El virus de la gripe está dividido en tipos y, en el caso de la gripe estacional que cada año copa nuestros inviernos, está formada por los subtipos H1N1 y H3N2. En función de qué variantes dentro de estos subtipos se den cada año, se diseñan vacunas acordes.

El doctor Luis Buzón, experto en enfermedades infecciosas y portavoz de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC), explica que la aparición de una u otra variante de esta enfermedad estacional es puramente azarosa. El experto explica que “este año lo que ha pasado es que se ha producido mutaciones en la hemaglutinina de la gripe. Esta es una proteína que funciona como la llave que encaja en la cerradura de las células para poder infectarlas y es contra la cual están dirigidos mayormente los anticuerpos generados con la vacuna”.
Este hecho, que los anticuerpos inducidos por la vacuna puedan tener menos poder neutralizante este año “no quiere decir que la vacuna no ofrezca protección, porque no toda la protección inducida por las vacunas se mide por el efecto de sus anticuerpos neutralizantes. Entonces, aunque pudiera haber una reducción de la eficacia, esto no quiere decir ni muchísimo menos que la vacuna sea ineficaz. La vacunación sigue siendo fundamental y su importancia, sobre todo en población de riesgo, es categórica”, insiste el portavoz de la SEIM.
Sobre la variante presente este año (subclado K), también se ha advertido de que es altamente transmisible. En este sentido, es fundamental destacar que la alta transmisión no tiene que significar una mayor gravedad. “Una cosa puede ser muy transmisible y no producir cuadros graves. En este caso, no hay a día de hoy ningún indicio para decir que los casos producidos por el subclado K sean más graves que los producidos por otras variantes, sea más transmisible o no”, apunta el doctor Luis Buzón◙

