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La atención primaria por vosotros, murcianos

Marzo 18, 2020 1159Veces visto
Médicos residentes Miguel Parra y José Antonio Sánchez

La llegada del covid 19 ha sacudido los cimientos de nuestra sociedad, en general, y de nuestro sistema sanitario en particular: la actividad asistencial en los centros de salud se ha visto drásticamente modificada.

Nadie estaba preparado para una pandemia. Porque son ese tipo de cosas de películas de miedo, algo que suena a Edad Media. Ya incluso cuando se empezaban a conocer las devastadores muertes en China, parecía algo lejano, otra gripe A. Pero esta vez no fue así.

 La situación era tan grave que en Italia se decretaba el Estado de Alarma el 9 de marzo y en España cuatro días más tarde. Para entonces muchos médicos conscientes de la peligrosidad del virus llevabamos 3 semanas estudiando al covid-19. Documentos en chino traducidos al inglés, estudios que te mandaba algún colega desde Italia, vídeos de youtube, fotos, nuevos síntomas, cada 5 minutos aparecía en tu móvil un nuevo modelo de diagnóstico y tratamiento, en muchos casos diferente al anterior. Nunca hemos visto tanta cooperación internacional.

En lo único que coincidía toda la información que recibíamos era que, ante una enfermedad contagiosa de este calibre para la cual no hay tratamiento, la única 'VACUNA' de la que disponemos es el confinamiento.

Pero no se puede aislar, sin más, una sociedad por un brote de neumonía por covid-19 en plena época de alergias y resfriados debidos a los continuos cambios de temperatura. Para que dicho aislamiento sea posible son necesarios dos requerimientos básicos: el primero, que la población disponga de elementos indispensables para vivir; y el segundo, que las personas que requieran atención médica no salgan de sus casas en la medida de lo posible.

Este último punto es donde la atención primaria se hace imprescindible. La incertidumbre inicial era tan grande como nuestra capacidad de respuesta. Que escaseaba material de protección, se desinfectaban las mascarillas usadas y te ponías una bolsa de basura; que no habían test, se asumía al paciente con clínica respiratoria como posible covid; que el paciente no podía venir, se le llamaba por teléfono y se le tramitaba lo que necesitara telemáticamente; que no habían protocolos (instrucciones), pues se hacían. Para la segunda semana de marzo en Murcia, los centros de salud, en especial el de Espinardo, ya estaban organizados para lo que se nos venía encima.

Los primeros días respirábamos una calma tensa, aprendíamos y desaprendíamos continuamente, trabajábamos entre videoconferencias y protocolos que cambiaban a un ritmo mayor del que podíamos estudiar y el número de consultas y los posibles casos de covid-19 no dejaban de aumentar. Lo que de entrada podía parecer que nos llevaría al abismo no ha sido más que un inigualable estímulo para abandonar nuestra zona de confort y unirnos en una lucha que vamos a ganar. Médicos de familia, pediatras, enfermeros, auxiliares, administrativos, etc. hemos sabido aunarnos y coordinarnos con el único objetivo de ofrecer a nuestros pacientes lo mejor.

Como dijera el jefe del Estado Mayor de la Defensa, Miguel Ángel Villarroya, todos los días son lunes, especialmente en los centros de salud. Desde atención primaria hemos sabido sacarle 25 horas al día y 8 días a la semana. Captación y seguimiento de posibles casos y de contactos, bajas laborales a los pacientes de riesgo, creación de áreas de pacientes 'respiratorios' para los posibles casos graves, y sin olvidar al resto de pacientes y usuarios, claro. Se hacía y se hace todo lo necesario con el único objetivo de contener y cuidar a la población.

La atención primaria ha sabido adaptarse, sobreponerse y superarse en una situación de caos y desconcierto para toda la sociedad. Pero en esta tarea no hemos estado solos. Hemos contado siempre con el apoyo de los hospitales con los que hemos creado rutas asistenciales para poder derivar y atender de mejor manera a aquellos pacientes que lo han necesitado. Nuestro reconocimiento y agradecimiento al resto de compañeros, con los que también batallamos durante nuestras guardias, por su indispensable labor.

Pasadas estas primeras semanas se respira ahora en el ambiente una FALSA SENSACIÓN DE SEGURIDAD que debemos evitar a toda costa. Hablamos en nombre de todos los centros de salud de la Región de Murcia cuando decimos que hemos realizado y seguimos realizando una labor fundamental en la que debemos seguir trabajando con la misma intensidad o más si cabe. Durante esta crisis sanitaria se ha puesto en evidencia la importancia de los médicos de Familia, puertas de urgencias, SUAPs, centros de salud, teléfonos de atención al ciudadano, residencias de ancianos, centros de cuidados paliativos, etc. En todos los sitios somos necesarios.

Una compañera de psiquiatría me decía hace poco: “Espero que se valore a los médicos de familia más que nunca después de todo esto". Que así sea.

Firmado: Miguel Parra Morata y   José Antonio Sánchez Agar (grado en Medicina y médicos residentes en el centro de salud de Espinardo)

Salud21

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