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El alcohol en el embarazo, la primera causa de discapacidad intelectual no hereditaria

Febrero 16, 2021 198Veces visto
Evitar el trastorno del espectro alcohólico fetal es responsabilida de ambos padres, no solo de la madre gestante

Al igual que todos tenemos interiorizada la frase de “si bebes, no conduzcas”, igualmente es necesario que la mujer que se quiera quedar embarazada debe meterse en la cabeza que no debe beber ni una sola gota de alcohol incluso antes de producirse la concepción. Solo así evitará que su futuro hijo nazca con una herencia que le condenará de por vida a sufrir trastornos del espectro alcohólico fetal (TEAF).

Estos trastornos son causados por el consumo materno de alcohol durante el embarazo. Afectan a un 3/5% de los hijos biológicos y a un 50% de los hijos adoptivos.

Según la Organización Mundial de la Salud, el consumo de alcohol durante el embarazo se trata de la principal causa no hereditaria de discapacidad intelectual en el mundo.

El TEAF agrupa anomalías físicas, conductuales y cognitivas, siendo el SAF (síndrome de alcoholismo fetal) el más grave ya que causa defectos cráneo faciales, problemas cognitivos, conductuales de socialización y de aprendizaje.

A menudo, estos trastornos pasan desapercibidos y nunca se diagnostican, confundiéndose con un mal comportamiento o una discapacidad intelectual.

Desde la concepción

Desde Zero SAF, una asociación de padres con hijos afectados por este tipo de trastorno, recuerdan que es fundamental evitar todo tipo de alcohol desde el momento en el que se concibe.

Insisten, además, que es importante evitar también el alcohol si se están teniendo relaciones sexuales sin protección. En estos casos, cuando se conoce el embarazo puede haber pasado más tiempo, y si se ha tomado alcohol en ese período, ya se ha dañado al feto.

 Zero SAF apunta que esto no es solo responsabilidad de la madre gestante, sino que afecta a la pareja. “Si la pareja bebe, es más fácil que la madre termine bebiendo, aunque sea en pequeñas dosis, y esto puede dañar al feto”, apuntan.

Los trastornos del espectro alcohólico fetal son estigmatizados. La idea de que la madre ha sido ‘alcohólica’ durante la gestación si el bebé sufre TEAF es una idea extendida y errónea. Esto puede llevar a que las madres no acepten el diagnóstico y se culpabilicen.

Por este motivo, desde Zero SAF apuntan que es fundamental realizar una tarea de información para posibles madres gestantes sobre las consecuencias de este trastorno, así como su fácil prevención.

“Es un trastorno sin cura – explican desde Zero SAF – pero un diagnóstico precoz puede ayudar a acompañar y a entender mejor al menor, ver así que no es un niño ‘malo’ con problemas de conducta, sino que tiene TEAF y no puede evitarlo”.

Cómo detectarlo

Los síntomas no suelen aparecer hasta los 6-7 años cuando surgen las primeras dificultades de aprendizaje. La situación se agrava en la adolescencia cuando se detectan problemas de conducta.

En la asociación Zero SAF podrán asesorarte si sospechas que tu hijo puede tener algún

TEAF. “Poder contar con personas que han pasado por la misma situación ayuda a padres e hijos a entender y a llevar mejor el día a día”, aseguran. Para hacerte socio o realizar donaciones, puedes hacerlo desde su página oficial, visítala aquí.

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