Sobre el trastorno límite de la personalidad

Mª NIEVES MARTÍNEZ-HIDALGO | Doctora en Psicología Social Presidenta y directora de Fundación SOYCOMOTU

Mª NIEVES MARTÍNEZ-HIDALGO
Doctora en Psicología Social Presidenta y directora de Fundación SOYCOMOTU

A petición de una de nuestras lectoras de Salud21, vamos a dedicar este espacio de encuentro virtual para hablar sobre el TLP (Trastorno Límite de la Personalidad), sin ser, por supuesto, una especialista en ello. Como expertos contamos en la Región de Murcia con dos grandes psiquiatras, los doctores Luis Valenciano y Pedro Rosique, con los que he podido compartir conocimientos y experiencias, también con psicólogas y otras profesionales de la salud mental y con expertos en primera persona, activistas de la Asociación En el Límite, TP-Cartagena y Fundación SOYCOMOTU.

Es una gran oportunidad para mí, poder estar tan próxima y conectada con personas con TLP y sus familiares y profesionales de referencia. El máster de DBT (Terapia Dialéctico Conductual) también me ha aportado un conocimiento más profundo en cuanto a un tipo de tratamiento psicológico que, como la Terapia Focalizada en la Transferencia y la de Esquemas, entre otras, cuenta con evidencia científica.

Comencemos definiendo este problema de salud mental, que está siendo considerado como un trastorno mental grave y que supone un reto para profesionales, pacientes y familiares tanto por su gran complejidad como por el sufrimiento y la discapacidad que genera.

El doctor Valenciano define al paciente con TLP como una persona que sufre, que no está funcionando a nivel de su potencial en las áreas importantes de la vida y que presenta problemas en cuatro ámbitos: la relación con los demás (difícil, decepcionante y suele llevar al aislamiento); los afectos (con cambios de humor, sentimientos de vacío y de hastío); la conducta impulsiva o autodestructiva (ideación suicida, autolesiones); y la identidad (la persona está perdida, no sabe quién es, ni hacia donde se dirige).

SOLEDAD E IDENTIDAD

Las personas con TLP muestran dificultades para tolerar la soledad y el miedo al abandono. Cuando se enfrentan a ello tienden a experimentar un gran vacío emocional, que puede desencadenar intentos de autolisis y preocupación en las personas con las que se relaciona, ya que perciben que cualquier intento de separación puede suponer una situación de riesgo para la persona con TLP.

El problema de la identidad es la esencia del trastorno, y debe ser resuelto para poder avanzar en el proceso de recuperación. Para ello, es de vital importancia contar con un buen equipo de profesionales que aborden el TLP de forma integral como se hace en la Unidad de Trastornos de la Personalidad de la Región de Murcia, sita en el hospital Román Alberca, y liderada por el doctor Rosique.

AFECTA A TODO EL ENTORNO

Cuando el TLP aparece en la vida de una persona, todo su entorno se ve envuelto en un terremoto de emociones y tensiones que genera una gran confusión. El impacto en las familias, tanto de la desregulación emocional como de las dificultades que tiene para comunicarse la persona con TLP, es enorme. Los familiares intentan ayudar, pero no lo consiguen.

En palabras de un familiar: “Resulta muy difícil de comprender y gestionar, antes y después de conocer el diagnóstico, pues la persona con TLP no aparenta tener ningún problema de salud mental, aunque la grave desregulación emocional, la falta de autoimagen estable y la sensación de rechazo les produce un enorme sufrimiento que afecta a su capacidad cognitiva. Perciben las cosas de una forma, las sienten de otra y las piensan de otra diferente, comportándose de un modo que no se ajusta a lo establecido socialmente”.

Es importante también tener presente que cualquier dificultad de la vida cotidiana puede provocarles mucho estrés, que evitarán afrontar, y que tampoco van a saber pedir ayuda. Cuando se producen situaciones conflictivas, aparecen pérdidas de memoria que impiden una comprensión y explicación de sus actos y, aunque pueden adoptar una imagen diferente como mecanismo de defensa, realmente son muy sensibles y no saben identificar y gestionar sus emociones.

Además, no tienen conciencia de que el problema lo tienen ellos, lo proyectan al exterior, a las personas más cercanas. Su nivel de sufrimiento es tan alto que recurren a distintos métodos para aliviarlo: adicciones, atracones de comida, ludopatía, conductas de riesgo, autolesiones, intentos de suicidio y suicidio consumado.

Cuando el diagnóstico es tardío los problemas en la relación familiar se enquistan y aumentan por la falta de información sobre lo que le está sucediendo a su ser querido. Se llega a perder las fuerzas y la esperanza. Sin embargo, hay que tener en cuenta que para que la persona con TLP se recupere es imprescindible el apoyo de la familia, que también va a necesitar pautas y apoyo psicológico para su autocuidado, y el cuidado y acompañamiento de su hijo/a, padre/madre, hermano/a, allegado o pareja con TLP.

Por ello, es importante que la familia se integre en algún grupo de apoyo y realice cursos de psicoeducación para aprender herramientas de comunicación, comprender a la persona con TLP y validar sus emociones, cambiar dinámicas disfuncionales de relación, gestionar los sentimientos de culpa y centrarse en el momento presente, saber poner límites y tener momentos de respiro familiar, desarrollando alguna actividad placentera con la que recuperar fuerzas y poder seguir apoyando el proceso de recuperación de su ser querido ◙







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