En lo que va de año, dos niños han sido asesinados y otros seis han quedado huérfanos de madre por la violencia machista. Se trata de casos extremos -aunque no aislados- y han ido en aumento en los últimos años. No sólo este tipo de violencia tiene un protagonismo creciente. Las estadísticas del Ministerio del Interior evidencian un elevado número de denuncias de delitos con víctimas menores de 18 años, y el último Informe CoViNNA (Comisión frente a la violencia de niños, niñas y adolescentes), publicado por el Ministerio de Sanidad, identifica un incremento sostenido de las notificaciones de violencia contra niños, niñas y adolescentes en España en los últimos años.
Desde la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria, subrayan que la figura del pediatra es clave para garantizar el interés superior del menor ante casos de negligencia y otros tipos de maltrato, acoso y ciberacoso entre iguales y conflictos familiares graves derivados de rupturas.
Esta situación se da cuando se detecta maltrato a menores, que puede presentarse en forma de negligencia (el tipo más común detectado, con un 41% de las notificaciones según el Registro Unificado de Maltrato Infantil, RUMI3), violencia psicológica, física o sexual. El 13% de estas notificaciones proceden del ámbito sanitario y el pediatra de AP, como profesional más cercano a las familias, es una figura muy relevante, no solamente para salvaguardar la salud del paciente, sino para determinar un procedimiento penal.
“En la consulta de Pediatría cada vez se nos presentan con más frecuencia situaciones de diversa índole con un trasfondo legal, normativo, administrativo, donde el pediatra de AP no sabe hasta dónde debe llegar su actuación por obligación, por responsabilidad, o por implicación voluntaria”, declara la doctora Yolanda Martín. “En nuestro ámbito sanitario no solo se diagnostican y tratan enfermedades, se adoptan decisiones que afectan directamente a derechos fundamentales del menor: el consentimiento informado, la capacidad del adolescente, las discrepancias entre progenitores, la negativa a tratamientos esenciales, la interrupción voluntaria del embarazo o el internamiento psiquiátrico son algunas de ellas”, ha ejemplificado◙
Fuente: Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria
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