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Un estudio medirá los beneficios de la terapia con animales en pacientes con enfermedades raras

Marzo 22, 2021 332Veces visto
Una niña del proyecto de terapia asistida con animales, jugando a los cubos con la perra Luna

La Asociación de Enfermedades Raras D´Genes y Dogking, con la colaboración de FEDER, desarrollarán un estudio para evaluar los beneficios de la terapia asistida con animales en niños y adultos con enfermedades raras.

 “El proyecto constará de tres niveles de intervención. Se realizará la terapia durante un año con cinco usuarios con enfermedades raras y sin diagnóstico. Esto permitirá realizar posteriormente un estudio para saber los beneficios de este tipo de terapia en estas personas”, explica Juan Carrión, presidente de D’Genes.

“Luego habrá un segundo nivel de intervenciones grupales con niños y adolescentes que tengan enfermedades raras en las que tendremos al terapeuta canino, Luna, para interactuar y fomentar esta relación de grupo. En el tercer nivel Luna participará en sesiones individuales con profesionales de logopedia y estimulación cognitiva cuando se requiera”, apunta Juan Carrión.

 En el primer nivel de intervención “participarán cinco usuarios diagnosticados de una enfermedad rara, niños y jóvenes de entre 6 y 23 años. Constará de una fase anterior al estudio con el perro, donde vamos a evaluar la situación antes de intervenir para ver qué objetivos hay que trabajar, y luego otra fase posterior para ver los resultados después de un año de terapia con el animal en sesiones individuales de 30 minutos una vez a la semana”, explica María José Barba, la terapeuta.

La terapia asistida con animal resulta muy beneficiosa y gratificante para personas con enfermedades raras y sin diagnóstico ya que les permite mejorar su interacción social y sensorial, además de ayudarles en la motricidad y en la manipulación de objetos, y es una buena ‘herramienta’ para la maduración cognitiva.

“Los usuarios suelen prestar más atención cuando están los animales”, explica María José Barba. “Realizamos ejercicios lúdicos entre el perro y las personas para crear una relación especial y mejorar la comunicación, la autoestima, la concentración y la atención. Además, disminuye la ansiedad al realizarse actividades nuevas”, añade María José Barba García.

Luna, la perra de raza Australian Cobberdog con la que se va a hacer la terapia, ha participado en sesiones para niños con trastorno del espectro autista, X frágil, síndrome alcohólico fetal y personas de la tercera edad en régimen hospitalario. Es una perra de terapia con gran tolerancia, dócil y de buen carácter.

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