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“Se debe educar al paciente con pie diabético para prevenir la amputación”

Julio 16, 2018 260Veces visto
Mónica Rodríguez Valiente posa para el periódico SALUD21 (T. F. B.).

Mónica Rodríguez es enfermera y trabaja en la Unidad de Pie Diabético del hospital de la Arrixaca

 

Mónica Rodríguez Valiente es enfermera y podóloga. Trabaja en la Unidad de Pie Diabético del Hospital Clínico Universitario Virgen de la Arrixaca de Murcia.

¿Qué riesgo conlleva para el enfermo sufrir pie diabético?

El riesgo más grave del paciente con pie diabético es sufrir una amputación del pie por una ulceración previa, o incluso la pérdida del miembro inferior. Los factores precipitantes del pie diabético son la vasculopatía (enfermedad en los vasos sanguíneos), la neuropatía (pérdida de la sensibilidad) y las deformidades óseas. Los factores que agravan este cuadro son la infección y la artropatía.

¿En qué se diferencia un pie de riesgo de un pie diabético? ¿Con qué frecuencia hay que hacer el cribado de los pacientes con pie de riesgo?

El pie de riesgo es aquel que tiene alta probabilidad de convertirse en un pie diabético. Éste se define como: ulceración del pie (en sentido distal desde el tobillo, incluyendo éste) en el paciente diabético asociado con la neuropatía y diferentes grados de isquemia e infección. Por este motivo, se establecen tablas para medir este riesgo y planificar así las revisiones de los pacientes con pie de riesgo. Para medir el riesgo del pie diabético, realizamos un cribado utilizando unas tablas estandarizadas con las que medimos la sensibilidad, la deformidad y las úlceras previas de los pacientes o las amputaciones previas. El valor de estas tablas va desde 0 a 3, siendo el número 3 el riesgo más alto. Dependiendo del grado de riesgo que tenga el paciente se realizan revisiones mensuales, trimestrales, semestrales o anuales. Con los pacientes de pie diabético siempre se tiene en cuenta la valoración vascular; el ITB (índice de tobillo y brazo) y la palpación de pulsos por si es necesaria la derivación a otros profesionales.

¿Por qué se le ha ocurrido realizar una tesis doctoral sobre el pie diabético?

La idea surgió porque, cuando terminé Enfermería, trabajé durante 5 años en investigación bajo la tutela del doctor José María Moraleda, jefe de servicio de Hematología en la Arrixaca, colaborando en diversos estudios y formándome en terapia celular. Durante este tiempo, estudié el grado de Podología, y pensé que podría ser interesante relacionar la terapia celular con el pie diabético, ya que era una de las patologías que estudiaba mientras cursaba el grado y así se lo propuse al doctor, hasta que en el año 2014 comencé la tesis, que se presentará antes de que finalice este año.

¿Qué has descubierto con tu tesis doctoral?

Que aún nos queda mucho por investigar y que ésta es una labor imprescindible para avanzar en las ciencias de la salud. Se debería apoyar y animar más al colectivo de la Enfermería para fomentar la investigación. En cuanto a los resultados observados en la tesis, han sido favorables, ya que la terapia con membrana amniótica que estamos aplicando a pacientes con úlceras complejas de pie diabético en los que han fracasado otros tratamientos, está teniendo un porcentaje de éxito muy alto. Desde que empezamos a aplicar la terapia celular con membrana amniótica en estos pacientes, en el año 2014, ya hemos tratado a 25 pacientes, de los cuales 22 consiguieron cerrar sus úlceras, 2 sufrieron una recidiva, siendo necesaria la amputación en uno de ellos, y 3 siguen con otros tratamientos. Recientemente, hemos puesto en marcha este proyecto que se puede encontrar en la web www. precipita.es llamado: ‘nueva terapia para la úlcera de pie diabético: membrana amniótica’, en el que participamos investigadores y profesionales sanitarios y pedimos colaboración ciudadana.

¿Qué papel juega la enfermería con este tipo de pacientes?

Las enfermeras y enfermeros de Atención Primaria juegan un papel fundamental, ya que deben educar al paciente para el cuidado y una correcta higiene del pie, y es fundamental indicarles
que acudan al podólogo para el corte adecuado de uñas y si presentan callosidades para ser tratadas. Asimismo, los centros de salud deberían realizar programas de salud para el paciente con pie diabético mediante talleres de reconocimiento de signos de alarma, para que conozcan las medidas y cuidados que deben seguir. En definitiva, se debe educar al paciente con pie diabético para prevenir la amputación.

¿Cuál es la parte más gratificante y compleja de tu trabajo?

La parte más gratificante es ver cómo después de estar tratando y curando a un paciente durante mucho tiempo, la úlcera consigue resolverse. Sin embargo, la parte más compleja es cuando hay que llegar a la amputación del miembro. Los profesionales que trabajamos en la Unidad de Pie Diabético de la Arrixaca y el resto de profesionales sanitarios agotamos todas las vías antes de la amputación, pero en ocasiones ésta se hace necesaria para preservar la vida del paciente.

¿Qué podemos hacer para ayudar en este proyecto? Descúbrelo en el siguiente enlace: https://goo.gl/HLruxG

Salud 21

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