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Relajación, emociones y Mindfulness necesitan de un entrenamiento personalizado

Mayo 05, 2018 655Veces visto
Hay que ir reduciendo los niveles de estrés poco a poco antes de comenzar a trabajar de forma seria el mindfulness

Hoy en día miramos con preocupación cómo niños y adolescentes se ven desbordados ante aspectos de la vida actual. Cada vez son más los que son diagnosticados de ansiedad, TOC (Trastorno Obsesivo Compulsivo) y otros trastornos de índole mental. El rendimiento escolar y las relaciones sociales también parecen ser anómalos. La infelicidad y la sensación de frustración crecen día a día en ellos. ¿Qué está ocurriendo? ¿Cómo parar esta vorágine de insatisfacción y falta de motivación?

Nos guste o no aceptarlo, la forma de actuar en nuestro día a día tiene mucho que ver en ello. El mindfulness o laa atención plena nos enseña a vivir de modo más consciente y equilibrado, tanto en lo que respecta a nuestras emociones, como a lo que nos rodea. De este modo, somos nosotros quienes elegimos cómo vivir nuestra vida en lugar de sobrevivir dejándonos llevar por lo que acontece a nuestro alrededor.

La concentración en el momento presente para aumentar la atención hace furor en las escuelas, los centros de trabajo y las clínicas. No obstante, no está claro qué clase de mindfulness o de meditación necesitamos para cada problema específico.

Según Silvia Fuentes, kinesióloga y experta en Coaching e Inteligencia Emocional, “hay que ir reduciendo los niveles de estrés poco a poco antes de comenzar a trabajar de forma seria el mindfulness, para retomar así el control de nuestra vida. Si intentas poner, de repente, un coche que va a 200km/h a 50 km/h, el coche se cala”.

Fuentes propone un ‘entrenamiento personalizado’ en el que se trabajen la relajación y las emociones, utilizando como herramientas ejercicios y prácticas de mindfulness, kinesiología, coaching e inteligencia emocional.

Cada persona tiene unos condicionantes y vivencias, incluso patrones de conducta heredados o aprendidos, y cada cerebro funciona de un modo distinto. “Con un entrenamiento personalizado, éstos se pueden trabajar obteniendo resultados mucho más satisfactorios”, explica. El trabajo es individualizado, y cada herramienta se orienta personalmente, trabajando así las causas del estrés de forma más operativa. “No es lo mismo trabajar el mindfulness con un niño que aspira a ser deportista de élite, que con un ama de casa cuya autoestima está muy baja o con un ejecutivo con exceso de responsabilidad y miedo a perder su trabajo”, puntualiza Fuentes.

Este entrenamiento personalizado requiere elegir y tomar la decisión firme de tomar las riendas de la propia vida y equilibrarse a uno mismo, y ésto, sin duda, conlleva cambios interiores que redundan posteriormente en un beneficio para quienes nos rodean.

Salud 21

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