Senena Corbalán ha estado al frente de la internacionalización primero y la investigación después en la Universidad de Murcia durante los últimos 8 años. Como vicerrectora en estas áreas, ha logrado posicionar a la UMU en el ámbito internacional y captar fondos de investigación que han respaldado importantes logros de sus investigadores. Ahora es una de las candidatas al rectorado tras la convocatoria del proceso electoral en la UMU.
Empezando por el principio, ¿puede hacernos un balance de esta etapa como vicerrectora de internacionalización e investigación?
SENENA CORBALÁN: Comencé como vicerrectora de Internacionalización con el objetivo principal de aumentar la movilidad internacional de nuestro estudiantado y de dinamizar y ampliar la captación de fondos europeos de investigación, primero en el programa Horizonte 2020 y posteriormente en Horizonte Europa. En ese momento, la Universidad de Murcia presentaba muy pocas solicitudes a proyectos europeos y también tenía una participación reducida en los programas Erasmus+.
Posteriormente, asumí el Vicerrectorado de Investigación, desde donde impulsamos significativamente estas políticas y pusimos en marcha un plan de atracción de talento. Existía una brecha generacional importante entre el personal investigador sénior que se jubilaba y los jóvenes que se incorporaban, por lo que faltaba una franja intermedia de investigadores con experiencia internacional, todavía en etapas tempranas de su carrera, con gran capacidad de desarrollo y capaces de aportar un enorme potencial a la universidad.
Entre 2021 y 2025 hemos logrado atraer, a través de nuestros programas de excelencia, a más de 100 investigadores e investigadoras, lo que ha supuesto un importante refuerzo de la actividad investigadora en la Universidad de Murcia, especialmente en el ámbito biomédico.
El Campus de Ciencias de la Salud, ubicado en La Arrixaca, ha sido clave en este proceso. Allí trabajan investigadores de perfiles muy diversos: desde la investigación básica, centrada en comprender, a nivel molecular, el funcionamiento de las células y cómo sus alteraciones provocan enfermedades —algo fundamental para el desarrollo de nuevos fármacos y terapias— hasta la investigación clínica, con la ventaja de contar con los pacientes muy cerca, lo que permite avanzar hacia una medicina traslacional prácticamente inmediata.

¿Nos puede decir algún ejemplo de estas investigaciones?
S.N.: Un ejemplo reciente es el trabajo de uno de estos investigadores, Antonio Martínez, beneficiario de una beca Ramón y Cajal, que ha colaborado con los NIH de Estados Unidos. Su investigación se centra en el desarrollo de algoritmos de inteligencia artificial capaces de analizar imágenes de células y determinar cómo se organizan las proteínas en este entorno in situ.
Las proteínas constituyen los principales módulos funcionales celulares, pero hasta ahora ha sido muy difícil estudiar con precisión su estructura en el interior de la célula. Mediante microscopía electrónica se pueden observar partículas y localizar proteínas, pero no se alcanza la resolución atómica necesaria para conocer su estructura exacta, lo que permite, posteriormente, diseñar fármacos.
Lo que ha conseguido su equipo es desarrollar algoritmos que, a partir de esas micrografías, permiten reconstruir la estructura de las proteínas con un nivel de detalle mucho mayor. Además, han aplicado esta tecnología al estudio de un proceso celular de especial relevancia: la regeneración neuronal.
En un modelo experimental lograron seccionar el axón de una neurona y observar su regeneración, identificando qué proteínas y moléculas intervenían en ese proceso. Gracias a ello, pudieron analizar a nivel molecular cómo se produce esa regeneración e incluso favorecerla mediante el uso de fármacos adicionales.
Este trabajo se publicó en la revista Nature poco antes de Navidad y supone un motivo de gran orgullo para la universidad.
Otro ejemplo es el del profesor Víctor Mulero, centrado en el estudio de las enfermedades raras, que constituyen un enorme desafío científico. Uno de los principales problemas es que, al afectar a un número reducido de pacientes, estos tienen más dificultades para encontrar empresas farmacéuticas interesadas en desarrollar fármacos. Mediante la investigación básica, su equipo analiza casos clínicos para identificar el origen genético de la enfermedad y utiliza modelos de pez cebra para reproversidad de Murcia para colaborar y desarrollar proyectos conjuntos, aprovechando el conocimiento generado en la institución.
¿Cómo se consigue todo esto?
S.N.: Se logra gracias a la implicación y alineación de todo el personal de la universidad en torno a un objetivo común: avanzar en la frontera del conocimiento. La participación del profesorado, del personal investigador, del personal técnico y administrativo, así como del estudiantado, resulta fundamental para el éxito de estos proyectos.
La gestión de los fondos Next Generation habría sido imposible sin el compromiso de todos. Para la universidad ha supuesto un reto importante, ya que su tramitación requería procedimientos que no se habían implantado hasta entonces. Gracias al esfuerzo y la colaboración de toda la comunidad universitaria, hemos podido gestionarlos de manera eficiente y eficaz.
Y, de ahí, a presentarte para ser rectora parece que solo hay un paso.
S.N.: Me gustaría trasladar mi experiencia de estos años a toda la universidad. Creo que los modelos de gestión y la forma de trabajar que hemos desarrollado en investigación, que han dado resultados muy positivos, pueden aplicarse a la institución en su conjunto. Aún queda mucho por hacer en áreas como la innovación y la transferencia de conocimiento, así como para afrontar los retos que plantea la inteligencia artificial, la adaptación de los planes de estudio al mercado laboral y la sostenibilidad financiera en un entorno cada vez más competitivo, donde la oferta de formación universitaria ha crecido de manera exponencial.
Queremos avanzar hacia un modelo de gobernanza centrado en las personas, en el que nuestros campus estén interconectados y se impulse la colaboración entre institutos de investigación, facultades y todas las unidades y elementos que forman parte del sistema universitario.
Es el momento de iniciar una nueva etapa en la que el liderazgo humano sea el protagonista◙

