Pedro León Sánchez, es un nombre que ya forma parte de la historia del fútbol español. Un jugador conocido tanto por su talento innato como por su perseverancia. Nacido el 24 de noviembre de 1986 en Mula, Murcia, su pasión por el balón comenzó a temprana edad en las calles de su pueblo natal, donde los más mayores aún lo recuerdan jugando cuando todavía era un niño. Desde esos modestos inicios, Pedro León demostró un toque especial con el balón que más tarde lo llevaría a brillar en algunos de los clubes más destacados de España.

A lo largo de su carrera, Pedro León ha pasado por equipos como el Real Murcia, Eibar, Fuenlabrada, el Levante UD, el Valladolid, el Getafe CF y el Real Madrid. Su capacidad para desempeñarse como centrocampista ofensivo, junto con una pegada letal y una visión estratégica del juego, lo han consolidado como una figura clave en el campo. Aunque su paso por el Real Madrid fue injustamente corto, por culpa de las conocidas manías que José Mourinho tomaba a algunos jugadores, ha dejado huella en todos los clubes donde ha militado gracias a su determinación y, según dicen muchos de sus compañeros, por sus altas dosis de profesionalidad.
Más allá de los números y estadísticas, la historia de Pedro León es una lección de resiliencia y pasión, un ejemplo para jóvenes talentos que sueñan con triunfar en el competitivo mundo del fútbol. Actualmente, es la máxima figura del Real Murcia y su capitán indiscutible.
¿Desde cuándo supiste que querías dedicarte al fútbol?
Pedro León Sánchez: Hacer deporte no es como una carrera universitaria. Yo, desde bien pequeño, sabía que me quería dedicar a esto. En mi casa siempre ha estado presente el deporte, en gran medida el ciclismo por mi hermano. Siempre he tenido el sueño de ser futbolista, a pesar de que sabes que es muy difícil, de que hay mucha gente que lo intenta y se queda en el camino. Cuando era niño compaginaba el fútbol con mis estudios, pero no fue hasta los 17 años, momento en el que empiezo a entrenar con el primer equipo del Real Murcia, que decididamente me quería dedicar a esto en serio.
¿Flirteaste con otros deportes?
P.L.S: En mi casa, el deporte rey siempre ha sido el ciclismo. Yo también empecé en el ciclismo cuando era niño. De hecho, llegué a ser campeón Regional de Murcia en categoría Principiantes. Recuerdo que sería con 10 u 11 años cuando pruebo con el fútbol, también por culpa de que el campeonato de ciclismo era en verano y decidí aprovechar ese paréntesis. Como consecuencia de eso, estuve un par de años practicando en invierno fútbol, y en verano ciclismo, hasta que finalmente de decanté por el fútbol.
Tú carrera deportiva la podemos definir como “de menos a más” ¿Aconsejarías a los más jóvenes seguir este patrón?
P.L.S: Yo, como he dicho, empecé en el Real Murcia y cumplí mi sueño de ascender con él a primera división. Después, mi primera temporada en el Levante no fue buena, y a pesar de eso seguí trabajando y trabajando, tanto dentro como fuera del campo. De ahí sigo en el Valladolid, Getafe, Real Madrid… Y he tenido siempre la suerte de jugar regularmente. Pero desde luego mi carrera está hecha a base de trabajo y sacrificio.
Te marchaste de Murcia con 19 años, más o menos. ¿Cómo se lleva apartarse de la familia siendo aún tan joven?

P.L.S: Para mí fue muy duro. Yo procedo de una familia en la que estamos muy unidos, y el segundo año de mi debut en el Real Murcia, jugador del primer equipo, fallece mi hermano mayor en un accidente de quad. Yo estaba en el mejor momento de mi vida, en el equipo de mis sueños, y justo al siguiente año mi carrera deportiva exigía salir. Surge una oferta del Levante y me marcho a Valencia solo, puesto que mi familia tenía su vida aquí, como es lógico. Y yo lo paso muy mal por encontrarme con 19 años solo en aquella ciudad. Sí es verdad que me iba a primera división y que el club me trató muy bien, pero yo reconozco que hubiese querido quedarme en el Real Murcia.
Entendemos que una carrera profesional tan larga como la tuya implica sacrificios, ¿cuáles han sido los tuyos?
P.L.S: El sacrificio más grande ha sido el no haber podido hacer la vida normal de un chaval de 19 o 20 años. Mientras que el resto de mis amigos estudiaban o trabajaban de lunes a viernes, y los fines de semana se dedicaban al ocio, en el caso del deporte profesional el trabajo abarca los siete días de la semana y, en mi caso particular, los sábados y domingos estaba concentrado con el equipo. Aunque, si te soy sincero, tampoco lo veo como un gran sacrificio porque yo adoro el fútbol.
¿Cómo te influyó anímicamente que a LFP tomara la injusta decisión en 2014 de denegar tu ficha en el Getafe antes de que pudieses llegar ni siquiera a jugar, y el parón que ello supuso en esta temporada?
P.L.S: A lo largo de mi carrera, he tenido dos momentos de pasarlo verdaderamente mal. La primera es justo por la causa que comentas, y que duró unos tres o cuatro meses. Una de las cosas más frustrantes es que aquello no dependía de mí. Cuando el Getafe va a presentar mi ficha, coincide en el tiempo con la puesta en marcha de la legislación del “fair play financiero” (conjunto de normas que regulan los gastos de los clubes de fútbol) y se echa para atrás mi ficha por haber cubierto el cupo de tiempo. Son entre dos o tres meses que estoy entrenando teniendo claro que no iba a jugar. Lo lleve bastante mal.
Al final, yo recurro al Consejo Superior de Deportes, pero, ellos no se pueden poner en contra de la Liga ni tampoco en contra mía, porque sabían que mi situación era totalmente injusta. Lo que peor llevé en aquellos momentos fue la incertidumbre, mientras se resolvía el recurso, de estar entrenando sin saber si al final iba a poder jugar. A veces me decían, el mismo viernes, que no iba a poder jugar. Y todo esto, insisto, en una situación que no era culpa mía. Llegué a pensar que iba a estar toda la temporada sin jugar, y eso psicológicamente me afectó.
El fútbol profesional fue de los primeros deportes en incluir la figura del psicólogo en sus plantillas. ¿Crees que son importantes dentro de la estructura de los equipos?

P.L.S: Llevo 21 años de profesional, y cuando yo empecé esa figura no existía.Ha sido un modelo que se ha ido metiendo poco a poco, y el cual yo creo que es fundamental. Un equipo de fútbol lo conforman 25 fichas, y juegan finalmente 11. En el mejor de los casos, hay 5 o 6 jugadores fuera del once titular que entran de vez en cuando, a no ser que haya lesiones. El resto puede pasar meses sin jugar, o jugar 5 minutos.
Psicológicamente eso puede afectar mucho y hacer que lo pases muy mal.
Da igual lo que cobres porque el deportista profesional lo que quiere es jugar al fútbol. Por eso digo que la figura de los psicólogos en los deportes colectivos es imprescindible para ayudarte a gestionar estas u otras situaciones. A lo largo de mi carrera, he conocido compañeros que han tenido “baches” psicológicos que sin la ayuda de estos profesionales les hubiese costado mucho salir de ellos.
¿Has tenido alguna vez una lesión física que te hiciera dudar de la continuidad de tu carrera?
P.L.S: Antes te hablaba de que había vivido dos situaciones muy malas en mi carrera. La primera con la ficha del Getafe, y la segunda fue cuando estaba en el Éibar. Venía de hacer un año espectacular, con once goles e infinidad de asistencias; el equipo en general estaba muy bien. En ese momento tan dulce, tengo una lesión de rodilla que me condujo a una operación. La recuperación se complicó y tuve que volver a operarme.
Empiezo de nuevo a jugar a mitad de temporada, enero o febrero, y entonces tengo una rotura en la fascia del pie en el mes de marzo o abril. La recuperación nuevamente se complica y los dolores llegan hasta ese mismo verano, por lo que tengo que operarme.
Cuando finalmente vuelvo a jugar, en un choque durante un partido, se produce una hernia discal en la L4-L5, que de nuevo me lleva al quirófano. Cuando me operan, el núcleo sale y me pilla el nervio, lo que provoca que se me duerma la pierna, y me tienen que operar de urgencia, esta vez en Madrid, y me quitan el trozo de núcleo y me lo cierran todo bien. Estoy ocho semanas casi sin poder caminar. Eso me lleva a una temporada en blanco y, a la siguiente, me incorporo en el mes de marzo. Afortunadamente todo eso quedó atrás.
¿Qué le pasó a Maurinho contigo para que se precipitara tu salida del Real Madrid?

P.L.S: (Risas) Sinceramente te digo, que a día de hoy todavía no lo sé. Yo solo tengo claro que no le doy ningún motivo. No hay ninguna discusión, ni pelea ni nada por el estilo. Yo en aquel momento hago una muy buena pretemporada y la prensa empieza a decir que tengo que jugar más como titular; es verdad que jugaba unos 30 minutos, pero casi nunca me sacaba de inicio, y la prensa seguía presionando. Encima, esa temporada el equipo no había empezado bien, mientras que el Barcelona iba mejor. Todo eso hizo que él se pusiera muy nervioso y, conociendo su relación con la prensa, bastaba que éstos dijeran una cosa para que él hiciera la contraria (risas). Fuera de esta hipótesis, a día de hoy sigo sin saber qué pasó.
Tienes dos niñas y un niño, y según tengo entendido los tres juegan al fútbol, ¿cómo crees que les influye tu figura como profesional? ¿Sueles darles consejos?
P.L.S: La mediana se ha pasado recientemente al voleibol. Te prometo que jamás les he empujado a nada (risas). Simplemente, mi hija mayor que tiene ahora 12 años, empezó a jugar a la pelota en el jardín de la casa que teníamos en Madrid. Jugaba con su hermano que, entonces, tendría unos cuatro años. Yo entrenaba por las mañanas, pero por las tardes empecé a jugar con ellos, y fue entonces cuando me di cuenta que la niña cada vez iba a más.
Cuando volvimos a Murcia, me preguntó que si había algún equipo de niñas donde pudiera jugar. Resulta que el Real Murcia femenino había hecho cantera, y la apunto. Pero lo más grande, quizás, sea el hecho de que el puesto de entrenador se quedó libre y me lo ofrecieron a mí, y me embaucaron de tal manera que ahí estamos (risas).

