Durante mucho tiempo se recomendó a las embarazadas que no hicieran deporte. Por supuestos riesgo para su salud y para la de su futuro hijo, a ninguna gestante se le ocurría poner un pie en el gimnasio y, si lo hacían, era para practicar pilates, estiramientos o alguna otra disciplina que no supusiera, a priori, un riesgo. Lo que no hacía ninguna era realizar ejercicios de fuerza. Pero numerosos estudios han demostrado que este tipo de entrenamientos, lejos de ser un riesgo, tiene múltiples beneficios para la gestación, para la salud de la mujer y para la recuperación tras dar a luz.
Sobre estos beneficios es experta Paula Riquelme, entrenadora personal especialista en embarazo, posparto y suelo pélvico. “Me parece muy interesante y que tiene muy poca visibilidad”, explica la entrenadora, “y es importante que la gente sepa que no es lo mismo ir al gimnasio y cambiar un ejercicio, que realizar el ejercicio con un profesional, es decir, un entrenamiento adaptado y personalizado para esta etapa de tu vida tan importante y delicada”.
Este tipo de entrenamiento específico para gestantes, añade Paula Riquelme, ayuda a prevenir patologías asociadas como puede la diabetes gestacional, la hipertensión arterial, reduce los niveles de fatiga “e incluso algunos estudios demuestran que tiene beneficios en el desarrollo adecuado del futuro hijo”.
Tras el embarazo, este tipo de ejercicios para embarazadas están también destinados a facilitar el momento del alumbramiento incluyendo el trabajo de respiración para que este expulsivo sea lo menos traumático para el cuerpo de la mujer embarazada. Del mismo modo, este tipo de entrenamiento “también te prepara para el posparto porque tu cuerpo tiene memoria, sabe cómo recuperar su forma anterior”, apunta la especialista.

EJERCICIOS A MEDIDA
Para obtener estos beneficios, los entrenamientos diseñados por esta entrenadora personal especializada “empiezan haciendo ejercicios de movilidad, adaptados al momento del embarazo porque claro, no es lo mismo al principio que en las últimas semanas. En este último tramo priorizamos ejercicios de asimetrías y movilidad para favorecer el encajamiento y descenso del bebé a través de la pelvis”.
“A continuación diseño un circuito de entrenamiento mezclando el trabajo aeróbico y de fuerza, porque mejora la salud cardiovascular, reduce dolores musculares, favorece la postura y estabilidad, prepara el cuerpo para el parto y facilita la recuperación. Para acabar realizamos ejercicios de CORE (trasverso del abdomen) siempre de forma segura y consciente, con respiraciones controladas, abrazo al bebé, y trabajo sin generar hiperpresión abdominal, para evitar que aparezca una diástasis patológica (separación de los rectos del abdomen) que puede dar problemas en un posparto” añade la entradora personal.
NUNCA ES TARDE
Estos entrenamientos, además de estar adaptados a la forma física de la gestante y al momento en el que se encuentra en el proceso de embarazo, también se adaptan a la manera en la que la mujer quiere dar a luz. “Siempre les pregunto para ver si quieren hacerlo sentadas, acostadas, e intento adaptar el entrenamiento para que sepan lo que tienen que hacer llegado el momento”. Esta adaptación de los entrenamientos permite que la mujer gestante, si decide empezar a hacer ejercicio, lo pueda hacer sea cual sea su semana de embarazo y su forma física. “Nunca es tarde para empezar, siempre que no haya una contraindicación médica. Al final tu cuerpo siempre te lo va a agradecer”, apunta Paula Riquelme.
Del mismo modo, sobre la periodicidad o la frecuencia, la entrenadora sigue las recomendaciones de las guías actuales realizar entrenamiento de fuera 2-3 veces por semana, trabajando de forma funcional y a una intensidad adecuada según cada mujer. No obstante, la entrenadora afirma que es consciente que muchas veces es complicado sacar el tiempo y por ello motiva a las futuras y recientes mamás, recordándoles que “lo que sea que hagan, es suficiente. Yo siempre les digo que les admiro por encontrar un pequeño hueco para poder venir”. Para facilitar estas visitas, “les digo que se pueden traer a los bebés si no tienen con quién dejarlos”, apunta Paula Riquelme, “porque estos ratos también son autocuidado, salen de ahí sintiendo que se han despejado, conocen a otras mujeres en el mismo momento vital, conectan entre ellas”.

