“Aún hay gente en redes sociales que cree que las mamografías producen cáncer”

El doctor José Manuel Felices enseña radiología en el aula y en redes sociales, sin dejar de formarse, a la vez que pasa consulta en varios hospitales

El doctor José Manuel Felices Farias, médico especialista en Radiología Diagnóstica e Intervencionista, compagina la docencia en los Grados de Medicina, Odontología y Podología de la Universidad Católica de Murcia (UCAM), con la divulgación en redes sociales en las que acumula más de 200.000 seguidores (@doctorfelices), y la práctica clínica en el hospital Rafael Méndez de Lorca y en el Hospital HLA La Vega. Por si fuera poco, completa sus jornadas con su propia formación, que comenzó en el Hospital Clínico Universitario Virgen de la Arrixaca de Murcia y continúa con diversos programas y becas.

Con 32 años, es una de las figuras más prometedoras y respetadas del sector sanitario en la Región de Murcia, en cuyas filas antes que él ya estuvo su padre, quien se granjeó de forma muy merecida el título de ‘padre de la radiología intervencionista en Murcia’, junto al doctor Antonio Capel. De madre profesora titular de Derecho Mercantil, decidió dar el salto a las redes sociales con el objetivo de esclarecer algunas de las dudas más frecuentes que la población tiene sobre su especialidad, así como unirse a los ‘influencers sanitarios’ que tumban las decenas de bulos y mitos que, cada día, surgen en la red.

El doctor Felices en el aula de la UCAM donde da clase

¿Cuál es la labor más desconocida de un radiólogo?

JOSÉ MANUEL FELICES: La radiología es desconocida en todo su espectro, porque la gran mayoría de la población general nos asocia con la adquisición de la prueba de imagen, y eso realmente es una parte muy pequeñita de nuestra labor y que, además, compartimos con los técnicos superiores de imagen para el diagnóstico. No se conoce realmente que quien ve las pruebas de imagen es un médico radiólogo que, con la información clínica, consigue interpretar los hallazgos para lograr un diagnóstico.

La otra parte que todavía es más desconocida es la del intervencionismo, que significa utilizar la imagen para guiarnos dentro del cuerpo y solucionar problemas sin necesidad de abrir. Estos problemas que solucionamos van desde un dolor de hombro en el que pinchamos el fármaco en el sitio exacto donde tienes el daño, gracias a que lo vemos con la ecografía y llevamos la aguja al punto que más te va a ayudar; hasta ablación de tumores a los que llegamos guiados por la imagen y accedemos solo con una aguja que, en la punta, lleva unas microondas como las de casa, que nos permiten quemar el tumor desde su seno, sin afectar estructuras adyacentes.

Y sin olvidar los cateterismos en los que, solo pinchando en una arteria de la ingle, conseguimos guiarnos con la imagen y navegar por el cuerpo para quitar un trombo que está provocando un ictus, abrir una arteria que se ha cerrado por placas de ateroma o poner una prótesis en una aorta, la arteria principal del cuerpo, que se ha roto.

Todos estas aplicaciones tienen excelentes resultados gracias al intervencionismo y mejoran el pronóstico y la calidad de vida de los pacientes, ya que reducen la tasa de infecciones y el tiempo de ingreso en el hospital; mejoran el confort durante la intervención y la recuperación de la vida del paciente.

Además de haber aspectos desconocidos de la radiología, ¿qué mitos o falsas ideas hay en torno a esta especialidad médica?

J.M.F.: El principal bulo que hay, que además está muy presente en redes sociales, es el tema de que la radiación que usamos produce cáncer. Esto está muy extendido, sobre todo, con las mamografías. Si buscas en redes sociales, no tardas en encontrar historias de mujeres que dicen: “A mi amiga le hacían revisiones todos los años y le apareció un cáncer”. En estos casos, si le hacían todas esas revisiones, seguramente sería porque era una persona de alto riesgo de padecer el cáncer y la mamografía no ha sido la consecuencia, sino el medio para detectarlo de forma temprana.

Pero la radiología es segura, tenemos a nuestras espaldas muchísimo estudio, y se trata de una técnica que se usaba desde el siglo XIX con William Roentgen. Incluso antes que los antibióticos. El uso de la radiología está estudiado y contrastado, y sobre todo a día de hoy. Se utiliza con mucho criterio y de una manera muy segura para el paciente.

Precisamente en tu perfil de Instagram y Tiktok haces mucho trabajo de divulgación ¿Cómo decidiste empezar en este mundo?

J.M.F.: Fue porque veía que la radiología era una especialidad muy desconocida, incluso para médicos. Yo tengo compañeros que no saben muy bien la cantidad de cosas que podemos hacer y eso es un problema, porque al final se pueden estar perdiendo alternativas diagnósticas y terapéuticas, se están desperdiciando soluciones que les podría dar un especialista que no conocen.

Así decidí empezar: por darle voz a la radiología, por pasión por mi especialidad, por orgullo de seguir el esfuerzo de mi padre en la radiología intervencionista, y por desmentir la cantidad de desconocimiento y de mitos asociados a una especialidad que salva vidas.

Entonces, las demonizadas redes sociales, ¿pueden ser útiles si se usan bien?

J.M.F.: Sí. Creo que estamos haciendo un ejercicio de blanquear las redes sociales, dejando de lado esa concepción tan negativa causada, con razón, por los contenidos irreales y vacíos que se comparten hoy en día. Creo que aunando el entretenimiento y la ciencia podemos hacer un contenido muy enriquecedor y convertimos las redes sociales en una herramienta excelente.

También sirve todo esto para romper una barrera y conseguir que la gente vea a los sanitarios de manera más accesible, sabiendo que la salud está en todas partes y puedes tener fuentes fiables en tu móvil.

Al final, los médicos y cualquier profesional de la salud tenemos un compromiso de promoción de la salud y, para mí, esta es una manera muy enriquecedora de hacerlo.

Comentas que las redes sociales permiten ‘tener a un sanitario en tu móvil’. ¿Sería conveniente, entonces, que los médicos de atención primaria ‘recetaran’ perfiles de redes sociales de compañeros para hacer llegar a sus pacientes esta información?

J.M.F.: Yo creo que es una idea excelente, siendo profesional de la salud de atención primaria, recomendar a tus pacientes ciertos perfiles en quienes tú confíes para que obtengan información.

Tengo muchas compañeras y compañeros, no solo médicos sino también enfermeras, farmacéuticas, etc., que están en redes sociales y abordan temas con contenidos excelentes. En el caso de la atención primaria, a mí me parece genial y diría que fundamental que los compañeros estén al día en redes sociales para recomendar perfiles a sus pacientes, para hacer divulgación. Una de las que lo hace es mi mujer, que tiene su cuenta (@anamidoctora) y es médico de atención primaria.

¿Es difícil pasar del lenguaje médico al lenguaje divulgativo de las redes sociales, con espacios de tiempo y atención tan cortos?

J.M.F.: Sí, no es fácil, porque lo primero que nos sale a los médicos es hablar en redes sociales como en un congreso. Ahí tenemos una deformación profesional clara y es que estamos siempre intentando ceñirnos a la evidencia científica, a un lenguaje técnico lo más profesional posible, pero hay que adaptarse al lugar en el que estás. Si intentamos explicar las cosas con demasiado detalle, quizá no funcionen. Es mejor implantar una idea sencilla y que, si la persona le interesa, indague más.

No te puedes olvidar de que la gente no entra a las redes sociales para aprender. Tienes que darle una vuelta a cómo estás transmitiendo para conseguir que la persona que entra a entretenerse durante un minuto, o mientras está en el baño, o mientras está yendo del coche al trabajo, se quede. Para ello no puedes transmitir como comunicarías en un congreso o en un aula, es clave que conozcas el foro y te adaptes a él. En redes sociales lo más importante es que quien está al otro lado de la pantalla te entienda y quiera seguir entendiéndote. Tienes que hacerte un hueco con un estilo propio, hablar de la manera más cercana posible, sabiendo que el rigor del contenido tiene que pesar más que el hecho de que se haga viral. También tienes que darte cuenta que ser profesional no tiene que ser sinónimo de ser una persona seria y aburrida.

Yo he aprendido a hacer esto gracias a mi trabajo en las aulas, porque en estas yo no quiero que la persona que tengo delante lo aprenda absolutamente todo de la especialidad y salga siendo un ‘mini especialista’. Quiero que tenga los conceptos claros y los recuerde. En redes sociales pasa lo mismo.

Pues tu modo de enfocar las redes sociales parece funcionar porque hace unos meses tenías 30.000 seguidores y ahora alcanzas a más de 200.000 personas. ¿Cómo se consigue esto?

J.M.F.: La verdad es que ha sido un cúmulo de factores. Hemos trabajado muy fuerte. También teniendo claro que soy médico y no me dedico a las redes sociales, entonces la parte de redes sociales las delego. Esto también es algo que a los médicos nos cuesta habitualmente y yo lo tuve claro desde el principio. Toda la parte de grabación, edición, publicación la hace Ángel, el videógrafo con el que trabajo, que es genial.

También he tenido muy buenos ‘padrinos’, como el doctor Abellán, que es muy amigo mío. Lo mismo digo de mis padres y mi mujer, que me ayudan con los guiones y me hacen estar seguro de que lo que estoy diciendo está bien.

Y, como digo, mi experiencia en las aulas también me ha ayudado porque no es lo mismo ponerte delante de la cámara de primeras que habiendo sido profesor durante unos años antes. También se ha sumado el hecho de que me encanta comunicar. Mi abuelo Pedro Farias era periodista y yo habría sido periodista si no hubiera sido médico.

Además de las redes sociales y la docencia, no te alejas de la práctica clínica. ¿Mantener este contacto con el paciente nutre el resto de aspectos de tu vida profesional?

J.M.F.: Por supuesto. Creo que la excelencia docente nace en el hospital, y la excelencia divulgativa también. Al final, cuando estás en contacto con las necesidades del paciente es cuando puedes saber lo que necesita el paciente, lo que le interesa. De hecho, la mayoría de contenido que hemos creado para redes sociales ha surgido de conversaciones con pacientes, de sus inquietudes y sus dudas. Si lo piensas, las dudas que tiene el paciente que tienes delante es un reflejo de las dudas de la población.

Tampoco te alejas de las últimas novedades en radiología, y mantienes una formación constante. ¿por qué es importante mantener la formación, incluso cuando ya tienes una carrera consolidada?

J.M.F.: Es fundamental porque la medicina cambia a pasos agigantados y ahora con el tema de la inteligencia artificial es cuando verdaderamente tenemos que estar muy atentos. La inquietud nunca debe apagarse y, en mi caso, tengo suerte porque los hospitales en los que estoy y la UCAM están apoyando mucho mi labor formativa.

Ahora, por ejemplo, las dos becas que me han concedido tienen un pre-programa formativo y cuando coges un proyecto así con esa ilusión, sacas las horas de done no las hay. Te sorprendes a las once o las doce de la noche, después de cenar, tumbado en el sofá y leyendo algún artículo. Es estudio, pero te lo tomas también como un placer.

En el caso de la American Roentgen Ray Society (ARRS), está enfocada a la docencia, a aprender metodologías docentes que están llegando aquí, pero que ya imperan en Estados Unidos. Considero que es algo muy importante, pero a lo que no se le da suficiente tiempo en los planes de estudio: los médicos debemos aprender a enseñar, pero nadie piensa en ello. En Estados Unidos sí que está muy arraigado y esta beca es para enseñarnos a enseñar a otros médicos.

Después iré a Boston, a otra beca en la Universidad de Harvard, sobre inteligencia artificial (IA). Está gestionada a través de la Universidad Autónoma de Madrid y el grupo HLA. Tengo muchas ganas de aprender todo lo que pueda en Harvard acerca de IA. De momento, las aplicaciones más inmediatas que se me ocurren son que, si tengo que interpretar una resonancia de hígado, en vez de tener que pasar un rato buscando y buceando en la historia del paciente, le voy a poder preguntar a la inteligencia artificial sobre lo que necesito saber antes de la prueba y, en cuestión de segundos, voy a tener la información que me va a permitir dar al paciente el diagnóstico más acertado. Otro ejemplo: si estoy valorando metástasis pulmonares, puede haber nódulos sospechosos de 2 o 3 milímetros que se esconden entre miles de nódulos y se te puede escapar, pero el trabajo conjunto con la IA nos va a permitir ser más sensibles.

Estoy muy ilusionado porque la inteligencia artificial va a ayudarnos mucho a los radiólogos a asumir la gran demanda de trabajo que tenemos (y subiendo), pero es que, además, nos va a permitir ser los líderes de la incorporación de la IA en los hospitales y, sobre todo, nos va a facilitar dar la mejor atención a nuestros pacientes. Y cuando la IA esté integrada y sea de ayuda entre médico y paciente será el momento de, como médicos, brillar por lo que la IA nunca podrá sustituir: la cercanía, la empatía y la humanidad con la que tratamos a ese paciente, esa persona que tenemos delante ◙



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