Donar hoy el cerebro significa salvar muchas vidas mañana

El banco de cerebros del hospital de la Arrixaca de Murcia necesita nuevas donaciones para la investigación.

El cerebro es el órgano más enigmático y menos estudiado del cuerpo humano debido a su complejidad, pero también el más apasionante, como lo describió el Premio Nobel, Santiago Ramón y Cajal. Más allá de una apariencia plástica, callosa y acuosa, lo cierto es que el cerebro es la ‘caja negra’ de nuestra existencia y en donde residen los más altos sentimientos de cariño y empatía; en definitiva, en donde habita el alma.

Pero este órgano vital también se deteriora con el paso del tiempo y con la aparición de enfermedades neurodegenerativas, hoy en auge: diversos tipos de demencias, alzheimer, parkinson, ELA, etc. Y los investigadores necesitan seguir estudiando las conexiones neuronales, así como el encéfalo, el cerebelo y otras partes de este ordenador biológico para encontrar tratamientos contra su progresivo desgaste. Para ello es necesario la donación de cerebros de personas fallecidas, un compromiso solidario de algunas familias que saben que donar hoy el cerebro para la investigación, significa salvar muchas vidas mañana.

Desde hace 17 años, las instalaciones del hospital Virgen de la Arrixaca de Murcia albergan uno de los 15 bancos de cerebro que existen en España dedicados a la investigación médica, e integrado dentro del IMIB (Instituto Murciano de Investigaciones Biosanitaria).

Un total de 316 muestras cerebrales son custodiadas por el equipo que dirige el neuropatólogo Héctor Rodrigo: “Nuestra misión es captar cerebros de donaciones post mortem, realizar un diagnóstico de las alteraciones que puedan tener y custodiarlos para entregar muestras a los equipos de investigación nacionales o internacionales que los necesiten para sus investigaciones, previa decisión de un comité ético porque es un material biológico muy valioso”.

El neuropatólogo Héctor Rodrigo aparece en las instalaciones del banco de cerebros.

El doctor Héctor Rodrigo añade que “los cerebros donados que recibimos proceden, principalmente, de personas que en vida han padecido alzhéimer, párkinson o cualquier tipo de demencia. Pero también necesitamos otros cerebros sanos que sirvan de controles a los investigadores para su comparación, y así encontrar diferencias que les ayuden a conocer la evolución de la enfermedad y cómo actúa en el órgano como paso previo para encontrar un tratamiento”. Por ese motivo, la ciencia necesita más donaciones de cerebros, especialmente sanos, para que los investigadores puedan profundizar en sus investigaciones y reducir el impacto que tienen las enfermedades neurodegenerativas, especialmente en una población cada vez más longeva.

CÓMO DONAR UN CEREBRO

Vicky Martínez Marín es técnica de anatomía patológica y explica el procedimiento para donar un cerebro: “Al estar ubicado el banco de cerebros en un hospital, recibimos donaciones procedentes de pacientes que han fallecido en la UCI, pero también puede haberse producido el óbito en su propio hogar. Hay una teléfono que funciona 24 horas, 618 68 03 70, y se puede llamar para pedir información y para indicar la disponibilidad de donar el órgano para la ciencia en cualquier momento del día o de la noche. A la familia no le cuesta económicamente nada el proceso, el hospital se encarga de todo; y tras la extracción del órgano, se devuelve el cuerpo perfectamente para que la familia lo pueda velar, y le entregamos, además, un diagnóstico preciso de la alteración que pudo sufrir el cerebro donado”.

Lo ideal es que no pase más de tres horas desde el fallecimiento de una persona y la extracción del cerebro, ya que se considera que ese tiempo es la mejor garantía clínica, pero no se rechazaría ninguna donación porque se supere ese plazo. Igualmente, una persona puede manifestar en vida su deseo de donar su cerebro cuando fallezca, indican desde la Arrixaca.

Vicky Martínez Marín, técnico de anatomía patológica, muestra a la cámara en donde se guardan las muestras a 80 grados bajo cero.

Aunque la mayoría de los cerebros donados son de adultos, también disponen de muestras procedentes de niños con enfermedades raras porque la unidad pediátrica de la Arrixaca ha estado muy implicada con el banco.

LA CONSERVACIÓN

Una parte del cerebro se mantiene en formol para realizar el estudio histológico de los tejidos y células, y otras pruebas biológicas se conservan a 80 grados bajo cero para que se mantenga el tejido fresco, sin que se pierda la cadena de frío para que no merme su calidad. Todo el material conservado en el banco de cerebros de la Arrixaca está perfectamente clasificado y catalogado, y esperando a los investigadores.

Los bancos de cerebros nacieron en Inglaterra a finales del siglo XIX porque había neurólogos y psiquiatras que tenían sus colecciones privadas. Ellos veían a los pacientes y hacían la extracción cuando fallecían. Desde el Reino Unido empezó la costumbre de cederlos a equipos de investigación, y en 1993 se creó el primer banco de España en el Clinic de Barcelona. A partir del año 2000, cuando surgió la ‘enfermedad de las vacas locas’, hubo un boom bastante importante y es cuando surgieron la mayoría de los bancos de cerebros en España.

En el caso del hospital de la Arrixaca, fueron la neuróloga Carmen Antúnez y el neuropatólogo Alberto Rábano quienes impulsaron el Banco de cerebros que hoy existe en la Región de Murcia desde 2007.

REDACCIÓN


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