close
InicioBlogsblog de adminCómo hemos cambiado tras un año de pandemia

Cómo hemos cambiado tras un año de pandemia

Marzo 16, 2021 400Veces visto
Las mascarillas son el símbolo más visible de la pandemia

El 14 de marzo de 2020 nuestras vidas sufrieron un parón: se declaraba en España el estado de alarma y nos encerraron en casa por culpa de un patógeno microscópico. Entonces comenzaron doce meses de incertidumbre y se inició la hibernación económica.

Nos dimos cuenta de que no estábamos solos: todo el planeta, la humanidad en su conjunto sucumbió ante un coronavirus que le pusimos un nombre bastante feo, COVID-19, más parecido a una nave espacial.

 Hace un año empezó este tormento que se ha cobrado miles de vidas en España y en el mundo, y ha barrido por tierra negocios e ilusiones. ¿Qué hemos aprendido? ¿Cómo nos ha cambiado la vida?

 Es un hecho histórico

Si dijera que los que hemos sobrevivido (por ahora) a esta pandemia somos testigos del hecho histórico más relevante del siglo XXI (hasta ahora), equivalente a la caída del Imperio Romano o a las dos guerras mundiales del siglo XX, creo que no estaría exagerando por las dimensiones y las consecuencias que está causando.

El coronavirus ha sacado lo mejor y lo peor del ser humano: la solidaridad y el esfuerzo de una parte de la humanidad; y la hipocresía y la desconfianza de otros congéneres que hacen lo que sea para no contagiarse por puro egoísmo o se vuelven indisciplinados para no seguir las normas establecidas.

Hemos sido testigos de primera fila de la vulnerabilidad de la humanidad frente a un microorganismo, a pesar de nuestra tecnología. Pero, ¿sabes lo más grave de todo esto y del sufrimiento vivido?: que cuando pase lo olvidaremos pronto y volveremos a nuestra rutina.

Consecuencias directas

Todavía hay incógnitas sobre el origen de la pandemia y nuestra forma de vida ha cambiado radicalmente: estamos todo el día atados a la mascarilla, no nos abrazamos, se reduce el contacto social, estamos confinados y no viajamos, casi ni consumimos como antes. Es lo más parecido a una catástrofe.

Y en este contexto hemos descubierto que existe y funciona el teletrabajo, se han fortalecido las compras online, hemos aprendido a comer de forma más sana, y hemos valorado la importancia de la investigación científica.

 Junto a lo anterior, hemos constatado la vulnerabilidad de los ancianos, la precariedad de medios en la sanidad y su colapso, la falta de eficacia de los gobernantes y el empobrecimiento de las clases media y baja.

Otros ‘daños colaterales’ han sido la proliferación de los bulos; la paralización de las investigaciones biomédicas para enfermedades crónicas y oncológicas; los duelos mal resueltos; el aislamiento y la soledad; y el incremento del alcoholismo, de la drogadicción y de los intentos de suicidio.

A pesar de los pesares, el horizonte no es tan sombrío: todos hemos puesto la esperanza en las vacunas (más de 200 todavía se investigan en laboratorios de todo el mundo) y en la llamada inmunidad de ‘rebaño’. Los próximos meses serán decisivos para saber si podemos volver a nuestro ‘área de confort’. Ojalá aprendamos algo de esta experiencia vivida.

Por Juan Alfonso Celestino

Deje un comentario: