me repetía esa frase todos los días y, cada vez que había un pequeño movimiento que hacía mejor que el día anterior, me lo repetía”, recuerda Kike Siscar.

Si su mentalidad ha sido importante para su proceso de recuperación, también lo ha sido su entorno: “Mis amigos, mi familia, mi entrenador al que ya considero parte de mi familia, siempre han estado a mi lado y no quería verlos sufrir, así que me esforzaba más porque sabía que si yo estaba bien, ellos estarían bien. Son mi motor, mi energía”.

Tuvieron que pasar 10 años desde el accidente para que Kike Siscar, casi por casualidad, encontrara lo que hoy es su motor de vida: el tenis en silla. “En 2013, un compañero de trabajo me propuso hacer un torneo de exhibición de padel y vi que, con la silla, podía volver a competir como hacía antes, podía valerme por mí mismo”, recuerda el tenista pachequero, “adía de hoy sé que jugar al tenis en silla ha sido la mejor decisión he tomado en la vida, y sé que el deporte me da más de lo que yo le doy al deporte”, afirma con rotundidad.

ESFUERZO

Lo que comenzó siendo una afición se empezó a poner ‘más serio’ cuando el entrenador de Kike Siscar propuso las primeras metas que se fueron cumpliendo: estar entre los ocho primeros de España para jugar el Máster Nacional en 2014, tras lo que llegaron los primeros torneos internacionales en 2016, la Selección Española de Tenis en Silla en 2017, e incluso los Juegos Paralímpicos de Tokio en 2020 y los de París 2024. “Todo ha sido muy rápido, pero intento no pensar en lo que he conseguido, sino en lo que queda por conseguir, pasico a pasico”, asegura el tenista, siguiendo la filosofía que le caracteriza.

Pero Kike Siscar sabe que no todo en la vida es actitud: “La realidad es que nadie te regala nada, todo se gana con esfuerzo y sacrificio”, asegura.

Y REALISMO

La actitud y los logros que Kike Siscar ha conseguido en los 12 años que lleva practicando profesionalmente el tenis en silla lo convierten en referente para muchos jóvenes deportistas. Aunque él no se ve como tal, “si algún joven se ve reflejado en mí y quiere ir a los Juegos Olímpicos, por ejemplo, no le mentiría diciéndole que seguro que lo va a conseguir, pero diría que se lo ‘currara’, que va a disfrutar muchísimo, que va a vivir unas cosas que no se te pasan por la cabeza, que va a conocer mundo y que es un deporte increíble. Me gusta que la gente vea que se puede disfrutar, incluso aunque no todos lleguen a ser Carlitos Alcaraz. Se puede pasar muy bien siendo el número 500 del mundo”. En estas palabras, Kike Siscar presenta el tercer pilar que lo caracteriza como persona. Además de la actitud, y el sacrificio, encontramos en él altas dosis de realismo.

UNA MIRADA AL PASADO

Uno de los recuerdos que más atesora Kike Siscar es el del paseo olímpico en el que los países participantes de los Juegos Paralímpicos desfilan acompañados de sus banderas, que él ha tenido ocasión de vivir dos veces (Tokio 2020 y París 2024): “Sientes mucha satisfacción en lo personal y también por la alegría que le produce a las personas las que quieres, pero es un sentimiento difícil de poner con palabras, es demasiado fuerte”.

Ahora que han pasado más de dos décadas desde su accidente de tráfico, ahora que su vida ha cambiado radicalmente, que ha encontrado esa motivación imparable en el tenis en silla, que ha vivido decenas de torneos, competiciones y partidos por todo el mundo, es el momento de reflexionar y echar una mirada al pasado. “Si pudiera hablar con el Kike del día de antes del accidente le diría que fuera valiente, que tiene dentro esa valentía, y si pudiera hablar con el Kike del día después, le diría que siguiera por ese camino y que nunca parara”◙



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