Fisioterapia de alto rendimiento

El UCAM Murcia CB en las manos de Rogelio Diz

Rogelio Diz Pérez es una auténtica institución dentro del UCAM Murcia CB, ya que lleva vinculado al equipo como fisioterapeuta desde el año 2007. Su longevidad en el cargo le da una perspectiva única, puesto que ha visto pasar a decenas de jugadores, entrenadores y ha vivido la evolución del club desde épocas más humildes hasta la consolidación en la élite europea.

Además de su trabajo en pista, es docente en la UCAM con alumnos de cuarto año y Máster en Fisioterapia Deportiva. Forma a sus alumnos en Alto Rendimiento a pie de campo, dadas las facilidades que ofrece la vinculación de la Universidad Católica San Antonio con el equipo homónimo.

Su carrera profesional en el deporte de élite comenzó en el ya extinto club de fútbol Ciudad de Murcia. Es cartagenero de nacimiento y tiene 51 años.

En un deporte de tanto impacto y cambio de dirección como el baloncesto, ¿cuáles son lesiones que más comunes y cómo tratáis de evitarlas?

ROGELIO DIZ PÉREZ: Hay de todo, dadas las características del baloncesto. Pero destacan las lesiones de rodilla, espalda, artritis postraumáticas de dedos, esguinces… En realidad, podríamos definirlo como ‘un completo’; el baloncesto profesional es muy exigente y no existe una parte de la anatomía que no esté implicada.

En materia de prevención, comenzamos desde la misma pretemporada. Hacemos valoraciones a nivel podológico, fisioterápico y preparación física orientada a la prevención de lesiones. Somos un equipo de trabajo que realizamos esta tarea de forma constante, es decir, no es que dediquemos un día a la semana a esta cuestión, ni dos, es que es una labor permanente y en constante renovación de técnicas y procedimientos.

Por ejemplo, recientemente, con el preparador físico, Manuel Marín, estamos llevando a la práctica sesiones de ‘vuelta al reposo’ que nos están dando un resultado fantástico. Observamos que, como consecuencia de los partidos, durante las horas siguientes los jugadores seguían muy nerviosos o tenían algunas dificultades para conciliar el sueño. Esta vuelta a la normalidad nos ayuda a vencer ese pico de sustancias que genera el propio organismo de los jugadores, y que son muy necesarias durante el partido, pero una vez finalizado debemos favorecer que el descanso y la recuperación cuanto antes.

¿Qué papel juegan hoy en día herramientas tecnológicas en vuestra sala de fisio?

R.D.P: Un papel, sin duda, muy importante. Pero no hay que olvidar que hay que combinarlas con nuestras manos, por lo menos en fisioterapia.

En este club tenemos la enorme suerte de que es atendida cualquier sugerencia sobre esta materia que propongamos a la dirección. Por supuesto, no olvidamos que somos un equipo humilde, y que a lo mejor no podemos contar con lo que cuentan otros equipos, pero no puedo manifestar ninguna queja en ese sentido: nos escuchan, lo valoran y si está dentro de las posibilidades, lo tenemos.

¿Cómo es un día típico para ti desde que llegas al entrenamiento, hasta que se va el último jugador?

R.D.P: Depende del día: si es día de partido, de pospartido, de entrenamiento… En día de partido llegamos sobre las 9.00, y empezamos por valorar si hay algún jugador que muestre indicios de lesión, o que la tenga y necesite tratamiento, o le hacemos alguna prueba diagnóstica.

Después de eso empezamos con los preparativos de los jugadores, que puede ser poner algún vendaje, cremas de calor, estiramientos. Trabajamos también un poco con ellos a nivel mental, que no salgan la cancha con la preocupación de que van a tener alguna lesión, etc.

No podemos olvidar de que el equipo es un colectivo de personas muy diverso, que algunos llegan con demasiada euforia, otros con mucha relajación, otros con preocupaciones deportivas o personales. Yo los defino, cariñosamente, como ‘el Arca de Noé’ (Risas).

¿Cómo es la comunicación diaria con Sito Alonso y el preparador físico para decidir si un jugador está ‘apto’ o necesita descanso?

R.D.P: Excelente, diría yo. Es muy fácil trabajar con ellos. Somos un equipo de trabajo con plena ‘democracia deportiva’. Estamos perfectamente coordinados y existe una comunicación fluida y permanente, sobre cualquier aspecto relacionado con nuestro ámbito.

No hay que olvidar que esto es deporte profesional donde, a veces, nos vemos obligados a arriesgar; los resultados del equipo marcan nuestro futuro. Pero siempre la valoración la realizan profesionales con muchos conocimientos y mucha experiencia trabajando con deportistas de élite. No son decisiones que se tomen a la ligera o por impresiones, sino por criterios objetivos. Y hasta el momento, voy a tocar madera (risas), nos va bastante bien.

Basado en tu experiencia, ¿cuáles serían los cambios más significativos de la fisioterapia deportiva de alto nivel desde que llegaste al club, hasta ahora?

R.D.P: Los cambios han sido muy grandes. Tanto en personal, que ahora somos más fisioterapeutas que cuando yo empecé solo con el que es mi mano derecha, Pablo Ortín, hasta en los aparatos que usamos en la actualidad.

Las terapias básicas, en lo elemental, no han cambiado; lo que ha cambiado son las maneras de ejecutarlas. Por ejemplo, la terapia de frío y calor se sigue practicando, pero desde que empecé en fisioterapia que se usaba la bolsa de hielo, hasta unos años después que pasamos a las cremas, o hasta ahora que usamos una máquina de electroterapia que a nivel vascular hace lo mismo, pero nos facilita llegar al interior de músculo y ajustar la temperatura que deseemos. Las bases son las mismas, pero el modo ha cambiado mucho, para mejor.

¿Hay más lesiones ahora que cuando empezaste?

R.D.P: Esa es una buena pregunta que, curiosamente, me hacen mucho. En general no hay más lesiones que antes, lo que hay es mucha gente practicando deporte, afortunadamente.

En cuanto a los deportistas de élite, también podemos afirmar más o menos lo mismo, porque los calendarios de competición, y en nuestro caso que estamos luchando en el Europeo y en la ACB, son más extensos, es decir, jugamos mucho más y las lesiones, por una cuestión estadística, pues se dan más.

No tiene que ver ni con los jugadores ni con la forma de entrenar ni nada de eso, sino más bien con el volumen y la carga de la competición◙












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