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El ‘negacionismo’, una respuesta egoísta de la mente ante la angustia

Febrero 12, 2021 231Veces visto


Después de un año con la COVID-19 truncando el modo de vida que conocíamos hasta entonces, tras miles de fallecimientos y personas que han pasado la enfermedad, sigue habiendo un sector de la población que niega la existencia de este virus o que sus consecuencias sean ‘para tanto’ ¿Por qué ocurre esto? Expertos en psicología y antropología lo aclaran.

 Según Pedro Martínez-Cavero, profesor de antropología social de la Universidad de Murcia, el negacionismo “obedece a la capacidad humana de ignorar o rechazar aquellas informaciones que nos pueden resultar inaceptables o inconvenientes (confinamiento, restricciones, cierre de negocios, uso de mascarillas, etc.)”.  La psicóloga Elena Navío añade que “de este modo, la mente pretende mantener su equilibrio frente a la angustia que supondría admitirlos”.

Así, el negacionismo es la manera que tiene el cerebro de ‘protegerse’ de ideas que le resulten dolorosas como es la existencia de una pandemia.

No somos invencibles

La crisis sanitaria producida por la COVID-19 ha demostrado, además, que el ser humano no es invencible y que la vida puede peligrar en cualquier momento. Esto ha afectado a la aparición de corrientes negacionistas.

Elena Navío explica que, en estos casos, “no se niega la existencia del virus, se niega lo que ese virus muestra. El sujeto en este caso se defiende, rechazando unos datos que le acarrearían demasiados trastornos y cambios en su modo de vida: el horror a la muerte y el desamparo”.

Estas personas se corresponden con lo que Pedro Martínez-Cavero denomina ‘negación activa’, es decir, el rechazo a que realmente esté sucediendo lo que nos dicen que está sucediendo. También puede darse una negación de forma pasiva, en la que simplemente se ignora la existencia del virus, como si no estuviera, para evitar el trastorno que supondría.

¿De dónde surge?

El antropólogo apunta que el negacionismo está asociado a varios factores. En primer lugar, lo achaca a una carencia de información o de cultura científica. “Sin embargo, - añade Pedro Martínez-Cavero - incluso cuando no se dan ninguna de esas dos razones, se sigue produciendo”.

Por esto no se puede deducir que una persona es negacionista solo porque no tiene conocimiento científico, ya que estas personas, apunta el antropólogo, actúan con egoísmo e inconsciencia, poniendo sus propios intereses por delante de la realidad.

Este es también el caso de otros negacionistas más ‘clásicos’ a los que se refiere Elena Navío cuando señala que “el fumador está informado de que el tabaco es seriamente perjudicial, pero la actitud puede ser la de negarlo (‘Yo no tengo ningún problema’, ‘mi padre tiene 75 años y ha fumado toda la vida’), la de negar su importancia (‘De algo hay que morir’, ‘¿Y la contaminación?’), o la de considerarlo favorable para su salud por ser placentero y proporcionar ‘calidad de vida’ (‘Hay que vivir, que son dos días’)”.

Famosos negacionistas

En muchas ocasiones, las personas con pensamientos negacionistas se presentan a sí mismos como los ‘únicos despiertos’ e invitan a la población a ‘despertar’ con ellos dándose cuenta de que ‘nos tienen engañados’. Este es el caso de muchos famosos que se han hecho eco en las redes sociales negando la existencia del virus, la utilidad de la vacuna o la efectividad de las medidas sanitarias.

Este es un fenómeno negacionista al que se refiere el antropólogo Pedro Martínez-Cavero como “‘Querdenker’ (pensamiento transversal). que se presenta a sí mismo como un movimiento de rebeldía y espíritu crítico. Su popularización puede resultar contraproducente, pues la difusión de sus mitos contribuye a reforzarlo y no a refutarlo”.

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