close
InicioBlogsblog de adminPracticar deportes de equipo reduce el riesgo de sufrir trastornos alimenticios

Practicar deportes de equipo reduce el riesgo de sufrir trastornos alimenticios

Noviembre 23, 2020 240Veces visto
Los deporte de equipo, como el baloncesto, son una buena forma de crear relaciones sociales.

La pubertad marca el paso entre ser un niño y un adulto, y es conocida por ser una de las etapas en la que la personas se someten a más juicios y estándares difíciles de alcanzar. Esto puede derivar en problemas como los trastornos de conducta alimentaria (TCA).

Un estudio realizado por el Centro Andaluz de Medicina del Deporte afirma que el deporte en equipo podría reducir el riesgo de sufrir trastornos alimentarios.

A este respecto, el director del Instituto de Ciencias de la Conducta de Sevilla, Ignacio Jáuregui, doctor en medicina, psicología y psiquiatría, apunta que durante la adolescencia los jóvenes están sometidos a unos ‘cánones de belleza’ estrictos que, además, van en sentido contrario al desarrollo físico habitual.

La importancia del equipo

En este sentido, el deporte en equipo o compartido “tiene, más allá de mantener la salud física en general, unas connotaciones psico-sociales indudables: fomento del compañerismo, responsabilidad, ayuda mutua, reconocimiento del otro, solidaridad y sentimiento de identidad. Todo ello no se alcanza con un deporte individual, que mantiene al practicante más pendiente de ‘su’ cuerpo, ‘sus’ marcas personales o ‘su’ aspecto” apunta el doctor Ignacio Jáuregui.

El estudio realizado por el Centro Andaluz de Medicina del Deporte y firmado por el doctor Javier Alonso Alfonseca, afirma que, en el caso de los deportes individuales, “las influencias de los iguales son externas al grupo, y en cuanto a la competición, el deportista asume toda la responsabilidad. Cuando le surgen dudas sobre la alimentación o el peso, habitualmente no las puede compartir con los demás”.

Práctica siempre responsable

Pero no vale cualquier forma de hacer deporte. El psiquiatra afirma que “la competitividad no es mala salvo que lleve al exceso y a la obsesión”, y esta posibilidad aumenta en los deportes en los que, además de buscar una victoria, existe un componente estético como puede ser en modalidades de danza o natación sincronizada.

De hecho, en muchos deportes se promueve activamente un bajo peso que se vincula a un mayor rendimiento. En la obsesión por ganar, el cuerpo pasa a ser ‘instrumento’ para el éxito. Y nuestro cuerpo nunca debería ser un instrumento, sino un fin en sí mismo, no para usarlo sino para cuidarlo y respetarlo”.

Por este motivo, el doctor Jáuregui apunta que cualquier deporte debe ser “un medio para ser mejor persona o, de lo contrario, es una aberración”, siendo así un método para evitar trastornos de conducta alimentaria y otro tipo de alteraciones comunes en esta etapa de la vida como puede ser ansiedad.

Una actividad física que se realice con la expectativa de conseguir un aspecto en concreto, en palabras del experto, “no debe ser considerado deporte”.

Los TCA

Sobre la edad en la que se desarrollan los TCA (trastornos de conducta alimentaria), el psiquiatra apunta que la mayoría tiene lugar entre los 12 y los 13 años de edad, y entre los 24 y los 25 años, tanto en chicos como en chicas. “Lo que varía es la presentación en ellos y ellas: aproximadamente 8-9 por cada 10 pacientes son chicas”, asegura el especialista en psiquiatría y psicología.

“Los TCA más frecuentes – continúa Jáuregui - son los que no somos capaces de diagnosticar, que no piden ayuda, esos que no llegamos a evaluar. Pero dicho eso, los más frecuentes son la anorexia nerviosa, la bulimia nerviosa (algo más frecuente) y el trastorno de atracones (más en adultos). En cuanto a chicos y chicas son los mismos trastornos los que les afectan”.

Su detección

Para poder detectar que uno o una joven está sufriendo un TCA,  Jáuregui recomienda “atender a ‘cambios’  de toda índole: biológicos (perdida de peso, ausencia de regla, alteraciones analíticas en ocasiones...), psicológicos (cambios de conducta alimentaria, progresivo aislamiento, irritabilidad...) y sociales (rechazo de relaciones, evitación social progresiva especialmente de situaciones que de algún modo impliquen tener que comer)”.

Deje un comentario: