A medida que las temperaturas comienzan a subir, y normalmente conforme se acerca la primavera, un fenómeno visual tan chocante como peligroso empieza a reptar por los suelos de nuestros montes y jardines: las hileras interminables de la procesionaria del pino (Thaumetopoea pityocampa). Lo que a simple vista parece una curiosa caravana de orugas, es en realidad uno de los insectos más temidos en la zona mediterránea, tanto por su impacto devastador en la salud de los pinos como por los riesgos que supone para seres humanos y mascotas.

Este lepidóptero es una especie con una biología fascinante y una capacidad de defensa excepcionalmente eficaz. Sus miles de pelos urticantes, capaces de desprenderse y flotar en el aire, actúan como dardos biológicos que pueden provocar desde leves irritaciones hasta choques anafilácticos graves. En un contexto de cambio climático, donde los inviernos son cada vez más suaves, la procesionaria está ganando terreno y adelantando su aparición, convirtiéndose en un reto de gestión ambiental y salud pública de primer orden.
Precisamente por esa anticipación debido a las temperaturas, el Ilustre Colegio Oficial de Veterinarios de la Región de Murcia ya advirtió a principios del mes de febrero para que tomáramos precauciones.
La procesionaria del pino es una polilla con un ciclo anual, que pasa el invierno enterrada en el suelo. Sus larvas constituyen la principal plaga que afecta a los pinos, especialmente en la región mediterránea, ya que se alimentan de sus acículas (las ‘hojas’ de las coníferas, como los pinos, cedros o abetos).
CICLO VITAL
Su ciclo es anual y empieza a finales de verano con el siguiente patrón:
➡️Los machos fecundan a las hembras y estas ponen los huevos en las agujas (acículas) de los pinos.
➡️Después nacen las larvas, que pasan por cuatro etapas de crecimiento. A partir de la segunda etapa ya empiezan a ser irritantes y peligrosas.
➡️En la tercera etapa construyen un nido de seda (bolsón), visible en los pinos, y salen para alimentarse de las agujas, lo que provoca daños en el árbol.
➡️La cuarta etapa coincide con el comienzo de la primavera. Con el aumento de la temperatura, salen del nido, bajan al suelo, se entierran y allí completan la transformación a polilla.
➡️Una vez completada la metamorfosis, emerge la polilla y el ciclo vuelve a empezar.
La fase más peligrosa, según el Ilustre Colegio Oficial de Veterinarios de la Región de Murcia, es cuando las orugas descienden desde la parte alta del pino hasta el suelo en procesión, ya que es el momento en el que existe mayor riesgo de que nuestras mascotas entren en contacto con ellas. Además, su forma de moverse en fila llama mucho la atención, sobre todo a cachorros.
EL CAMBIO CLIMÁTICO EMPEORA EL PROBLEMA
Además, el Colegio de Veterinarios advierte de que los efectos del cambio climático están elevando las temperaturas y acortando los inviernos. Esto hace que la procesionaria aparezca antes y prolongue tanto su fase larvaria como el periodo de riesgo para personas y animales.
También está colonizando zonas que históricamente estaban libres de infestación. En definitiva, el cambio climático influye directamente en su ciclo biológico y en su distribución geográfica, ya que su desarrollo está estrechamente ligado a la temperatura.
EL PELIGRO
El cuerpo de estas orugas está cubierto por tricomas, unos pelos urticantes microscópicos que actúan como agujas defensivas. Al fracturarse, liberan una toxina termolábil denominada taumetopeína, una proteína con gran capacidad irritante que puede desencadenar reacciones alérgicas severas y, en casos extremos o por ingestión, resultar letal.
Si existe la posibilidad de que el animal haya ingerido las larvas, puede haber riesgo de muerte en pocas horas. Por eso, es fundamental actuar con la máxima rapidez posible, indican los veterinarios.
SI TU MASCOTA LA TOCA
Si sospechas que ha habido contacto con procesionaria, debes ir al centro veterinario más cercano, lo antes posible.
Si no se puede en ese momento, y hay que actuar, hacerlo siempre dejando caer agua templada sobre la boca o la zona afectada. El agua templada ayuda a inactivar la toxina. No frotar ni lavar con las manos, solo dejar que el agua arrastre las espículas con cuidado◙


