La ‘Droga de los pobres’ llega a España

El jefe de la UDYCO en la Región de Murcia nos cuenta la situación actual del tráfico de benzodiazepinas.

El tráfico de benzodiazepinas es un tema preocupante y antiguo. Estas sustancias, diseñadas para tratar la ansiedad y el insomnio, a menudo se consumen sin prescripción médica, lo que no solo es ilegal, sino también muy peligroso. En España, por ejemplo, se ha observado un aumento significativo en el consumo de diazepam, una de las benzodiazepinas más comunes. El uso indebido puede llevar a problemas graves, como dependencia, accidentes y complicaciones de salud que, en algunos casos, son irreversibles.

Además, la percepción de riesgo entre quienes las consumen sin supervisión médica es baja, ya que hablamos de pastillas fabricadas de manera totalmente licita por laboratorios farmacéuticos, lo que genera una falsa confianza.

Hablamos con D. José Vicente Cascales Rocamora, jefe de la UDYCO (Unidad de Drogas y Crimen Organizado) del Cuerpo Nacional de Policía. Su principal objetivo es combatir el narcotráfico y el crimen organizado en el país. Creada en 1997, esta unidad se encarga de investigar delitos relacionados con el tráfico de drogas, el blanqueo de capitales y otras actividades delictivas vinculadas a organizaciones criminales.

¿Cuáles son las principales razones por las que las benzodiazepinas terminan en el mercado negro?

José Vicente Cascales: La razón principal es porque son utilizadas para traficar ilegalmente con ellas y porque son utilizadas para la fabricación de drogas nuevas.

¿Qué impacto tiene el tráfico de benzodiazepinas en la salud pública y en las comunidades locales?

J.V.C: Realmente no tengo datos para evaluar el impacto del consumo descontrolado y sin prescripción médica de estos medicamentos, porque la inmensa mayoría se saca de nuestro país con destino a terceros países, que serían los que en última instancia podrían dar cuenta del impacto en la salud pública. Los consumidores en nuestro país de las benzodiacepinas en general, sin prescripción, son las personas enganchadas a otras drogas con dependencias físicas o psíquicas, que los utilizan para reducir los síntomas de la abstinencia.

¿Cuáles son los métodos más utilizados por los traficantes para conseguirlas?

J.V.C: En su inmensa mayoría se sacan con recetas utilizando los sellos sustraídos previamente a médicos, los cuales utilizan para “falsificar las recetas” que posteriormente presentan en distintas farmacias de todo el territorio nacional, aprovechando la descoordinación entre las distintas administraciones sanitarias de las comunidades autónomas.

Otro método es, que a través de familiares o conocidos que sufren enfermedades susceptibles de que le sean recetadas benzodiacepinas; se presentan en su médico y solicitan la expedición de recetas oficiales con ese producto que después no consumen.

¿Qué papel juegan los profesionales de la salud en la prevención del desvío de estos medicamentos al mercado negro?

J.V.C: Es difícil para un facultativo discernir si la persona que le pide la expedición de un fármaco para una supuesta enfermedad va a ser utilizado de forma correcta o no. En cuanto a la sustracción de sus sellos y posterior uso, poco pueden hacer. Quizás había que avanzar en un nuevo sistema de recetas más seguro, con firma electrónica o algo similar.

¿A qué tipo de consumidor van destinadas las benzodiazepinas del mercado negro?

J.V.C: En España, más concretamente en Murcia, a drogodependientes que los utilizan para paliar los síntomas del síndrome de abstinencia.

Fuera de nuestro país, para ser mezcladas con otras drogas y crear productos nuevos que ofrecer en el mercado negro, en el caso que nos ocupa, mezcladas con hachís o aceite de hachís y crear el ‘karkubi’ o ‘droga de los pobres’, muy popular en Marruecos y Argelia.

¿Podemos afirmar que el karkubi ha llegado a las calles de Murcia?

J.V.C: No tenemos datos objetivos de que esta droga esté circulando por nuestras calles, a día de hoy.

LO QUE SABEMOS DEL KARKUBI

Originariamente, el karkubi es una preparación tradicional marroquí hecha a base de hachís y diversas especias, a menudo consumida en forma de pasta o dulces. Originalmente, esta mezcla se utilizaba en rituales y contextos sociales, pero debido a sus efectos psicoactivos, hoy en día está regulada y su consumo está prohibido en muchos lugares.

También conocida como la ‘droga de los pobres’, tiene sus raíces en Marruecos, donde se originó en las zonas más desfavorecidas. Actualmente, se elabora mezclando hachís con medicamentos psicotrópicos como el Rivotril (marca comercial en España del ansiolítico clonazepam), y a menudo su consumo se combina con alcohol o pegamento industrial para potenciar sus efectos alucinógenos.

Con el tiempo, el karkubi se ha extendido más allá de Marruecos, llegando a otras regiones, incluida España, donde ha suscitado mucha preocupación debido a su bajo coste y fácil accesibilidad. Esta droga es especialmente peligrosa porque puede causar alucinaciones, paranoia y, en algunos casos, reacciones violentas.

La evolución del karkubi también ha estado marcada por la intervención de las autoridades, que han desarticulado redes de tráfico y fabricación de esta sustancia en algunas regiones de nuestro país. En el año 2022, agentes de la Policía Nacional, en una operación conjunta con el Servicio de Vigilancia Aduanera de la Agencia Tributaria y el Centro de Cooperación Policial de Tánger, a través de DGSN marroquí, desarticularon una organización internacional asentada en España que traficaba con fármacos para la elaboración de karkubi en Marruecos. La investigación supuso la mayor incautación de fármacos en nuestro país —200.000 pastillas de la familia de las benzodiazepinas— y terminó con la detención de 8 personas y la aprehensión de más de 500.000 comprimidos en España y Marruecos.

El pasado mes de febrero, la Guardia Civil asestaba un golpe en Pontevedra al mercado negro de ansiolíticos para fabricar la ‘droga de los pobres’. Cinco médicos de la sanidad pública y un farmacéutico son investigados en una operación contra un entramado de elaboración de karkubi.

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