¿Cuál es el papel social del deporte? B.G.: El deporte tiene un importante papel social a nivel colectivo, porque te abre opciones de participación, de compartir con otros, de conocer otras realidades, de establecer relaciones sociales y personales muy ricas donde compartes las mismas inquietudes, proyectos, donde generas un sentido de pertenencia. Y esto te ayuda también a visualizar una proyección a futuro. Vemos como el deporte crea espacios de convivencia y de relación que fortalecen el tejido social e impactan no solo a nivel individual en cada niño, sino a nivel colectivo y muy positivamente en comunidades socialmente desfavorecidas. En la fundación trabajamos el deporte como instrumento de inclusión social, con proyectos de carácter socio-deportivo en los que se fomenta la igualdad, la inclusión y la participación, animando también a las familias a que vayan acompañando, que participen y amplíen esa red de amistad y de cohesión social que se genera alrededor de una práctica deportiva.

Con dos años de recorrido hasta ahora, Fundación Carlos Alcaraz Garfia busca mejorar el bienestar de los niños y niñas en situación de vulnerabilidad a través del deporte. A cargo de esta importante iniciativa está Beatriz Garfia Escandón, su directora general y tía del aclamado tenista murciano que da nombre a la fundación: nuestro querido Carlitos Alcaraz.
¿Cuál es el propósito de la fundación? BEATRIZ GARFIA: Pues la idea surge precisamente cuando Carlitos consigue ser número uno y logra, como él dice, su sueño. En ese momento su familia y él atraviesan un momento de gratitud por lo que deciden crear algo que tenga un impacto positivo en la sociedad y dar significado a ese éxito deportivo más allá del propio trofeo. Y deciden hacerlo, por supuesto, a través de la infancia. El propósito principal de la fundación es mejorar las condiciones de vida de los niños que viven en situaciones de vulnerabilidad.
¿De qué manera puede ser el deporte un protector de la salud mental durante la infancia? El deporte, cada vez está más demostrado, sabemos que reduce la ansiedad, el estrés, que produce químicos de la felicidad, que se trabaja el autoconcepto y a través de él mejora la autoestima. También ayuda en la regulación de las emociones porque tienes que gestionar las frustraciones, tienes que aprender a tolerar la derrota. Además, tiene un papel muy importante en la sociabilización y en el desarrollo de habilidades interpersonales. Todo eso hace que sea una herramienta que posibilite generar hábitos de vida saludables, que generan bienestar emocional.
¿De qué manera lleváis esto a la práctica? B.G.: Nosotros trabajamos con un plan estratégico que nos ha acompañado ahora en estos dos primeros años, en el que se han establecido varias líneas de acción. Una es ‘Deporte e Inclusión Social’, y aquí estamos desarrollando ya dos proyectos sociodeportivos que han cumplido dos años. Estamos en el Palmar, en un barrio desfavorecido socialmente como es Los Rosales. Y aquí lo que hemos implantado es la práctica del deporte como una herramienta, no como un fin en sí mismo, para favorecer la participación de los niños y la inclusión social: que compartan con otros, que conozcan diferentes realidades, que interactúen, que adquieran normas, hábitos saludables y que, además, con el apoyo de la educadora social, esos aprendizajes se potencien y se lleven un poco a un terreno donde ellos trabajan las habilidades sociales e interpersonales con Beatriz Garfia Escandón, directora general de la Fundación Carlos Aclaraz Garfia.

La otra línea es ‘Movimiento y Salud’. En esta línea estamos centrados en explorar el papel que juega el movimiento y la actividad física en la salud cerebral y en el desarrollo de un proyecto que aproveche sus beneficios sobre la cognición y los procesos de aprendizaje en edades tempranas. Porque estamos atravesando un contexto social en el que el sedentarismo cada vez es mayor y el funcionamiento virtual cada vez se adelanta más. Con lo cual, son muchas las experiencias motrices que se van perdiendo en el camino y que forman parte esencial del desarrollo físico y neurológico de los niños. Yo, como fisioterapeuta infantil, que vengo de ese campo y que lo he vivido, lo he trabajado y comprendido lo importante que es este desarrollo motriz en el desarrollo general del niño. Entonces, en ese sentido, el deporte ya vemos que afecta a todas las esferas. A nuestra salud física, a la esfera mental, emocional, a la esfera personal, social, incluso cognitiva.
“A muchos niños, su contexto les atrapa y hace que no tengan las mismas oportunidades”
¿Y a nivel educacional? B.G.: El deporte al final es como una herramienta de educación no formal, en la que además como participas tan activamente, los aprendizajes son mucho más significativos. Yo creo que los niños los incorporan de una manera más natural y vas adquiriendo hábitos de vida saludable, hábitos de alimentación, hábitos de sueño, valores, competencias y eso te va generando un bagaje personal en esas habilidades interpersonales, gestionando las frustraciones, fomentando la empatía, la cooperación.

