“Hacen falta el triple de fisioterapeutas en la sanidad pública”

Como decana del Colegio Oficial de Fisioterapeutas, Ángeles Fernández reclama la creación de especialidades oficiales dentro de la profesión como ocurre con médicos y enfermeras

Ángeles Fernández Cadenas es decana del Ilustre Colegio Oficial de Fisioterapeutas de la Región de Murcia, representando a los 2.500 profesionales de este ámbito sanitario que ejercen dentro de la comunidad autónoma. Con varios másteres universitarios: Fisioterapia del Tórax (EU Gimbernat), Actividad Física Terapéutica (UCAM) y Genética en Enfermedades Raras (UV), también es fisioterapeuta en el hospital Santa Lucía de Cartagena.

Desde su cargo como decana, Ángeles Fernández ha encabezado diversas reivindicaciones en busca de la mejora de la situación profesional de los fisioterapeutas en la Región de Murcia, multitud de eventos y jornadas destinadas a que la población en general conozca los pormenores y los detalles de esta profesión sanitaria, así como un amplio y variado abanico de formaciones para que los fisioterapeutas murcianos continúen aprendiendo y alcanzando la excelencia en sus labores.

AUSENCIA CONVENIO COLECTIVO

Como decana desde octubre del año 2022, una de las reivindicaciones que ha realizado Ángeles en favor de los fisioterapeutas murcianos es la de la necesidad de actualizar el Convenio Colectivo para Establecimientos Sanitarios de Hospitalización y Asistencia de la Región de Murcia, que se ha mantenido intacto desde hace casi quince años.

A este convenio colectivo deberían estar sujetos todos los trabajadores que ejercen en la sanidad privada dentro de la Región de Murcia, lo que incluye un gran porcentaje del total de fisioterapeutas murcianos, pero al haberse superado el período de vigencia de dicho convenio y no haberse renovado, los fisioterapeutas y demás sanitarios que trabajan en la privada están sujetos al estatuto general de trabajadores.

Desde el Colegio de Fisioterapeutas, explica Ángeles Fernández, denuncian que dicha situación les aleja mucho de las condiciones laborales dignas para un profesional sanitario tanto en cuanto a las vacaciones y demás permisos retribuidos como a nivel del salario. “Por ejemplo, si un fisioterapeuta trabaja en una clínica privada que no es suya, el propietario no tiene la obligación legal de pagarle más que el salario mínimo establecido. Podría ajustarse a ese mínimo sin infringir ninguna norma. Si finalmente el trabajador cobra por encima de ese mínimo, es porque la persona responsable de la clínica así lo decide voluntariamente”, explica la decana.

Cambiar esta situación, lamenta la representante de los fisioterapeutas murcianos, no está en manos del Colegio Oficial. “Podemos hacer presión – asegura Ángeles Fernández – pero al final quien decide esto son los sindicatos y la patronal, y no se ponen de acuerdo. Han pasado tantos años que los cambios que se tendrían que hacer son tan grandes que no se ponen de acuerdo”.

FALTA DE ESPECIALIDADES

A pesar de que la fisioterapia es una profesión sanitaria, sus graduados no cuentan con la posibilidad de especializarse en la sanidad pública de la misma manera que los médicos o las enfermeras. No existe lo correspondiente al MIR (Médico Interno Residente) o al EIR (Enfermero Interno Residente), como período en el que el fisioterapeuta puede seguir formándose como especialista en un área en concreto. Para ‘especializarse’, los fisioterapeutas realizan másteres u otro tipo de formaciones tras egresar del Grado en Fisioterapia.

Esta situación, que nace del hecho de que la fisioterapia era originalmente una rama dentro de la enfermería, resulta sorprendente cuando estamos en un contexto en el que está más que demostrado el enorme abanico de ámbitos en los que un fisioterapeuta se puede ‘especializar’ o, como se resignan a llamarse, ‘ser expertos’ (fisioterapia de suelo pélvico, fisioterapia respiratoria, fisioterapia oncológica, etc.).

“En el Grado en Fisioterapia aprendes muchas cosas, pero algunas solo por encima, porque sería imposible verlo todo en profundidad. Para saber más te tienes que especializar y, en nuestro caso, te obliga a hacer un máster porque no existe lo que sería el FIR (Fisioterapeuta Interno Residente)”, explica la decana de los fisioterapeutas murcianos.

“Sabemos que, desde el Ministerio de Sanidad, crear una especialidad sanitaria para fisioterapia es un proceso muy complejo. Cuando se reconoce una especialidad, hay que garantizar que existan áreas dentro del sistema público de salud donde los profesionales puedan formarse, igual que ocurre con los médicos o las enfermeras: hay que definir servicios, crear plazas y estructurar todo el itinerario formativo. Para que esto pudiera hacerse realidad, sería necesario un acuerdo en el Consejo Interterritorial; es decir, que la mayoría de las Consejerías de Salud de las distintas comunidades autónomas apoyaran la creación de estas especialidades”, detalla Ángeles Fernández.

Mientras esto no se resuelva, continúa la decana, “lo único que se puede hacer desde los servicios de rehabilitación de las distintas áreas de salud, es que los supervisores de fisioterapia intenten asignar a cada profesional las tareas o el puesto que mejor encaje con su formación cuando son contratados. Pero, al no existir una especialidad regulada, esta organización depende exclusivamente de la voluntad del supervisor. Es decir, no hay una obligación formal que garantice esa adecuación del puesto, sino que, una vez más, todo queda a criterio y buena fe de quien gestiona el servicio”. Ángeles Fernández.

Por su parte, el Colegio de Fisioterapeutas de la Región, en este contexto “ofrecemos una amplia formación, con cursos y talleres prácticos adaptados a las necesidades de nuestros compañeros y de nuestra sociedad. Este año, por ejemplo, se han impartido tres cursos de fisioterapia en suelo pélvico, con lista de espera en cada uno de ellos y han sido todo un éxito”.

FISIOTERAPEUTAS EN LA SANIDAD PÚBLICA

Además de faltar especialidades en la sanidad pública para que los fisioterapeutas se formen en ellas, faltan un gran número de fisioterapeutas dentro de las filas de la sanidad pública. A día de hoy, de los 2.500 fisioterapeutas que trabajan en la Región de Murcia, solo 400 lo hacen en algún centro público.

“Esto supone que cada fisioterapeuta tiene una ratio de 30.000 pacientes. La OMS recomienda un fisioterapeuta por cada mil personas. Nosotros tenemos treinta veces ese volumen. Haría falta, al menos, que se triplicara el número de fisioterapeutas en la sanidad pública”, apunta Ángeles Fernández. “Podemos dar servicio a la población gracias a los compañeros que trabajan en el sector privado, pero al final la posibilidad de ir al fisioterapeuta privado depende del nivel adquisitivo de cada persona. Y esto se debe, en parte, a que la fisioterapia se sigue viendo como un lujo”, lamenta la decana.

Dentro de esta escasez de fisioterapeutas en general en la sanidad pública, hay algunos ámbitos en los que esta falta debería solucionarse con urgencia. Uno de ellos, asegura la decana, es Atención Primaria. “Hay zonas básicas de salud –advierte-, que no cuentan ni con un fisioterapeuta. En algunos casos se justifica porque no hay espacio, pero la realidad es esa y la fisioterapia en Atención Primaria es muy importante a nivel de prevención y promoción de la salud, de envejecimiento activo, etc., pero los pocos que hay en este ámbito, al final se dedican a recibir pacientes que les mandan desde el hospital porque ahí no pueden ser atendidos debido a las listas de espera”.

La decana de los fisioterapeutas apunta que, dentro del ámbito educativo, la situación es relativamente más favorable: “contamos con más de 100 fisioterapeutas”, indica. “Esto nos da un cierto margen, aunque seguimos por debajo de lo ideal”.

A pesar de este contexto desfavorable, desde el Colegio de Fisioterapeutas de la Región de Murcia reconocen el esfuerzo de la Consejería de Salud y del Servicio Murciano de Salud para mejorar las cifras de fisioterapeutas en la sanidad pública. También, añade la decana, es de merecido reconocimiento que el hospital Santa Lucía (Cartagena), es el único centro hospitalario público del país que cuenta con una Unidad de Ejercicio Físico Oncológico propio en sus dependencias.

En este hospital trabaja Ángeles Fernández, quien explica que la creación del gimnasio fue impulsada por su supervisor después de vivir de cerca, a través de una experiencia familiar, cómo el ejercicio físico terapéutico puede aportar grandes beneficios a las personas con cáncer, incluso mientras reciben tratamiento.

El gimnasio, situado en una de las terrazas del hospital cartagenero, está equipado con diversas máquinas de ejercicio gracias a la donación realizada por Rotary. “Este espacio permite que los pacientes oncológicos realicen ejercicio terapéutico en un entorno seguro, dentro del propio hospital. No se les envía a casa con la recomendación de ‘hacer ejercicio’, sino que realizan su programa de ejercicio terapéutico dirigido por un fisioterapeuta, que es quien sabe cómo guiar el proceso de forma segura. Muchos de estos pacientes sienten miedo a moverse, y aquí pueden hacerlo con supervisión profesional sanitaria. Estas sesiones de ejercicio forman parte del tratamiento, igual que la quimioterapia. Por eso es fundamental que sea un fisioterapeuta quien dirija el entrenamiento, ya que es el profesional mejor preparado para trabajar con personas con cáncer”, destaca la decana.

FALTA DE RECONOCIMIENTO

La profesión de los fisioterapeutas, a pesar de influir en la salud de una manera transversal y desde una infinidad de perspectivas, a menudo se menosprecia por parte de la sociedad considerándolos ‘solo masajistas’. Esto se debe, en general, al desconocimiento de todos estos ámbitos en los que la fisioterapia cuida de la salud de las personas.

“La fisioterapia murciana necesita ser escuchada y reconocida (apunta la decana). Para lograrlo, desde el Colegio se organizan jornadas gratuitas y abiertas al público en las que se tratan diversas patologías y áreas de intervención. “Hace poco realizamos una sobre fisioterapia y salud masculina, pero también hacemos encuentros relacionados con la cardiología o la respiración. La gente se sorprende mucho y llegan a preguntarnos cosas como: ‘¿cómo se hacen masajes en los pulmones?’, porque nunca han oído hablar de la fisioterapia respiratoria. Desconocen que podemos ayudar a eliminar secreciones, mejorar patrones ventilatorios, trabajar la respiración y toda la musculatura que protege la caja torácica”, explica Fernández. Esta confusión se debe a que tradicionalmente se ha asociado al fisioterapeuta únicamente con problemas osteoarticulares y musculoesqueléticos (cervicalgias, lumbalgias, codo de tenista, rehabilitación tras fracturas o secuelas de lesiones), dejando fuera el resto de especialidades.

Para mejorar el reconocimiento profesional y diferenciar claramente los centros que cuentan con fisioterapeutas titulados y colegiados de otros establecimientos donde no hay profesionales sanitarios, el Colegio Oficial de Fisioterapeutas de la Región de Murcia ha impulsado la creación de un símbolo identificativo: una cruz blanca con un borde fucsia. “Este distintivo ayuda a reforzar la identidad de la profesión y a visibilizar los centros de fisioterapia. No es obligatorio colocarlo, pero entendemos que supone un coste, por lo que desde el Colegio ofrecemos subvenciones a las clínicas que deseen incorporarlo”, señala Ángeles Fernández.

PRIMERA MUJER DECANA

Ángeles Fernández, además de ejercer como decana, es la primera mujer que ocupa este cargo en el Colegio de Fisioterapeutas de la Región de Murcia desde su fundación en 1996. Ella misma explica que este hecho fue más una coincidencia que un objetivo: cuando decidió presentarse, no lo hizo pensando en convertirse en la primera decana. “Tomé la decisión —recuerda— hablando con Antonio Ríos, que hoy es el vicedecano. Mientras comentábamos la situación de la profesión, llegamos a la conclusión de que, si algo no te gusta, debes intentar cambiarlo desde dentro. No puedes quedarte fuera criticando o diciendo lo que debería hacerse”.

Entre risas, añade: “Aquel año las tres candidaturas estaban encabezadas por mujeres, así que, de un modo u otro, el Colegio iba a tener una decana”. Como dato relevante, aunque muchas profesiones sanitarias están claramente feminizadas, en fisioterapia existe casi un equilibrio: “actualmente somos un 60% de mujeres y un 40% de hombres”, señala.

La trayectoria de Ángeles hacia la fisioterapia también estuvo marcada por la casualidad, “Con 16 años tuve un accidente de moto y necesité rehabilitación para el tobillo y la espalda. Al principio pensé que los profesionales que me estaban tratando eran enfermeras, pero me explicaron que no, que eran fisioterapeutas. Recuerdo perfectamente la sensación: ver cómo trabajaban, cómo aplicaban las técnicas, el cariño con el que nos trataban, el ambiente tan humano que creaban, la complicidad con los pacientes… algo en mí hizo clic. Fue en ese momento cuando decidí que quería dedicarme a esto”, recuerda.

Aquella primera experiencia no solo le definió el camino, sino que más tarde la llevó a profundizar en la fisioterapia respiratoria. “Yo tengo una patología respiratoria y, cuando descubrí todo lo que podía aportar esta especialidad, también me atrapó”, comparte Ángeles, uniendo así lo personal con su vocación profesional◙

PERFIL


Para conocer a la mujer detrás de la decana, de la fisioterapeuta respiratoria, Ángeles Fernández nos recomienda ‘Pretty Woman’ si le preguntamos por una película. Elige ‘El Principito’ si le pedimos que nos diga un libro y elige ‘La Mujer de Verde’ de Izal como recomendación musical.

En cuanto a las series, se decanta por ‘Mi otra yo’. Como sueño cumplido, elige tener perro. “Mis padres nunca me dejaron. Incluso les llevaba cachorros para intentar que me dijeran que sí, pero nosotros viajábamos mucho y ahora entiendo que no era posible. Pero mi madre me consolaba diciéndome que cuando me independizase lo tuviera, y así ha sido”.

En la otra cara de la moneda, un sueño por cumplir para Ángeles Fernández sería escribir un libro. Quizá podría empezarlo en la playa de La Llana (San Pedro del Pinatar) porque es ahí donde responde que se iría si pudiera chasquear los dedos y llegar en un segundo.

Por último, como filosofía de vida, Ángeles Fernández resume una muy directa: “hay que tener actitud, para todo”

REDACCIÓN
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