IMPARABLES
Hay cosas que no se pueden fingir, ni ocultar. Quizá la más importante de estas cosas, es la emoción y esto es, sin lugar a dudas, lo que transmiten los ojos del doctor Antonio López Bermejo, fundador y presidente de la Fundación Española de Lucha Contra la Leucemia (FELL). Y no es para menos, ya que, en el recorrido de existencia de la fundación, unos 33 años, ha pasado de ver cómo esta enfermedad se consideraba mortal en su mayoría y sus enfermos eran prácticamente desahuciados a poder atender a pacientes con leucemia de otras partes del mundo a sabiendas de que, con medios, se podrán curar.
Esta imparable labor comienza en el año 1992. En ese momento, tanto él y como el doctor Domingo Aranda Muñoz tenían familiares enfermos de leucemia y se dieron cuenta de la poca infraestructura que había en torno a esta enfermedad. “No había dónde hacer un trasplante, no había cámaras de aislamiento, no había nada”, recuerda el doctor Antonio López Bermejo, “así que decimos hacer algo al respecto”.
Querían comenzar creando un espacio donde los pacientes pudieran asesorarse, obtener información y preguntar. Pero también tenían una labor más difícil: conseguir quién hiciese los trasplantes, la infraestructura necesaria y los donantes de médula ósea.
QUIÉN, DÓNDE, CÓMO
En la Región de Murcia en ese momento contábamos con eminencias médicas que aportaron su granito de arena a la lucha contra la leucemia como el doctor en hematología Vicente Vicente y el doctor José María Moraleda, que se había formado en trasplantes de médula ósea en Estados Unidos.
Teníamos a los médicos, pero faltaba el lugar para hacer los trasplantes y los donantes que aportaran la médula ósea. “En ese momento, el doctor Domingo Aranda, el profesor de historia Orencio Caparrós y yo nos metimos en un préstamo personal para sufragar unas cámaras de aislamiento que instalamos en el hospital público de aquel momento, que hoy es el hospital Reina Sofía”. Con un coste que superó los 23 millones de pesetas (casi 140.000 euros), consiguieron dotar al hospital de dos cámaras que son esenciales para el bienestar de los pacientes con leucemia.

Los problemas estructurales que tenía el hospital y que terminaron haciendo que se tuviera que derrumbar hicieron, además, que estas máquinas tuvieran que ser reubicadas. Después de esto, el Servicio Murciano de Salud dotó a más centros hospitalarios de estas condiciones de aislamiento. El doctor Antonio López Bermejo recuerda este logro como algo difícil ya que, en ese momento, de los pacientes con leucemia solo se curaba alguno y se consideraba que los trasplantes de médula, lo único que hacían era alargar la agonía.
En materia de donaciones, en este contexto se estaban empezando a crear los primeros registros de donantes. En el caso de España, lo estaba creando la Fundación Josep Carreras, en Cataluña, que se había creado tres años antes que la FELL y este constaba con apenas 140 donantes de médula ósea registrados. Unos años después este registro se estatalizó creando el Registro Español de Donantes de Médula Ósea (REDMO), que es parte del Sistema Nacional de Salud. Un arduo trabajo de figuras como los fundadores de la FELL, los mencionados doctores Vicente y Moraleda, y el doctor Ricardo Robles han sido determinantes para conseguir que esos registren superen los 28.000 donantes a nivel regional.
CÓMO CAMBIÓ ESTO EL PANORAMA
La imparable labor del doctor Antonio López Bermejo y sus colegas cambió radicalmente el pronóstico de los pacientes cuando recibían el diagnóstico de leucemia. Hasta el momento, la falta de donantes había hecho que, en España, solo se abordase la enfermedad mediante quimioterapia que, aunque era efectiva, solo curaba a algunos pacientes. Conseguir, por el contrario, el desarrollo de los trasplantes con infraestructuras, profesionales y donantes de médula ósea, hizo que todo esto se diera la vuelta: “En la leucemia, lo que cura es el trasplante de otra persona porque se genera una reacción que se llama injerto contra huésped, que es el rechazo a la inversa de los órganos sólidos. En un trasplante de riñón, el sistema inmunitario (que lo fabrica la médula ósea) intenta destruirlo. Si, por el contrario, te trasplantan el sistema inmunitario de otra persona, este sistema inmunitario va a reconocer como extraño a todo el organismo del receptor y también a cualquier célula maligna que apareciese y la va a atacar (se llama injerto contra leucemia). Hoy, se eligen a los donantes más compatibles, para evitar al máximo el rechazo al organismo receptor, pero conservando el efecto de injerto contra leucemia”, explica el doctor Antonio López Bermejo.

Como era de prever, este enorme avance en la lucha contra la leucemia se fue transmitiendo ‘de boca en boca’: “Llegó un momento que la información la daban los taxistas y los conductores de ambulancia. Fue muy curioso. Si llevaban un paciente a Barcelona, que era donde se hacían los trasplantes en ese momento, le preguntaba por qué iba hasta ahí y se enteraba. Conozco un caso en esos años 90, de niña de cinco años que, a los padres les dijeron que se la llevasen a casa y disfrutasen de ella, porque se moría. Hasta que un conductor de ambulancia les dijo que por qué no la llevaban a Barcelona. Hoy esa chica tiene treinta y tantos años”, recuerda emocionado el fundador de la FELL.
Conscientes de la importancia de la divulgación, desde la Fundación Española de Lucha Contra la Leucemia y, especialmente, en personas como el doctor Antonio López Bermejo, no han cesado de realizar charlas, simposios, conferencias y cualquier tipo de acto divulgativo para que la población conociera qué era la donación de médula.
Más información, más donantes, más información y más donantes. Ese ha sido el recorrido que, con mucho esfuerzo, ha tenido la Fundación Española de Lucha Contra la Leucemia hasta llegar a la situación actual: con el registro español superando los 500.000, y convirtiendo la leucemia en una enfermedad tratable y, sobre todo, curable en el 90% de los casos.
CURAR POR TODO EL MUNDO
Pero el doctor Antonio López Bermejo no se iba a quedar ahí. Amparándose en la Declaración Internacional de los Derechos del Niño, la FELL firmó un convenio con el Servicio Murciano de salud para poder tratar niños de todo el mundo con leucemia. Así, después de dos décadas con ese acuerdo sobre la mesa, las familias que vienen a España (normalmente los niños, vienen acompañados de sus madres y/o un hermano donante), disponen de una casa en la que alojarse proporcionada por la FELL. El doctor Antonio López Bermejo, que habla de los pequeños que han podido tratar y de los que están tratando ahora mismo con el cariño y la dulzura que lo haría un padre o un abuelo, no solo se encarga de coordinar el tratamiento médico que reciben, sino que está pendiente de que todo en su hogar temporal esté disponible.

De esta manera, aunque el fundador de la Fundación Española Contra la Leucemia lo cuenta como si fuera algo ‘de diario’, con el imparable esfuerzo de todos los que componen la FELL han conseguido pasar de que un diagnóstico de leucemia significase morir en cuestión de poco tiempo, a una situación en la que, además de poder curar a las personas de nuestro país, logran curar a niños del otro lado del charco y les ofrecen a estos una casa con todas las comodidades necesarias para que los pequeños y sus familias se puedan quedar el tiempo que dure el tratamiento◙


