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Terapia para hombres violentos: ¿puede un maltratador dejar atrás el maltrato?

Noviembre 25, 2021 296Veces visto


Cada año, el 25 de noviembre se celebra el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres. Esta violencia incluye, no solo las agresiones físicas que son las más conocidas, sino también la violencia sexual y la violencia psicológica.

Para erradicar este problema social, una de las herramientas es el Programa de prevención e intervención para hombres con riesgo de violencia familiar. Raquel Toribio Sánchez, psicóloga experta en intervención con hombres violentos con sus parejas, forma parte de los profesionales que llevan a cabo este programa.

La prevención

La primera parte de este programa es el de la prevención, según explica la psicóloga: “Tanto el chico como sus  padres  o  su  pareja pueden detectar esquemas de comportamiento machistas en él y solicitar el tratamiento. Quizá conductas de celos, intentos de control, etc., que ya es violencia psicológica pero que muchas veces ni las víctimas ni el entorno son capaces de reconocerlo como violencia”.

La profesional de la salud mental nos indica comportamientos que resultan las primeras manifestaciones de la violencia de género:

  • ‘¿Qué hacías a las tres de la mañana conectada al whatsapp, con quién hablabas?’
  • ‘No me gusta que te pongas esa ropa porque todo el mundo te mira’,
  • ‘Es que si quedas tanto con tus amigas, no me estás haciendo caso’, es decir, la manera en que el agresor da la vuelta a la situación para que ella piense: "pobrecito, le dedico poco tiempo, me quiere tanto que quiere que pasemos más tiempo juntos" y eso haga que deje de reservar tiempo para sus aficiones, sus amistades y su familia por estar con él.

A menudo, es más fácil que el entorno detecte estos indicadores antes que los propios protagonistas. “Es más fácil que la familia se dé cuenta de que su hija está empezando a cambiar comportamientos, que antes era espontánea, se vestía de determinada manera o que tenía una vida social activa y desde que está con este chico ha cambiado”, apunta Raquel Toribio.

Los comportamientos de control telefónico o de redes sociales, se suelen atribuir a la gente joven, pero no siempre es así. "En edades más tempranas la violencia de género empieza por las conductas de control y luego, a medida que va evolucionando la relación, se dan otros tipos de violencia", explica la psicóloga.

Los mitos del amor romántico

“Las relaciones tóxicas están basadas en los mitos del amor romántico. Si una de las dos personas no cree en estos mitos, hay cosas que no pasan, pero es verdad que la sociedad nos induce a creer en estos mitos y a pensar cosas como que el amor todo lo puede, voy a cambiarle con mi amor, necesito a mi media naranja”, explica Raquel Toribio.

La manera en la que estos comportamientos están ‘normalizados’ en nuestra sociedad impide en muchos casos que la víctima de violencia de género pueda percibir a tiempo que está en una relación tóxica. Además, explica Raquel Toribio, puede cambiar la manera en la que el maltratador ejerce la violencia psicológica que hace más complicado que la víctima se sepa como tal: “empiezas a salir con una persona y te empieza a decir que pasáis poco tiempo juntos, que necesita estar más tiempo contigo y que le hagas más caso”. Esto se traduce en culpabilidad, ya que la víctima siente que el maltratador tiene razón y que le presta poca atención.

Para diferenciar un comportamiento normal de un maltrato, Raquel Toribio apunta a que “en el momento en el que una de las dos partes está dejando de hacer lo que quiere por hacer lo que quiere la otra persona, algo falla en la relación. No por estar en pareja tenemos que compartirlo todo. Cada uno tiene que tener su vida privada, sus aficiones, sus familiares, su espacio”.

La intervención

¿Un hombre puede dejar de ser un maltratador? Ante esta pregunta, Raquel Toribio apunta: “Depende de muchos factores, entre ellos se puede mencionar el grado de violencia que haya ejercido y la asunción de responsabilidad. Los resultados son más favorables cuando hay una conciencia de que su conducta no es adecuada y cuando la agresión física ha sido algo puntual. Muchas veces son ellos los que vienen al programa porque saben que eso no puede volver a ocurrir y está ahí, en ese   deseo de que no se repita, el hilo del que tirar”, explica Raquel Toribio.

En el programa en el que trabaja Raquel Toribio, si se produce por motivos de prevención, se trabaja con doce sesiones semanales y dos más de seguimiento. Si por el contrario, se acude por motivos de intervención, se trabaja con dieciocho sesiones semanales y dos más de seguimiento. “Después, les damos la opción de que vengan si ven que están pasando por algún momento estresante, o alguna situación que les puede llevar a agredir a su pareja y les damos otras seis sesiones”.

Hijos víctimas de violencia de género

Además de las mujeres, los hijos que crecen en un entorno de violencia de género son víctimas igualmente, aunque no se llegue a producir directamente sobre ellos. “Muchos de los usuarios que tenemos, en sus familias ha habido casos de violencia de manera habitual. Los seres humanos somos seres sociales y una de las maneras que tenemos de aprender es mediante aprendizaje vicario (por lo que vemos), si en casa se aprende que lo habitual es resolver conflictos a través de la violencia y que agredir a las mujeres es lo 'normal', probablemente se repetirán esos patrones de conducta hasta que alguien le haga ver que esto no es correcto o suceda algo que le haga darse cuenta", explica Raquel Toribio, "pero no todos, los hay que viven en ambientes violentos cuando son niños y no interiorizan esas conductas como 'normales' y lo contrario, hay quien no ha tenido ejemplos violentos en casa y de mayores sí se comportan de manera violenta con sus parejas. Lo que todos comparten son las ideas machistas que les hacen creer que son, de alguna manera, superiores a las mujeres".

 

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